La Piedra Angular

La Piedra Angular

Primer extracto de las epístolas de Ali-Puli, titulado, El centro concentrado de la naturaleza.

«Yo os digo, mis estudiantes en el estudio de la naturaleza, que si no encontráis la cosa que estáis buscando en vuestro propio Ser, menos aún la encontraréis fuera de vosotros. Entended la fuerza gloriosa residente en vuestros propios Seres; ¿Por qué preocuparse por inquirir de otros?

En el hombre hecho según Dios, hay cosas más gloriosas que las que se puedan encontrar en ninguna otra parte del mundo. Si alguien deseara convertirse en Maestro, no encontraría mejor material para su consecución en otra parte que en sí mismo; ¡Oh, hombre, conócete a ti mismo!, en ti reside el tesoro de todos los tesoros.

Desconocido, éste es el gran secreto del mundo. Es en realidad un agua que quema, un fuego líquido, más potente que cualquier fuego. En su estado crudo, disuelve y absorbe el oro sólido, lo reduce a una tierra gris-negra grosera y a un agua-sal limosa y espesa, sin fuego o ácido y sin reacción violenta alguna. Nada se excluye de ella, y aunque es la cosa más costosa del mundo, un rey no puede poseer más de ella que un pordiosero; el sabio de antaño la buscó y la encontró.»

«Buscadla, mis amigos, en todo modo y en toda cosa, aunque pueda ser que no sepáis la fuente oculta de su origen; e incluso si la encontraseis, aún no tendríais idea alguna del aspecto de las cosas a ser vistas dentro de ella. Sin embargo será explícito; es un agua espiritual, un verdadero Espíritu, el Espíritu de la vida mismo. Con seguridad que puedo estar justificado en proclamar: ¡Oh, agua, magnífica, iluminante, dulce! ¡Oh, amarga, obscura, que nos alimentas hasta el día de nuestra muerte! Esta es la piedra angular en verdad, que es rechazada por la ignorancia descuidada de los constructores y de los alquimistas, incluso hasta este día».