C.I.A.G.

Círculo de Investigación de la Antropología Gnóstica

 

...

 

 

 

SIMILITUDES ESOTÉRICAS: ENSAYO SOBRE LA METEMPSICOSIS

 

(Conferencia impartida por el profesor Matías Peral en el Congreso Internacional de Antropología celebrado en El Salvador-2008)

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Buenos días, distinguidas damas, respetados caballeros, compañeros de la Sede Mundial. Antes de dar comienzo a la ponencia que en el día de hoy voy a desarrollar en este auditorio, convertido en un aula magna de cultura esotérica, quiero agradecer a los organizadores de este gran evento, la oportunidad que me han brindado para poder estar aquí con Vds. y compartir unos gratos momentos de intercambio humano y cultural. También deseo agradecer al incombustible Coordinador de Centroamérica los desvelos que realiza a favor de la organización y la Gnosis de los Maestros. Igualmente, doy las gracias a todos los hermanos de El Salvador por el esfuerzo que vienen realizando para que este Congreso Internacional de Antropología Gnóstica brille como lo hace el sol al amanecer sobre las frescas y tranquilas aguas de un lago. Por último, agradezco también a todos los compañeros de estudio que habéis acudido, desde diferentes partes del mundo a este egregio evento con el ánimo de alimentar vuestras almas mediante el intercambio emanado de la sabiduría del Ser.

 

En la ponencia de hoy, la cual he llamado “Similitudes Esotéricas: Ensayo sobre la METEMPSICOSIS”, comenzaré diciendo que explicar los Misterios de la Vida, ha sido desde siempre una labor difícil, ardua y espinosa, pero hablar sobre los temas de la Muerte es, sin duda alguna, mucho más complicado, embarazoso e inextricable. Hay un proverbio popular que dice: “NADIE HA VENIDO DEL MÁS ALLÁ PARA DECIRNOS QUÉ SUCEDE DESPUÉS DE LA MUERTE”. Esta expresión, obviamente, no es correcta, no es cierta, puesto que son muchas las personas de uno y otro nivel cultural y social, de una u otra latitud del planeta y de diferente época, las que han relatado aquello que han vivido o recordado sobre la muerte.

 

El ser humano, debido al orgullo y engreimiento del ego, se cree inmortal, sabe que la gente se muere porque lo ha visto en sus familiares y amigos, pero, aunque diga aquello de que “TODOS NOS TENEMOS QUE MORIR ALGÚN DÍA”, la verdad es que no acepta la idea de morirse; aun siendo viejo o estando enfermo, se cree inmortal, no se preocupa por la muerte porque no cree que se vaya a morir. Morir se mueren los otros, pero él no. De no ser así, el ser humano se volvería más responsable, más serio, usaría mejor el tiempo de que dispone, no sería tan egoísta, ni tan ambicioso e intentaría saber qué son los misterios de la muerte; en resumen, se pondría a bien con Dios, aprovechando cada momento de su vida.

 

En cierta ocasión enfermó gravemente un dignatario político, y alguien me dijo: “Esa persona no se puede morir, si se muere quién le va a sustituir, es único, es imprescindible”. Yo le contesté: “Los cementerios están llenos de gente imprescindible”. Ciertamente, aunque el ego se crea único, indispensable, insustituible o irreemplazable, la realidad es que ante la muerte no tenemos la menor importancia, todos somos iguales. De hecho, la Muerte es la verdadera justicia, ya que ella no hace distinción entre jóvenes o ancianos, ricos o pobres, entre reyes o súbditos, o entre señores o lacayos.

 

Nacer y morir son dos procesos naturales. El cuerpo es el que nace y muere, porque el ser humano como psiquis, alma o espíritu, está más allá de estos procesos. Es la parte física, por tanto, lo que nace, se desarrolla y finalmente muere. No es correcto decir que tal persona ha muerto. Lo adecuado sería decir, que tal persona ha perdido su cuerpo o ya ha desencarnado.

 

Lo importante de una persona es la parte psíquica, no visible a los ojos humanos. Es aquello que piensa, imagina, ama, odia, desea, etc. El cuerpo tridimensional y, por tanto, visible, es tan sólo un vehículo, una “Máquina Humana”, mediante el cual, el ser humano se expresa. Desgraciadamente comúnmente la gente ignora por completo su propia vida interior, confundiendo así el cuerpo con la psiquis.

 

Debemos comprender que el ser humano es un conjunto de cuerpo, alma y espíritu. El cuerpo es lo visible, fácilmente verificable con los 5 sentidos. El alma y el espíritu no son verificables por los sentidos, se necesita de otro mecanismo psíquico que transcienda las tres dimensiones en las que nuestra alma está atrapada. Este mecanismo nos lo proporciona nuestra “esencia” o “conciencia” cuando comienza su desarrollo, conforme se libera de las trabas del ego.

 

El fundador del Movimiento Gnóstico, el Maestro Samael Aun Weor, ha explicado en múltiples ocasiones y en diferentes foros culturales y sociales los misterios existentes en el tema de la muerte. Asimismo, en su vasta obra, ha escrito infinidad de referencias a los misterios que envuelve este enigma. Además del Maestro, existe una gran cantidad de personajes que han hablado y escrito sobre los enigmas que envuelven al alma del ser humano en ese excepcional tránsito llamado muerte, protagonistas de los que hablaré en esta conferencia. Aunque sin duda alguna, el Maestro Samael ha sido quien ha develado completamente y en forma cíclica los misterios de la muerte, ya que como he dicho anteriormente, ha escrito libros específicos y ha impartido innumerables conferencias sobre el tema.

 

Su esposa, la Maestra Litelantes, como ser despierto y con sus facultades extrasensoriales activas, conocía igualmente y muy bien los misterios que envuelven con su denso velo a la muerte. Personalmente he tenido la dicha de dialogar con ella en varias ocasiones sobre este absorbente tema. Me consta que ella conocía sus vidas pasadas. Además, ayudaba a los que nos acercábamos a ella, a que conociéramos dichos misterios. Ella hacía que la vida a su lado fuera una aventura apasionante y con facilidad se iba con sus relatos o ejemplos de una a otra vida, cosa que llegó a confundir a algunos de los estudiantes que estuvieron muy cerca de ella.

 

Cuando la Maestra Litelantes ayudaba a un estudiante a recordar vidas pasadas e incluso a que recordara las relaciones que hubiera tenido en otras vidas con ella y con el Maestro Samael, la Maestra solía ser muy reservada sobre el tema, y solamente hablaba de ello cuando la persona allegada le formulaba preguntas serias e inteligentes o cuando le relataba algún fragmento de sus vidas pasadas, entonces ella le aportaba más datos sobre el asunto, para así estimular la psiquis del estudiante y ayudarle a investigar y recordar nuevos datos de sus existencias pasadas.

 

El tema de la muerte no es patrimonio exclusivo de la religión, ni tampoco de la ciencia, ya que es un hecho natural que desde siempre ha inquietado a los seres humanos, ya sean éstos filósofos, psicólogos, científicos o religiosos. De hecho, en esta era moderna ha reunido a gran número de estudiosos del mundo cultural, entre ellos, varios premios Nobel, científicos, catedráticos y profesores, entre los que destacan:

 

El Profesor Hipolito Leon Denisar Rivail, conocido mundialmente con el seudónimo de Allan Kardec. El profesor Rivail es el autor de la codificación de la Doctrina Espirita que, utilizando todos los instrumentos de la ciencia convencional, demuestra la existencia real del mundo de los muertos y el retorno de sus almas, que para Allan Kardec es llamada Reencarnación.

 

También tenemos al coronel Albert de Rochas 1837 – 1914, que con su obra “Las Vidas Sucesivas” comenta 19 casos de regresión a vidas pasadas; en el prefacio de esta obra, el coronel de Rochas dice lo siguiente: “Si aún no hemos sabido encontrar las leyes que rigen unas regiones que apenas se empiezan a explorar, ello no impide que existan tales leyes”.

 

Sir William Crookes, célebre químico y físico inglés; nacido en Londres, descubridor del Talio (nuevo cuerpo simple); fue nombrado en 1863 miembro de la Real Sociedad de Londres. William Crookes, científico e inventor fue astrónomo del observatorio de Radcliffe en Oxford. Sus trabajos sobre el cuarto estado de la materia y sobre el radiómetro bastarían para darle la reputación de sabio.

 

William Crookes inició la fase científica sobre la muerte con la célebre experiencia realizada con las médiums Florence Cook y Kate Fox, habiendo obtenido la materialización completa de un espíritu fallecido denominado Katy King. El profesor Crookes y su equipo científico de investigadores tuvo necesidad de crear instrumentos adecuados para tal fin, evitando así todo tipo de fraude, demostrando científicamente el alma vive más allá de la muerte del cuerpo físico.

 

El ingeniero Gabriel Delanne, así como su padre Alexander Delanne, amigo íntimo de Allan Kardec, fue otro de los científicos dedicados a este tema. Este insigne investigador y divulgador del mundo de los muertos ha legado un buen número de obras, entre las que destacan las siguientes: “Reencarnación”, “El Alma es Inmortal”, “La Evolución Anímica”, “Katy King – Historia de sus Apariciones”, etc.

