La Teoría Evolutiva

                                                         La Teoría Evolutiva

Samael Aun Weor

Estamos en un momento de grandes inquietudes, y el misterio del origen del hombre debe ser aclarado. El terreno de las conjeturas es detestable, es como un paredón sin cimientos; basta darle un ligero empujón para convertirle en menudo sedimento.

Lo más grave de la Antropología materialista es el hecho de negar los Principios Inteligentes de la maquinaria universal. Obviamente, tal actitud deja a la maquinaria sin cimientos. No es posible que la maquinaria ande o sea construida al azar. Los Principios Inteligentes de la Naturaleza están activos en todo proceso selectivo y se manifiestan sabiamente.

Absurdo sería también embotellarnos en el dogma de la mecánica evolutiva. Si en la Naturaleza existen los principios constructivos, incuestionablemente también existen los destructivos.

Si hay evolución en las especies vivientes, a ésta la acompaña la involución. Hay evolución por ejemplo en el germen que muere para que el tallo nazca, evoluciona la planta que crece, que echa flores, hojas y que al fin da frutos. Hay involución en la planta que se marchita, que fenece y que, por último, se convierte en un montón de leños. Hay evolución en la criatura que se gesta dentro del vientre materno, en el niño que juega y en el joven. Hay involución en el anciano que decrece y que al fin muere. Evolucionan los mundos cuando surgen del caos de la Vida, después involucionan cuando al fin se convierten en nuevas lunas.

Si consideramos la Antropología exclusivamente dentro de la mecánica evolutiva, estamos hablando en forma parcial, caemos en el error. Mas, si estudiamos la Antropología a la luz de la involución, entonces marcharemos equilibradamente porque Evolución e Involución constituyen el eje mecánico de toda la Naturaleza.

Estimar que la Evolución es la única base de todo este gran mecanismo natural, resulta absurdo en forma total. Tenemos que considerar la vida y la muerte, los tiempos de desarrollo y los tiempos de caducidad: sólo así marcharemos correctamente dentro de la Dialéctica Gnóstica en su estructura integral.