 

Charles Richet, nacido en París en 1850, fue catedrático de fisiología de la Facultad de Medicina de París y premio Nobel de la misma especialidad. Hizo importantes investigaciones, con resultados muy positivos, sobre el retorno del alma a nuevas vidas, hablando sobre la Reencarnación, a pesar de la oposición y trabas de sus escépticos colegas. Publicó, entre otras obras, “La Puerta del Misterio”, “El Sexto Sentido”, “Tratado de Metapsíquica”, etc.

 

El doctor Alexis Carrel, Nobel de medicina en 1912 y gran estudioso sobre la Reencarnación dijo: “Decir que las células cerebrales son la sede de los procesos mentales es una afirmación sin valor, pues no existe un medio de observar la presencia de un proceso mental en el interior de las células”, indicando con esto que algo estimula las células y ese algo es el alma.

 

Gustavo Geley, médico y filósofo francés, director del Instituto de Metapsíquica Internacional de París, investigador de la estoplasmia e ideoplastia; entre sus obras tenemos: “Del Inconsciente al Consciente”, “Los Dos Psiquismos”, La Reencarnación”, “Monismos, Idealismo y Palingénesis”, etc., obras que prueban la Reencarnación y la supervivencia del alma.

 

El profesor Gustavo Geley dijo: “Yo soy reencarnacionista por tres razones; porque la doctrina palingenésica me parece desde el punto de vista moral perfectamente satisfactoria; desde el punto de vista filosófico, absolutamente racional, y desde el punto de vista científico verosímil o mejor dicho, probablemente cierta”.

 

Ernesto Bozzano, italiano de Génova, profesor de la Universidad de Turín, filósofo de gran celebridad; una vez que se entregó a los estudios sobre los Misterios de la Muerte, no los abandonó hasta el final de su existencia. Entre sus obras más importantes podemos citar “Fenómenos Psíquicos en el Momento de la Muerte”, “Fenómenos de Transportes”, “Metapsíquica Humana”, “Xenoglosia”, etc.

 

César Lombroso, Antropólogo y Penalista nacido en la ciudad de Verona (Italia); profesor en las Universidades de Pavía y Turín, Director del Hospital Psiquiátrico de Pesaro, fue una de las autoridades en su época que trasformó los conceptos de psiquiatría desligándolos del fanatismo religioso. Reacio a las ideas del más allá, él mismo describe: “Si hubo en el mundo un hombre, por educación científica y casi por instinto, hostil al espiritismo, fui yo, siempre sentí verdadera pasión por mi bandera científica”.

 

Lombroso, después de hechos comprobados por él mismo, se volvió un profundo investigador sobre estos temas. Quedan resaltados sus esfuerzos por dar un testimonio verídico de los fenómenos que le revelaron la realidad del mundo fluídico en la obra “Los Fenómenos de Hipnotismo y Espiritismo”.

 

Sir Oliver Lodge, Doctor en Ciencias, Profesor de Física de la Universidad de Londres, Profesor de Filosofía Natural del Colegio de Bedfor, Catedrático de Física de la Universidad de Liverpool, Rector de la Universidad de Birminghan, miembro de la Academia Real de Londres y agraciado con el título de “Caballero”. El señor Lodge fue un gran investigador de los fenómenos de la muerte, autor de numerosas obras entre otras “Raymond” y “¿Por qué Yo Creo en la Inmortalidad Personal?”

 

El filósofo Shopenhauer decía: “Si un asiático me pidiese una definición de Europa, me vería obligado a contestarle lo siguiente: Es aquella parte del mundo en la cual prevalece la increíble falacia de que el hombre fue creado de la nada y que su nacimiento actual constituye su primera entrada a la vida”.

 

El científico, poeta y dramaturgo alemán J.W. von Goethe, Iniciado en el esoterismo dijo: “Mientras no seas consciente de la ley infinita del morir y volver a ser (nacer), eres meramente un vago invitado en un mundo oscuro”.

 

Henry Ford, famoso industrial americano, amante de las ciencias del más allá comentó: “El descubrimiento de la Reencarnación me trajo la paz; me gustaría comunicar a los demás la tranquilidad que da el poder ver lo larga que es la vida”.

 

El compositor y director austriaco Gustav Mahler expresó: “Todos volvemos, esto es lo que realmente da sentido a la vida, y no debe crear el problema de la diferencia insignificante sobre si recordamos o no nuestra vida anterior en una nueva reencarnación. Lo que cuenta no es el individuo ni su bienestar, sino la aspiración hacia lo perfecto y lo puro que prevalece en cada reencarnación”.

 

El filósofo alemán Enmanuel Kant, autor entre otras de “La Crítica de la Razón Pura”, “La Crítica de la Razón Práctica” y “La Crítica del Juicio”, señaló lo siguiente: “Si pudiéramos vernos a nosotros mismos y a otros objetos como realmente somos y son, nos encontraríamos en un mundo de naturalezas espirituales, una comunidad que no empieza cuando nacemos ni termina con la muerte del cuerpo”.

 

Manly P. Hall comentaba: “Las leyes de la Reencarnación y el Karma hacen posible el constante progreso de todas las criaturas vivientes. No sólo crece el hombre, sino que los árboles, piedras y estrellas crecen con él. Todos se manifiestan conjuntamente, toda la vida crece en el espacio y hacia el espacio”.

El dirigente espiritual del Tíbet, Dalai Lama, considerado la reencarnación del anterior Dalai Lama fallecido, ha escrito gran cantidad de libros en los que se narra la doctrina budista, siendo uno de sus pilares básicos la creencia sobre los Misterios de la Muerte y la Reencarnación.

 

Existe, por tanto, mucha documentación al respecto, ya por medio de conferencias, entrevistas, libros, videos, comentarios, etc. El Dalai Lama, de niño, necesitó reconocer los objetos que había tenido en la vida pasada para ser proclamado como Dalai Lama, cosa que realizó sin error. El Maestro Samael nos habla sobre el Dalai Lama en el libro “Las Respuestas que dio un Lama”.

 

 Todos estos personajes citados, que son una pequeña muestra de los filósofos, escritores, poetas y científicos que en esta era han investigado y comprobado parte de los misterios de la muerte, casi todos son nombrados en sus obras por del escritor Samael Aun Weor, así como sus famosos experimentos.

 

Créanme que tendría sumo agrado si pudiera estar con Ustedes, impartiendo los diversos temas existentes sobre los Misterios de la Muerte, ya que es un tema muy amplio y apasionante sobre el que me gusta dialogar, pero no es posible tocar todos los temas de la muerte, puesto que lógicamente me debo ceñir a un tiempo y a una sola conferencia, ya que existen otras importantes ponencias a desarrollar en este magnífico congreso por los demás compañeros conferenciantes que me acompañan.

 

Por ello he elegido un solo tema de los que componen los Misterios de la Muerte: la metempsicosis, del cual prácticamente todos los grandes Maestros de todos los tiempos, han dedicado una buena parte de sus enseñanzas.

 

 

LA METEMPSICOSIS O TRANSMIGRACIÓN DE LAS ALMAS

 

 

"El alma, después de permanecer en el cielo, pasa por diversos estados de vida inferior antes de renacer como humano".

Heródoto

 

"Ni la esclavitud, ni la santidad provienen del nacimiento, sino únicamente de la conducta”.

Gautama (Buda)

 

"No es el cuerpo el que cambia de alma, sino el alma el que cambia de cuerpo”.

Olympiodorus

 

“El alma caída se purifica por sus pasos sucesivos en las escalas de los planos de vida para volver finalmente a Dios, su creador".

Pitágoras

 

"Yo ya he sido antes un muchacho y una muchacha, un arbusto, un pájaro y un mudo pez de mar".

Empédocles

 

"El alma se cristaliza y cuaja con el olvido, encarnándose y embruteciéndose, una y otra vez, hasta que pierde por completo la cualidad divina de su ser primero”.

John Milton

 

La doctrina de la Metempsicosis o Transmigración de las Almas explica cómo las almas fracasadas de pasados ciclos de manifestación humana, toman de nuevo cuerpo en los otros reinos de la naturaleza. Esas almas, en lugar de poseer cuerpos físicos de seres humanos, son ahora los elementales del reino mineral, vegetal y animal que aspiran a reconquistar el estado que tuvieron y que perdieron.

 

Krishna explicó en la antigua India la doctrina de la transmigración de las almas indicando que, cuando el “Rayo de la Creación”, el Ser, desea su manifestación, envía a su alma a formar parte de la creación.

 

Esas almas comienzan por el aprendizaje en el reino mineral. Después de diferentes estados en este reino, ingresa en el reino vegetal y pasará por infinidad de cuerpos en este reino. Más tarde el alma tomará diferentes cuerpos en el reino animal, y, por último, evolucionará al estado humano. En este último estado, al alma se le asignan 108 vidas. Si al cabo de este ciclo no se ha auto-realizado, no ha conseguido la Maestría, y por el contrario, el alma ha cristalizado en su interior multitud de errores, defectos, vicios, etc., comenzará la involución a los reinos sumergidos del planeta tierra (infiernos). Aquí es donde la esencia, el alma, es purificada y, libre de sus errores, comenzará a ascender nuevamente por el estado mineral, vegetal, animal y humano, hasta completar los 3.000 ciclos.

 

La ley de la Metempsicosis, o Transmigración de las Almas, explica todo este proceso cósmico de aprendizaje y purificación del alma. Erróneamente, muchos partidarios del pseudo-esoterismo utilizan el término de “Reencarnación” o “Transmigración” para indicar el paso del alma solamente a través de diversos cuerpos humanos. Ellos equivocan los términos Reencarnación-Metempsicosis-Retorno de las almas-Recurrencia, etc. Curiosamente, la doctrina de la metempsicosis, admitida en la mayoría de las religiones antiguas, es negada por las grandes religiones modernas, excepto en algunas de tendencia oriental. Esta negación se debe a la falta de rigor analítico al no poseer, la ciencia, de mecanismos suficientes de investigación, por el influjo intransigente del catolicismo, y por parecer filosóficamente inadmisible.

 

Escuetamente, podemos decir que la Metempsicosis o Transmigración de las Almas, es la doctrina religiosa que admite el paso del alma a través de diferentes reinos de la naturaleza: mineral, vegetal, animal y humano, por razones de aprendizaje y de purificación del alma a causa de faltas cometidas en el ciclo de vidas asignadas en su manifestación.

 

El Maestro Samael Aun Weor dice:

 

"Ustedes aquí reciben clases para el pensar psicológico, si uno aprende a pensar psicológicamente logra al fin abrir la mente interior. La mente interior funciona con los datos de la conciencia superlativa del Ser; entonces experimenta, gracias a eso, la verdad de los diversos fenómenos de la naturaleza. Con la mente interior abierta, podemos nosotros hablar, por ejemplo, sobre la ley del karma, ya no por lo que otros digan o dejen de decir, sino por experiencia directa. También con la mente interior abierta, quedamos suficientemente preparados para hablar sobre reencarnación, o sobre la ley del Eterno Retorno de todas las cosas, o sobre la ley de la Transmigración de las Almas, ya no basados en lo que leímos o en lo que escuchamos de algunos autores, sino en lo que por sí mismos experimentemos en forma real, directa, eso es obvio.”

 

“Algún día, por esas calles de Atenas un perro comenzó a ladrar y también a aullar; total, lo cierto fue que Pitágoras andaba por ahí, junto con sus discípulos. Enojado, uno de sus discípulos, le dio de patadas al pobre can para que se alejara, entonces el sabio le reprendió, diciendo: "No golpees a ese animal, porque en él he reconocido el alma de un amigo mío que murió hace tiempo".  Algo insólito diría, ¿verdad?, y merece que hablemos de todo eso. El gran señor Krishna enseñaba la doctrina de la Transmigración de las Almas, que era lo mismo que la Metempsicosis de Pitágoras. Vale la pena explicarlo, y explicarlo de verdad...".

 

La Metempsicosis en los diversos pueblos y religiones

 

En algunos pueblos primitivos no parece encontrarse claramente la noción de un alma homogénea, única y espiritual en el cuerpo. La etnología muestra que más bien consideran como diversas “almas” o "fuerzas diversas" lo que está en el cuerpo humano; aunque otros pueblos sí alcanzan la realidad del alma-potencia individualizada. En todo caso, esta realidad del alma individual o ente espiritual es la que reconocen más claramente las culturas o religiones superiores.

 

Con frecuencia, algunos filósofos tienen el concepto de que el alma es una sustancia de vida y poder, denominada como "mana", que es multiforme y colectiva, y que se personaliza temporalmente en el ser humano. Decían que, en la muerte, el alma pasaba por tres periodos: En un primer estado, esa sustancia volvería a su estado no diferenciado, original. En un segundo periodo, subsistiría durante un corto periodo de tiempo deambulando alrededor de los vivos. Finalmente, se encarnaría de nuevo en un recién nacido. Por tanto, la metempsicosis es la doctrina que enseña que la misma alma habita, en sucesión, cuerpos diferentes, tanto humano, como animal, vegetal o mineral.

 

La metempsicosis era uno de los principios comunes a muchos sistemas de pensamiento filosófico y creencia religiosa muy separados entre sí, tanto geográficamente como históricamente. Aunque en tiempos modernos la metempsicosis es asociada casi exclusivamente con los países de Asia y particularmente de la india, aunque hay evidencias de que en uno u otro período la metempsicosis ha florecido casi en todas partes del mundo.

 

Estudios realizados en los cinco continentes, por los historiadores P. Tempels, E.D. Walker  y  M. Griaule, muestran una creencia general de los antiguos, en la continuación de la vida de los antepasados en los recién nacidos de las tribus y otras formas de vida. Esta universalidad parece marcarla como una de esas creencias espontáneas e instintivas por las cuales la naturaleza del hombre responde a los profundos y urgentes problemas de la existencia. Las numerosas y variadas formas que la metempsicosis asume en los diferentes sistemas, y la colorida mitología de que se ha revestido, la muestran capaz de apelar poderosamente a la imaginación y de adaptarse con gran versatilidad a muy diferentes tipos de culturas religiosas.

 

La Metempsicosis en Egipto

 

Existe una opinión bastante generalizada que sitúa el origen de la metempsicosis en los pueblos mediterráneos, en Egipto, apoyada en el pasaje de Heródoto que afirma que los egipcios fueron los primeros en hablar de ella. Según el egiptólogo J. Pirenne, parece que la creencia más antigua entre los egipcios era que el alma, el "Ba" individual, separada del cuerpo, lo necesitaba para subsistir en el otro mundo, lo que explica los ritos de momificación, ya que después del juicio de Osiris, el alma entraba en el mundo de los muertos, y si volvía a la tierra era en forma humana, de animal o de pájaro.

 

Los textos egipcios no hablan claramente de la metempsicosis, sino de que el alma se queda en el campo "Iaru". Los textos herméticos más recientes, citados por el egiptólogo Erman, tampoco hablan de metempsicosis, sino de un mundo inferior en donde los seres (almas) son transfigurados en diversos animales, por eso se momificaban también a los animales, como poseedores de almas.

 

En la antigüedad, Heródoto dice, en un conocido pasaje, que los egipcios fueron los primeros en afirmar la inmortalidad del alma, que a la muerte del cuerpo pasa a otro cuerpo o animal. También decía que cuando ha hecho la ronda de todas las formas de vida en la tierra, en el agua y en el aire, entonces entra nuevamente en un cuerpo humano nacido para el alma.

 

Los historiadores e investigadores de temas religiosos y científicos piensan que es probable que la doctrina se haya originado con los egipcios, después pasó de Egipto a la India y a Grecia; pero la creencia de la metempsicosis apareció independientemente en muchas culturas desde fechas muy tempranas. Las descripciones de la metempsicosis egipcia varían considerablemente de otros tipos. De hecho, una doctrina así tenía que sufrir modificaciones de acuerdo a los cambios en la religión estatal del momento.

 

En el "Libro de los Muertos” está conectada con la noción de un juicio después de la muerte, siendo la transmigración a formas infrahumanas un castigo por los pecados. Ciertos animales eran reconocidos por los egipcios como la residencia de las personas malvadas y, según Plutarco, esos animales eran los preferidos para los sacrificios. En la relación de Heródoto, la transmigración es un proceso cósmico puramente natural y necesario. Había también una forma panteísta de metempsicosis egipcia según la cual el ser individual era considerado como una emanación de un solo principio universal, al cual estaban destinados a regresar después de completar su "ciclo de necesidad". Este término refleja perfectamente el gran “Mahamvantara” y el gran “Pralaya” del universo que tan bien explica el Maestro Samael, cuando hace el estudio de la cultura hindú.

 

Se ha pensado que la costumbre de embalsamar a los muertos estaba conectada con esta forma de doctrina, siendo el fin preservar el cuerpo intacto para el retorno del alma. Mas es probable que la creencia en tal retorno ayudara a confirmar la práctica, pero difícilmente pudo haber sido el único motivo, ya que encontramos que otros animales eran frecuentemente embalsamados también.

 

La Metempsicosis en Grecia

 

Entre los griegos, la idea de la existencia postmortem tenía diferentes criterios; la descripción de la "evocación de Tiresias" así lo demuestra. Los griegos sintieron siempre horror y miedo a la muerte, y no realizaron una búsqueda para conocer sus estados. Fue Píndaro, el poeta dorio (de Dórate, pueblo del Peloponeso) de Tebas, quien en su segunda olímpica afirmó su creencia en la metempsicosis, pero Empédocles, el primer filósofo presocrático, es el que afirma la transmigración de las almas, bajo la influencia del orfismo.

 

Empédocles, siguiendo esta tradición, va a sostener la metempsicosis, según el mito órfico, diciendo: "El alma del hombre que derrama sangre o emite vanos juramentos no descansará en la isla de los bienaventurados hasta que no pague sus penas a través de las múltiples reencarnaciones", y así lo asevera diciendo; "Cuando alguien, pecaminosamente, mancha sus miembros con sangre derramada, o emite un vano juramento, estas almas que tienen asignada una larga vida, por treinta mil estaciones deben vagar lejos de los bienaventurados" (frag. 115).

 

Empédocles legitima la metempsicosis o Trasmigración de las Almas cuando explícitamente afirma: "Yo ya he sido antes un muchacho y una muchacha, un arbusto, un pájaro y un mudo pez de mar". Finalmente, comenta que el retorno al estado de inocencia original se realiza gradualmente a través de la ascensión en la jerarquía de los seres diciendo: "Así llegan a ser magos, poetas, médicos y príncipes, entre los hombres que habitan sobre la tierra, ellos son los que comparten la morada de los inmortales, los que en la misma mesa se hallan, apartados de las aflicciones humanas". En efecto, en Grecia y al lado de la religión estatal hay que señalar la existencia de una potente corriente filosófica y gnóstica que explica el orfismo.

 

El diccionario de la Real Academia Española dice lo siguiente: "el orfismo es la religión de misterios de la antigua Grecia, cuya fundación se atribuía a Orfeo, poeta y músico griego mítico, y que se caracterizaba principalmente por la creencia en la vida de ultratumba y en la metempsicosis".

 

El orfismo y los misterios órficos admitieron la necesidad de la vuelta a la tierra para la purificación sucesiva de las almas humanas, cumpliendo así el concepto del ciclo eterno de la naturaleza.

 

Existe oposición entre el concepto órfico de la vida, con su ascesis (reglas y prácticas encaminadas a la liberación del espíritu y el logro de la virtud) y sus iniciaciones, enteramente orientadas hacia el más allá, y la religión homérica, con su optimismo heroico y su amor a la vida.

 

Platón siguió estos pensamientos de tipo místico del siglo IV a.C., y ha podido decirse que su pensamiento fue una interpretación pitagórica de las enseñanzas de Sócrates.

 

Pitágoras (creador de una forma religiosa y figura extraordinaria del mundo mediterráneo entre los siglos IV y V a. C.), afirmaba la metempsicosis, según lo que decían de él sus discípulos. La enseñanza y la influencia del sabio de Samos fueron bastante fuertes para influir sobre todos los sistemas filosóficos griegos posteriores, especialmente, sobre los neoplatónicos. La semejanza de los conceptos cíclicos de Pitágoras con los órficos es evidente, pues decía: “El alma caída se purifica por sus pasos sucesivos en las escalas de los planos de vida para volver finalmente a Dios, su creador".

 

Platón también conoció la enseñanza órfica que asevera el “receptáculo” del alma en el cuerpo, la purificación necesaria (katharsis) y la contemplación mística. Bajo la forma de grandes mitos, Platón fue el primero de los griegos en afirmar el concepto de la inmortalidad individual.

 

Platón admitió la caída del alma, la dualidad total entre esa alma y la materia, que pertenecen a dos mundos distintos; el alma, no siendo materia, está encadenada al cuerpo (Timeo). Platón expone su teoría de la reminiscencia (el recuerdo) que incluye las existencias anteriores del alma. En “Fedro” explica cómo el alma adquirió, antes de su encarnación actual, el conocimiento de las realidades cuyo recuerdo volverá a tener en la vida presente. Esta teoría tiene una gran importancia en Platón, ya que para él aprender es recordar. En “Fedón” y, sobre todo, en “La República” expone su teoría de la metempsicosis con el gran mito de Pánfilio, hijo de Armenios. Esta historia cuenta que Pánfilio, habiendo pasado las puertas de la muerte, vuelve de ellas por permiso de los dioses. Platón, en "Fedón o del Alma", dice:

 

-Sigamos, pues, -prosiguió-, ¿hay una parte en nosotros que es el cuerpo y otra que es el alma?

-Imposible sostener otra cosa.

-¿Y a cuál de esas dos especies diríamos que es más similar y más afín el cuerpo?

-Claro es para todos que a la visible-respondió.

-¿Qué, y el alma?, ¿es algo visible o invisible?

-Los hombres, al menos, Sócrates, no la pueden ver.

-Pero nosotros hablábamos de lo que es visible y de lo que no lo es para la naturaleza del hombre, ¿o con respecto a qué otra naturaleza crees que hablamos?

-Con respecto a la de los hombres.

-¿Qué decimos, pues, del alma?, ¿es algo que se puede ver o que no se puede ver?

-Que no se puede ver.

-Luego el alma es más semejante que el cuerpo a lo invisible, y éste, a su vez, más semejante que aquélla a lo visible.

-De toda necesidad, Sócrates.

-¿y no decíamos también hace un momento que el alma, cuando usa del cuerpo para considerar algo, bien sea mediante la vista, el oído o algún otro sentido (pues es valerse del cuerpo como instrumento el considerar algo mediante un sentido) es arrastrada por el cuerpo a lo que nunca se presenta en el mismo estado y se extravía, se embrolla y se marea como si estuviera ebria, por haber entrado en contacto con cosas de esta índole?

-En efecto.

-¿Y no agregábamos que, por el contrario, cuando reflexiona a solas consigo misma allá se va, a lo que es puro, existe siempre, es inmortal y siempre se presenta del mismo modo? ¿Y que, como si fuera por afinidad, reúnese con ello siempre que queda a solas consigo misma y le es posible, y cesa su extravío y siempre queda igual y en el mismo estado con relación a esas realidades, puesto que ha entrado en contacto con objetos que, asimismo, son idénticos e inmutables? ¿Y que esta experiencia del alma se llama pensamiento?

-Enteramente está bien y de acuerdo con la verdad lo que dices, ¡oh! Sócrates -repuso.

-Así, pues, ¿a cuál de esas dos especies, según lo dicho anteriormente y lo dicho ahora, te parece que es el alma más semejante y más afín?

-Mi parecer, Sócrates -respondió Cebes-, es que todos, incluso los más torpes para aprender, reconocerían, de acuerdo con este método, que el alma es por entero y en todo más semejante a lo que siempre se presenta de la misma manera que a lo que no.

-¿Y el cuerpo, qué?

-Se asemeja más a la otra especie.

-Considera ahora la cuestión, teniendo en cuenta el que, una vez que se juntan alma y cuerpo en un solo ser, la naturaleza prescribe a éste el servir y el ser mandado, y a aquélla, en cambio, el mandar y el ser su dueña, según esto también, ¿cuál de estas dos atribuciones te parece más semejante a lo divino y cuál a lo mortal?, ¿no estimas que lo divino es apto por naturaleza para mandar y dirigir y lo mortal para ser mandado y servir?

-Tal es, al menos, mi parecer.

-Pues bien, ¿a cuál de los dos se semeja el alma?

-Evidente es, Sócrates, que el alma semeja a lo divino y el cuerpo a lo mortal.

-Considera ahora, Cebes -prosiguió-, si de todo lo dicho nos resulta que es a lo divino, inmortal, inteligible, uniforme, indisoluble y que siempre se presenta en identidad consigo mismo y de igual manera, a lo que más se asemeja el alma, y si, por el contrario, es a lo humano, mortal, multiforme, ininteligible, disoluble y que nunca se presenta en identidad consigo mismo, a lo que, a su vez, se asemeja más el cuerpo, ¿podemos decir contra esto otra cosa para demostrar que no es así?

-No podemos.

-¿Y entonces, qué? Estando, así las cosas, ¿no le corresponde al cuerpo el disolverse prontamente, y al alma, por el contrario, el ser completamente indisoluble o el aproximarse a ese estado?

-¡Cómo no!

-Pues bien, tú observas -dijo- que, cuando muere un hombre, su parte visible y que yace en lugar visible, es decir, su cuerpo, que denominamos cadáver, y al que corresponde el disolverse, deshacerse y disiparse, no sufre inmediatamente ninguno de estos cambios, sino que se conserva durante un tiempo bastante largo, y si el finado tiene el cuerpo en buen estado y muere en una buena estación del año, se mantiene incluso mucho tiempo. Y si el cuerpo se pone enjuto y es embalsamado, como las momias de Egipto, se conserva entero, por decirlo así, un tiempo indefinido, además hay algunas partes del cuerpo, los huesos, los tendones y todo lo que es similar, que, aunque aquí se pudra son, valga la palabra, parecen inmortales, ¿no es verdad?

-Sí.

-Y el alma, entonces, la parte invisible, que se va a otro lugar de su misma índole, noble, puro e invisible, al Hades en el verdadero sentido de la palabra a reunirse con un dios bueno y sabio, a un lugar al que, si la divinidad quiere, también habrá de encaminarse al punto mi alma; esa alma, repito, cuya índole es tal como hemos dicho, y que así es por naturaleza, ¿queda disipada y destruida, acto seguido de separarse del cuerpo, como afirma el vulgo? Ni por lo más remoto, oh, amigos Cebes y Simmias, sino que, muy al contrario, lo que sucede es esto.

-Si se separa del cuerpo en estado de pureza, no arrastra consigo nada de él, dado el que, por su voluntad, no ha tenido ningún comercio con él a lo largo de la vida, sino que lo ha rehuido, y ha conseguido concentrarse en sí misma, por haberse ejercitado constantemente en ello, y esto no es otra cosa que filosofar en el recto sentido de la palabra y, de hecho, ejercitarse a morir con complacencia, ¿o es que esto no es una práctica de la muerte?

-Completamente.

 

Encontramos, también en el "Fedón", lo siguiente: "Aquellos que se abandonan a la intemperancia, a los excesos del sexo y de la comida, y que no han tenido ningún freno, entran de forma similar en el cuerpo de animales semejantes, y los que no han amado más que la injusticia y la tiranía, van a animar el cuerpo de animales de rapiña. El destino de las demás almas está en relación al género de vida que han llevado".

 

El escritor G. Rodier afirma que Platón sacó su teoría de la Transmigración de las Almas de los misterios órficos y pitagóricos. La base filosófica de su sistema es, como ya hemos visto, su teoría de la reminiscencia, y su creencia en la evolución del alma a través de los cuerpos hasta la felicidad divina.

 

Grecia, como ya se ha dicho, probablemente tomó prestada de Egipto la teoría de la transmigración que, según la tradición, había sido enseñada por Musaeus y Orpheus, y era un elemento de la doctrina órfica y otras doctrinas místicas. Por tanto, se cree que la introducción de la metempsicosis como doctrina filosófica griega se debe a Pitágoras, quien contó copiosos detalles de los ulteriores paseos de su alma; su respeto general por los animales fue la deducción práctica pitagórica de la doctrina de la metempsicosis.

 

La metempsicosis de Platón aprendida de los pitagóricos, le dio a la doctrina una posición filosófica que nunca antes había poseído. Ya que Platón exhibe el más elaborado intento en la historia de la filosofía por encontrar justificación en los hechos de la experiencia para la metempsicosis o la teoría de la preexistencia del alma. De hecho, varios argumentos usados por Pitágoras para probar la inmortalidad fueron empleados por Platón para establecer su preexistencia.

 

Tales eran las pruebas del conocimiento universal y la natural atracción del alma hacia el uno, lo permanente y lo hermoso. Platón atribuye a estos argumentos una fuerza retrospectiva a la vez que prospectiva; busca demostrar que aprender no es sino una forma de reminiscencia (recuerdo o añoranza), y que el amor no es sino el deseo de reunión con un bien poseído previamente, el ser o el espíritu universal de vida.

 

Platón decía que el hombre es un espíritu caído, "lleno de olvidos". Su única esperanza es, a través de la educación y la filosofía, recuperar la memoria de sí mismo y de la verdad, así podría liberarse de las cadenas de la irracionalidad que lo atan a la materia. Por tanto, sólo el alma en su sabiduría iniciática puede apresurar su retorno a su "verdadera patria " y su perfecta asimilación al divino ser. El hombre sabio tendrá una transmigración ventajosa porque ha practicado con tenacidad y prudencia las enseñanzas esotéricas. La elección de su siguiente vida será puesta en sus propias manos, es decir, se reencarnará eligiendo cuerpo, lugar y circunstancias. Por el contrario, el hombre vicioso, ignorante, cegado por la pasión, se encontrará atado a una muy miserable existencia en alguna forma de vida inferior.

 

El esquema de la metempsicosis de Platón es llamativo por el ámbito que otorga a la libertad humana. La transmigración del alma individual no es un mero episodio de un movimiento mundial universal, predestinado e inmutable, su curso es realmente influenciado por el carácter (la conciencia y el ego), y el carácter es determinado por la conducta. Además de Platón y Pitágoras, entre los griegos los principales maestros de esta doctrina fueron Empédocles, Timaeus de Locri y algunos neoplatonistas.

 

Apolonio de Tyana también enseñó la ciencia de la metempsicosis o transmigración de las almas, él fue, al igual que Pitágoras, Sócrates o Platón, un gran Iniciado en esta ciencia.

 

Plotino admitió que el alma humana, emanación del alma universal, precede a la creación del cuerpo, que es para ella solamente un instrumento. En su obra "Las Enéadas" enseña la transmigración de las almas y la posibilidad de que las almas de los animales pudieran ser almas humanas caídas.

 

En Roma, el concepto de la metempsicosis fue admitido solamente como un reflejo de las doctrinas órfico-pitagóricas, que tuvieron un papel importante en la capital imperial.

 

Virgilio conoció la doctrina de la metempsicosis y creyó en ella, según "La Eneida".

 

Ovidio, en su "Metamorfosis", hace alusión a la metempsicosis y se apoya en ella para pedir que no se mate a los animales y así, no dañar a un alma pariente de la de los hombres. El poeta Ovidio escribe en “La Metamorfosis” (libro XV): "La muerte no puede matar tu alma, cada vez que ella retorna a la tierra, busca una nueva morada..., dando vida y luz a la nueva forma..., las almas van y vienen sin cesar a través de las formas. Los animales que han aprendido la bondad, tomarán aspecto humano y los hombres perversos volverán en cuerpos de bestias, a través de mil formas, el alma avanza y cumple su destino".

 

Como si fuese la confesión de una de sus existencias, en uno de los poemas, Ovidio declara: "Me siento avergonzado al decírtelo, pero te lo diré; me empezaron a salir cerdas, no podía hablar, sólo emitir sonidos en vez de palabras, sentí cómo mi boca se volvía más grande, tenía un hocico por nariz y mi cara se inclinó para mirar el suelo, mi cuello se llenó de grandes músculos, y la mano con la que llevaba la copa dejaba ahora pisadas en el suelo".

 

La Metempsicosis en la India

 

La doctrina de la transmigración no se encuentra en los libros más antiguos de la India, pero en obras más recientes aparece como incuestionable dogma, y así ha sido recibido por las dos grandes religiones de la india. En la India, el hinduismo, el brahmanismo y el budismo hicieron de la metempsicosis su doctrina fundamental, cuyo origen era el karma, Ley de Causalidad llevada al plano ético. Según estas culturas, las almas que van de cuerpo en cuerpo sufren en éstos el resultado de sus actos, de su karma, que llega a ser así una ley de justicia inmanente, actuando con una eficacia casi mecánica.

 

La filosófica escuela del Vedânta, la más importante actualmente en la India, admite la metempsicosis, aunque con ciertas diferencias sobre el pensamiento griego. La Transmigración de las Almas no es una purificación que conduce, poco a poco, al alma a la contemplación de la verdad, sino que las almas transmigratorias siguen el resultado de sus actos pasados de su karma. Este acto físico-psíquico tiene un significado moral, un valor ético, y la ley del karma es una ley de justicia inmanente, es una metafísica del acto en la cual el acto en sí lleva su recompensa o su castigo, como la semilla el fruto. Algunas escuelas hindúes añaden que Dios omnipotente tiene en su poder la Ley del Karma, y su voluntad actúa también en el juego cósmico de esta ley.

 

1. El Jainismo

 

El budismo y el jainismo, sistemas heterodoxos en la india, aceptaron también la Ley del Karma y la Metempsicosis, origen del dolor y de la rueda del mundo, el Samsara, en la cual están encadenadas las diferentes especies de seres.

 

Mario Roso de Luna, en su libro "Por las Grutas y Selvas del Indostán" dice lo siguiente sobre el jainismo:

 

"Jainos y budistas tienen casi una idéntica cronología legendaria, no comen después de puesto el sol y quitan con minucioso esmero hasta el polvo del asiento en que vayan a posarse, para no aplastar al insecto más ínfimo.

 

Ambos sistemas, o más bien escuelas de filosofía jaina y budista, enseñan la teoría de átomos eternos e indestructibles, al tenor de la teoría atómica de sanada, y aseguran que el cosmos ni tuvo principio ni tendrá fin. "El universo entero no es sino maya o ilusión", dicen al unísono los vedantinos, budistas y jainos”.

 

“Los jainos y budistas no creen en creador alguno del mundo, sino que enseñan tan sólo la existencia de un principio de la naturaleza, o sustancia primordial de formación espontánea, plástica e infinita. Sin embargo, al igual que todas las sectas indas, el jaino cree en la transmigración de las almas, o sea en la metempsicosis, y de aquí su temor de matar a cualquier animal, hasta el insecto más ínfimo, porque con ello acaso priva de la vida a un verdadero antepasado suyo, por eso también su respeto hacia toda criatura viviente, por las que desarrolla un amor y una solicitud increíbles. No sólo hay en cualquier ciudad, por ínfima que sea, un hospital-sanatorio jaino para animales enfermos, sino que sus sacerdotes llevan siempre una especie de bufanda de muselina, a fin de no destruir al más ínfimo mosquito de los que en el aire pululan. Análogo temor les hace no beber sino agua filtrada. Varios millones de jainos, en fin, están repartidos por Bombay, Gujerat, Konkan y algunos otros sitios. El Pinjarapala de Bombay ocupa un barrio entero de la ciudad y está distribuido entre prados, jardines y patios con abrevaderos, jaulas para fieras y cercados para animales domesticados, una institución, en suma, que bien pudiera haber servido como arca de Noé”.

 

“En el primero de los patios no vimos animales, sino centenares de espectros humanos casi moribundos y hambrientos: ancianos, mujeres y niños, indígenas que restaban de los "distritos del hambre", caídos sobre Bombay como mendigos. Así, más allá los veis que los curanderos oficiales estaban ocupados, estaban con la tarea de vendar las rotas patas de un chacal; en derramar aceite sobre los ulcerados lomos de perros sarnosos, mientras muchos seres humanos se morían de hambre allí mismo. Por dicha de aquellos famélicos seres humanos, había a la sazón, menos animales asilados que de ordinario, y así, eran alimentados con los residuos miserables de las bestias allí recogidas. No me cabe duda alguna de que no pocos de aquellos infelices caídos habrían consentido gustosos en transmigrar instantáneamente a los cuerpos de animales tan mimosamente atendidos. Pero me permito dudar de que fieras cual los tigres, leones, hienas y lobos se encuentren satisfechos con semejante régimen dietético como el que se les impone allí”.

 

“Los mismos jainos rechazan con repugnancia la carne, el pescado y los huevos. Por consiguiente, cuantos animales disfrutan de sus solícitos cuidados tienen que hacerse vegetarianos. Estábamos presentes cuando dieron de comer a un tigre herido por una bala inglesa; olfateó con displicencia la sopa de arroz que le presentaron, sacudió la cola con desagrado, gruñó, enseñándonos sus dientes amarillentos, y con un débil rugido se apartó de la comida. En cambio, ¡qué mirada tan oblicua y significativa lanzó sobre su guardián, que trataba con dulzura de persuadirle a que probase la sabrosa sopa! Sólo los fuertes barrotes de la prisión salvaron al jaino de otra más vigorosa protesta por parte de aquel veterano de la selva. Una hiena, con la cabeza sangrando y una oreja medio deshecha, principió por sentarse sobre la artesa (pila) llena de aquella salsa espartana, y después, sin más ceremonia, la volcó, como para demostrar su olímpico desprecio hacia tamaña porquería para sus carniceros gustos”.

 

“Los perros y lobos lanzaban aullidos tan lastimeros, que atrajeron al fin la atención de dos amigos inseparables: un viejo elefante con una pata de palo y un buey con un ojo enfermo; eran los inseparables Castor y Pólux de la institución. Conforme a su noble naturaleza, el primer pensamiento del elefante fue para su amigo: rodeó con su trompa el cuello del buey, cual, brindándole protección, y ambos mugieron. Nos mostraron a un santo hombre que estaba alimentando a las moscas y otros insectos con su propia sangre. Yacía tendido en el suelo y con los ojos cerrados llenos de legañas, recibiendo de lleno los caliginosos rayos del sol, cubierto de todo género de hormigas, moscas, mosquitos y chinches. -ellos son todos hermanos nuestros -observó con gran dulzura el guarda-. ¿Cómo vosotros, los europeos, podéis matar animales y hasta devorarlos? ¿Qué haríais, pues, vos -le interrogué-, si tratase de morderos esa terrible serpiente? ¿La mataríais si ella os diese tiempo? -¡Por nada del mundo! -respondió-. La cogería con cuidado y la pondría en libertad en algún paraje desierto, fuera de la ciudad. -¿Y si os mordiese? -Recitaría tranquilo un mantram, y si ello no producía el debido efecto, me resignaría a la ley del destino y dejaría este cuerpo cambiándole por otro. Tal fue la contestación de un hombre hasta cierto punto educado e instruido. Y cuando le opusimos que ninguno de los dones de la naturaleza carece del debido objetivo, y que el hombre, por ejemplo, tenía cuatro caninos carnívoros, nos replicó citando capítulos enteros de la teoría de la selección natural y de los orígenes de las especies, de Darwin: -Es falso que el hombre en sus orígenes tuviese dientes caninos -repuso-, ello vino después, a medida que la humanidad fue cayendo más y más, cuando el instinto carnicero principió a desarrollarse, las mandíbulas humanas cambiaron para adaptarse a las nuevas necesidades”.

 

Definitivamente, en este relato de Mario Roso de Luna hemos podido apreciar la decadencia de la secta jaina que no logra ver la diferencia, en el plan Cósmico entre una pulga y un ser humano. Esta es una clara deformación del concepto de la Metempsicosis o Transmigración de las Almas.

 

Se puede decir que la supresión de la ignorancia primordial libera al individuo de su condición humana gracias a las meditaciones, oraciones y a la práctica de la doctrina que enseñaron el Buda y Krishna, y aunque algunos investigadores encuentren ciertas diferencias esenciales entre la cultura pitagórica, budista y la hindú, la verdad es que en esencia es la misma doctrina.

 

2. Brahmanismo

 

En el brahmanismo encontramos la doctrina de ciclos mundiales, de aniquilaciones y restauraciones destinadas a suceder a enormes intervalos de tiempo. De este movimiento general, los estados del alma no son más que un incidente. Al mismo tiempo, las transmigraciones son determinadas por el valor moral y sus hechos, por lo que cada acto tiene su recompensa en alguna vida futura. Por ley irreversible, actos malos producen dolor o infelicidad, por tanto, explican las anomalías de la experiencia presentadas en los infortunios del bien y la prosperidad de los malos.

 

  "Cada uno está comiendo la fruta de sus actos pasados, actos cometidos en alguna muy remota existencia". Tal creencia podría mantener la paciencia y resignación en el presente sufrimiento, pero tiene un lacónico efecto desagradable en la visión brahmánica del futuro. Un brahmán pío no puede asegurarse de la felicidad en su siguiente encarnación, ni saber si transmigrará en un futuro como un animal, ya que puede tener el castigo futuro debido a su karma. Puesto que uno está siempre expuesto al peligro de ser arrojado de regreso, ya sea por pecados pasados o pecados presentes, el fruto de los cuales tendrá que comer, el brahmán sabe que está expuesto a los constantes ciclos de nacimientos, tanto de humano como de animal, vegetal o mineral.

 

El brahmanismo está ligado a las castas, y es, por tanto, fuertemente aristocrático, insistiendo mucho en las superioridades innatas. El libro hindú titulado "Las Leyes de Manu" dice en diversos apartados lo siguiente: “Os he revelado en toda su extensión este sistema de las transmigraciones dividido en tres clases, cada una de las cuales tienen tres grados, el cual corresponde a tres clases de actos y comprende a todos los seres, entregándose a los placeres de los sentidos y descuidando sus deberes. A los más viles de los hombres que ignoran las expiaciones santas, les corresponden las condiciones más despreciables”.

 

Aprended ahora, enteramente y por orden, por qué acciones cometidas aquí abajo, el alma debe entrar a tal o cual cuerpo, en este mundo. Después de haber pasado numerosas series de años en las terribles mansiones infernales, al concluir este período, los grandes criminales están condenados, para que acaben de expiar sus faltas, a las transmigraciones siguientes:

 

“El asesino de un brahmán pasa el cuerpo de un perro, de un jabalí, de un asno, de un camello, de un toro, de un macho cabrío, de un morueco, de una bestia salvaje, de un pájaro, de un chándala y de un pukkasa según la gravedad del crimen”.

 

“El brahmán que bebe licores espirituosos, renazca bajo la forma de un insecto, de un gusano, de una langosta, de un pájaro que se alimenta con excrementos y de un animal feroz”.

 

“El brahmán que ha falseado el oro pasará mil veces a cuerpos de arañas, de serpientes, de camaleones, de animales acuáticos y de vampiros maléficos”.

 

“El hombre que ha manchado el lecho de su padre espiritual o natural, renace cien veces en estado de hierba, de matorral, de liana, de pájaro carnívoro, como buitre, de animal armado de dientes agudos como el león, y de bestia feroz como el tigre”.

 

“Los que cometen actos de crueldad, se tornan en animales ávidos de carne sangrienta, como los gatos; los ladrones se vuelven seres que se devoran entre sí; los que cortejan a mujeres de baja clase, espíritus”.

 

“El que ha tenido relaciones con hombres degradados, el que ha conocido a la mujer ajena o que ha robado algo a un brahmán, se volverá un espíritu denominado brahmarakshasa”.

 

“Si un hombre ha robado por avaricia piedras preciosas, perlas, coral, o joyas de diversas clases, renacerá en la tribu de los orfebres, en el cuerpo del pájaro hemakara”.

 

“Por haber robado grano, se vuelve rata en el nacimiento siguiente; si agua, somorgujo; si miel, tábano; si leche, corneja; si el jugo extraído de una planta, perro; si mantequilla clarificada, mangosta; si ha robado carne, renace buitre; si grasa, madgú (es un pájaro de mar); si aceite, telapaka (es un pájaro desconocido; su nombre significa bebedor de aceite); si sal, cigarra; si leche cuajada, cigüeña (balaha); si ha robado vestidos de seda renace perdiz; si una tela de lino, rana; si un tejido de algodón, chorlito; si una vaca, cocodrilo; si azúcar, vagguda”.

 

“Por el robo de perfumes agradables, se vuelve ratón almizclero; por hortalizas, pavo real; por grano diversamente preparado, erizo; por grano crudo, puercoespín; por haber robado fuego, renace garza; por un utensilio doméstico, abejón; por vestidos teñidos, perdiz roja; si ha robado un ciervo o un elefante renace lobo; si un caballo, tigre; si frutos, mono; si a una mujer, oso; si agua de beber, chataka; si carruajes, camello; si ganado, macho cabrío”.

 

“El hombre que se lleva por fuerza tal o cual objeto perteneciente a otro, o que come mantequilla clarificada y pasteles, antes que sean ofrendados a una divinidad, será rebajado inevitablemente a la condición de bestia”.

 

“Las mujeres que han cometido semejantes robos, incurren en la misma mancha; están condenadas a unirse a estos seres como hembras suyas”.

 

“Cuando los (hombres de las cuatro) clases, sin que haya necesidad urgente, se apartan de sus deberes particulares, pasarán los cuerpos más viles y se verán reducidos a ser esclavos bajo el poder de sus enemigos”.

 

“Un brahmán que descuida sus deberes, renace, después de su muerte, bajo la forma de un espíritu (preta) denominado ulkamuka que come lo que ha sido vomitado”.

 

“Un chatrya, bajo la de un espíritu llamado kataputana que se nutre con alimentos impuros y cadáveres en putrefacción”.

 

“Un vaisya se torna en un maligno espíritu llamado metrakshadyotika que devora materias purulentas”.

 

“Un sudra que no atiende a sus ocupaciones, se torna en un genio maligno llamado chelasaka, que se alimenta con piojos”.

 

“Mientras más se entregan al placer de los sentidos los seres inclinados a la sensualidad, tanto mayor desarrollo adquiere la agudeza de sus sentidos, y en razón su grado de obstinación en cometer malas acciones, experimentarán aquí abajo, insensatos, penas cada vez más crueles, volviendo al mundo bajo tal o cual forma innoble. Se van, desde luego, al Tamisra y a las otras horribles mansiones del infierno, a la Asipatravana (selva que tienen por hojas de espada) y a diversos lugares de cautiverio y de tortura. Les están reservados tormentos de toda clase, serán devorados por cuervos y por búhos; devorarán pasteles quemantes; caminarán sobre arenas inflamadas y sufrirán el insoportable dolor de ser expuestos al fuego como las vasijas de un alfarero. Nacerán bajo formas de animales expuestos a continuas penas, sufrirán alternativamente el dolor del exceso de frío y del de calor y serán presas de toda clase de terrores”.

 

“Más de una vez las almas residirán en diferentes matrices y vendrán al mundo con dolor; sufrirán crueles detenciones y estarán, condenados a servir a otras criaturas. Se verán obligados a separarse de sus padres, de sus amigos y a vivir con malvados; amontonarán riquezas y las perderán; los amigos que lograron con esfuerzo, se tornarán en enemigos. Tendrán que soportar una vejez sin recursos, enfermedades dolorosas, penas de toda clase y la muerte que es imposible vencer”.

 

Como hemos comprobado en estos relatos, el brahmanismo resalta la Metempsicosis y muestra en su manifestación que está ligado íntimamente a las castas.

 

3. Budismo

 

El budismo afirma la importancia cumbre de las obras y el esfuerzo individual, aunque siempre con un trasfondo de fatalismo que es implicado por la negación de la predestinación personal.

 

De acuerdo a la doctrina budista, el interés de ascender hasta la cumbre de la existencia debe ser satisfecha infaliblemente, y la misión del Príncipe Gautama (Budha) era enseñar el camino para su logro, y lograr así la abundancia del nirvana. Es sólo a través de una larga serie de existencias como se alcanza esta consumación. El mismo Budha tuvo cientos de transmigraciones en varias formas de vida.

 

El rasgo característico en la Transmigración de las Almas o Metempsicosis budista es la doctrina del karma. De acuerdo a esta concepción no es la individualidad personal (la personalidad) la que sobrevive a la muerte, sino que el alma, junto con su karma, emigra a una nueva vida conforme el karma sea más o menos grave, así la siguiente transmigración será una promoción o una degradación.

 

Según la percepción budista,  a  veces  la  degradación puede ser tan extrema que el alma se incorpora en un animal, un vegetal en un objeto inanimado. Se cuenta el caso de un discípulo de Gautama quien por maldad y negligencia fue reducido a árbol después de su muerte.

 

La Metempsicosis entre los judíos y los cristianos

 

La noción de la emigración del alma es familiar a los rabinos judíos, ellos distinguen dos formas de transmigración:

 

Gilgul Neshameth, en el que el alma estaba amarrada a la tenencia por vida de un solo cuerpo.

 

Ibbur, en el que las almas pueden habitar cuerpos por tenencia temporal sin pasar por nacimiento y muerte.

 

El investigador Josephus nos dice que la transmigración era una doctrina de los fariseos que enseñaban que a los justos debía permitírseles retornar a la vida, mientras que los malos estaban condenados a prisión eterna. Por otra parte, algunos de los talmudistas invocan interminables transmigraciones como castigo por crímenes. Las descripciones de los viajes del alma por mar y tierra son elaboradas con riqueza de imaginación.

 

El propósito era mantenido rigurosamente: "Si un hombre había cometido un pecado más que sus buenas obras, era condenado a su transformación en una forma de vida inferior", no sólo esto, también “si la culpa había sido extrema, podría ser condenado a existencia inanimada”.

 

Los talmudistas hebreos comentan lo que sigue, que es un ejemplo de lo que aguarda al más culpable de los culpables: “Los obscuros atormentadores los persiguen con puyas y látigos de fuego; su persecución es incesante; los cazan de los llanos a la montaña, de la montaña al río, del río al océano, del océano alrededor de la circunferencia de la tierra, así los atormentados huyen aterrorizados, y los atormentadores continúan en la venganza hasta que se agote el tiempo decretado, entonces los condenados se desmoronan en polvo y cenizas. Les espera otro principio de existencia, el comienzo de un segundo juicio. Se convierten en barro, toman la naturaleza de la piedra y el mineral; son agua, fuego, aire; ruedan en el trueno; flotan en la nube; se apresuran en el remolino, cambian de nuevo; entran en las formas de las variedades vegetales; viven en el arbusto, la flor, el árbol, pasan eras y eras. Viene otro cambio, entran en la forma de la bestia, el pájaro, el pez, el insecto, entonces finalmente son sometidos a entrar una vez más en la clase de los seres humanos, después de aún más pruebas en varios grados de vida humana, el alma por fin vendrá a habitar en un niño de Israel. Si llegara a fallar en este estado, se pierde eternamente”.

 

¿Hasta qué punto eran creídas estas descripciones?, ¿hasta dónde eran consideradas?, es difícil de determinar. Por tanto, existió la creencia que fue muy aceptada de la doctrina de la metempsicosis, de la preexistencia en alguna forma del alma, en los antiguos tiempos de Palestina.

 

Referido al cristianismo, San Jerónimo dice que la metempsicosis era una doctrina secreta de ciertas escuelas de su tiempo, pero que era opuesta a la doctrina católica de la redención, que la metempsicosis era sostenida en una forma platónica por los gnósticos cristianos, y fue enseñada por Orígenes en su gran obra "Peri Archon".

 

Según los antiguos gnósticos, la existencia corporal del alma sin la conciencia despierta, es una situación penal y antinatural, un castigo por el pecado cometido, siendo la gravedad del pecado la medida de la caída. Otro efecto del pecado (el karma) es la desigualdad: todos los seres fueron creados iguales. Los gnósticos hablaban de las dos clases de caídos: las criaturas racionales y los demonios. El castigo por el pecado cometido en el cuerpo no es vengativo o eterno, sino temporal y de remedio. De hecho, la teoría de origen excluye tanto el castigo eterno como la gloria eterna.

 

Los maniqueos combinan la metempsicosis con la creencia en el castigo. Según los maniqueos, después de la muerte, el pecador es arrojado en el lugar de castigo hasta que haya sido parcialmente limpiado, entonces es llevado a la luz y se le da otra oportunidad en este mundo. Si después de diferentes retornos es aún impropio para la máxima gloria, es condenado a los infiernos. El sistema maniqueo de la metempsicosis era enormemente consistente y escrupuloso.

 

Referente a la doctrina de la edad media, las doctrinas albigense y cátara admitían la metempsicosis. Estas sectas heredaron parte de las doctrinas del maniqueanismo, y pueden ser consideradas, de hecho, como neomaniqueas.

 

En tiempos modernos, incluso en el cristianismo no faltan los que abogan por la metempsicosis, pero o bien no se habla abiertamente o si lo hacen no es con mucha convicción. El judaísmo, el cristianismo y el islam en general, no aceptan del todo la metempsicosis, como tampoco lo hace el antiguo testamento, aunque algunos autores han discutido la creencia de ciertos sabios judíos en la metempsicosis, no debe confundirse con la preexistencia de las almas humanas.

 

La existencia de las almas que parecen admitir los teólogos palestinos, es considerando que Jehová había creado todas las almas juntas de una vez; algunos rabinos admitirían que las almas esperan en el séptimo cielo la posibilidad de encarnarse.

 

La secta de los fariseos, opuesta a los saduceos (secta de judíos que negaba la inmortalidad del alma y la resurrección del cuerpo) llegó a aceptar muchas ideas griegas junto a la religión hebrea.

 

Según Flavio Josefo, los judíos aceptaron incluso ideas pitagóricas y órficas sobre la metempsicosis; quizá a través de ellos, estas ideas, algunos siglos después de Cristo, pasaron a la cábala, especie de gnosis judía que acepta la metempsicosis, como puede verse en el texto de Zohar. El cristianismo nunca admitió la metempsicosis y esto se debió al haberse alejado de sus orígenes, la gnosis cristiana.

 

En algún padre de la iglesia y escritores antiguos se encuentran ciertas expresiones que pudieran favorecer la creencia en la preexistencia de las almas, como en San Justino, muy influenciado por Platón. El cristianismo naciente no se ocupó de la metempsicosis propiamente dicha, ya que la revelación cristiana es clara respecto al valor personal de cada alma y a su destino eterno.

 

Orígenes el gnóstico, enseñó la preexistencia de las almas, con la igualdad primitiva de todas. Sus discípulos crearon el origenismo. En su lucha contra los doctores de la iglesia, el Concilio de Constantinopla del año 553 condenó las doctrinas del origenismo. Desde entonces, el magisterio eclesiástico no se ha ocupado de la cuestión, aunque la metempsicosis, de forma indirecta se ha aceptado por muchos religiosos cristianos. La metempsicosis queda oficialmente excluida del catolicismo, por oponerse a algunas verdades fundamentales de la revelación. Aquellos que dudaran del catolicismo eran condenados de inmediato. En el concilio de Florencia, año 1439 se decidió que: “Las almas de los que se condenan (no católicos, ateos, apóstatas, herejes, etc.) bajan velozmente al infierno para sufrir el castigo que merecen”.

 

En época reciente, la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe (antigua Inquisición) declaró que las doctrinas teosóficas, defensoras de la metempsicosis, no son conciliables con la doctrina católica. La oposición entre la doctrina católica y la metempsicosis es evidente, porque esta teoría es incompatible con las tesis católicas sobre el alma.

 

El catolicismo cree que el alma es la forma sustancial del cuerpo, dándole el ser, por lo que no puede llegar a ser la forma de otro cuerpo, eso decía Santo Tomás, en su escrito "Spiritabilus Creaturis". Se puede, por tanto, añadir como argumento contra la metempsicosis la pérdida total del recuerdo que de nuestras vidas anteriores deberíamos tener.

 

Los antiguos griegos imaginaban el río Lethe, cuyas aguas hacían olvidar a las almas sus vidas pasadas. Algunos estudiosos dicen que, sin este recuerdo, no se puede hablar de castigo o de recompensa, ya que para que el culpable se reconozca como tal, debe tener el recuerdo de sus faltas.

 

La Metempsicosis entre otras razas o culturas

 

Queda por tocar muy brevemente sobre los abundantes datos provistos por la moderna investigación antropológica. La creencia en la metempsicosis o la transmigración se ha encontrado, como se dijo antes, en todas partes del mundo y en todas las etapas de cultura.

 

En algún tiempo debió haber sido, la Metempsicosis, casi universal. Se halló entre las tribus de Norte América y ha sido encontrada incluso en México, Brasil y otras partes del continente americano. Entre los aborígenes de Australia y Nueva Zelanda, en las Islas Sandwich y algunas partes de África.

 

 

Frecuentemente, en las tribus africanas, toma forma la creencia del retorno de ancestros que murieron hace mucho a la tribu de origen, y así provee una explicación de los extraños hechos que sobre la herencia tienen, ya que al nacer un niño los padres lo examinan ávidamente en busca de rasgos de su identidad, que al descubrirlos determinarán el nombre del niño y su lugar entre sus afectos. A veces la madre es informada de antemano en un sueño cuál ancestro de la casa está por nacer de ella.

 

La creencia en el alma como una realidad independiente es común entre las razas salvajes. Se piensa que el alma del muerto retornaba o sobrevolaba el lugar del sepulcro al menos por algún tiempo después de la muerte. Entre la tribu de los algonquines, por ejemplo, si se deseaba un rápido retorno, como en el caso de los niños pequeños, el cuerpo era enterrado al lado del camino para que pudiera encontrar una madre entre los que pasaran por allí. Un curioso fenómeno de la metempsicosis es la creencia de muchas razas aborígenes de diferentes partes del mundo, como en Australia, que piensan que los semejantes de piel clara de Europa son reencarnaciones de gente de su propia raza.

 

Los druidas o “los sabios” eran sacerdotes de la antigua religión de los celtas en las islas británicas y las Galias. En las diferentes festividades de su religión, los druidas realizaban ritos referidos a la metempsicosis. En ellos prevaleció la doctrina de la transmigración de las almas o metempsicosis. Los dioses que adoraban fueron asociados por los romanos con sus propios dioses. Los monumentos megalíticos de Francia, Inglaterra, Escandinavia y Escocia eran ruinas en donde los druidas realizaban sus ritos sagrados.

 

En China, la doctrina de Confucio no se preocupó mucho por lo que pasaba después de la muerte, ya que el confucionismo es, antes de todo, una escuela de comportamiento ético y de sabiduría. El taoísmo admitió la metempsicosis, aunque en el concepto especial que tiene del ciclo perpetuo de la naturaleza, es decir, como una doctrina de transmutación y transformación de las almas.

 

Importa poco, para los taoístas, el devenir individual, pues pensaban que el ser humano está compuesto de diversas “almas” o fuerzas naturales. En el Japón, el sintoísmo (religión arcaica y clásica de los japoneses, proviene de la raíz sintho=camino de los dioses) había perdido el concepto de la metempsicosis. Y fue el budismo quien introdujo de nuevo esta ciencia. El punto de partida sintoísta es la ley de Transmigración de las Almas o metempsicosis, con sus consecuencias dolorosas, que no se discutió por pertenecer al fondo mismo de la doctrina budista.

 

Las diversas escuelas budistas japonesas enseñaron varios métodos de liberación, para evitar la dolorosa acción de la metempsicosis. Estos métodos van desde la pronunciación sencilla del nombre santo de Budha u otro mantram, hasta las técnicas de los siete yogas de la secta hossô y la secta shingon.

 

Tendencias Modernas

 

Con la revelación cristiana, que confirma y clarifica la existencia y naturaleza del alma humana y el tema de la inmortalidad, la creencia en la metempsicosis desaparece, al mismo tiempo que muchas religiones llamadas paganas, y ya solamente se la encuentra, en general, en la especulación y teorías de los pensadores. Sin embargo, es cierto que la influencia del platonismo en las diversas escuelas occidentales del renacimiento coincide con la creencia en la metempsicosis de dichas escuelas, de hecho, el helenismo nunca desapareció completamente del pensamiento occidental. La conquista de Constantinopla por los árabes produjo la emigración de los sabios griegos hacia Italia, que llegó a ser una nueva Grecia. Los humanistas religiosos italianos siguieron a Platón, a Aristóteles, a Pitágoras y a Plotino.

 

Platón iluminó el cielo filosófico del renacimiento: el cardenal Nicolás de Cusa (1401-1464) conocía y aceptaba el neoplatonismo y la teoría aritmética pitagórica. Cosme de Médicis estableció en 1460 una academia platónica en Florencia. Marsilio Micino (1433-99) buscó el acuerdo entre las doctrinas platónicas y el dogma cristiano, hablando de una religión común a toda la humanidad, y aceptó la teoría de la metempsicosis. Más tarde, también la Universidad de Cambridge recibió una fuerte influencia platónica: se conocen los nombres de Ralph Cudworth (1617-85), Henry More (1614-87), Benjamín Wichcote (1609-83) y John Smith (1616-52). Los “Platónicos de Cambridge” se opusieron a las teorías de Hobbes y edificaron una nueva metafísica neo-platónica, admitiendo la hipótesis de la metempsicosis.

 

La Universidad de Pavía, con su catedrático Gerolamo Cardano (1501-76) y pensadores como Giordano Bruno (1548-1600) y el dominico Tommaso Campanella (1568-1639), todos ellos perseguidos y encarcelados, excepto Giordano que además fue quemado vivo por la perversa y criminal Inquisición, institución de la Iglesia Católica, aceptaron la teoría de la metempsicosis, en el conjunto de sus sistemas filosóficos y sociales.

El empirismo inglés (sistema filosófico basado fundamentalmente en los datos de la experiencia), el criticismo de Kant (teoría metodológica que somete a crítica la posibilidad del conocimiento, sus límites y sus fuentes) y el objetivismo idealista de Hegel (tendencia a valorar especialmente lo que se considera objetivo), se hallan en el polo opuesto de Platón, y la hipótesis de la metempsicosis desapareció de sus teorías.

 

Ballanche (1776-1847), Charles Fourrier (1772-1837), Pierre Leroux (1798-1871) y Jean Reynaud (1806-63) aceptaron sin reparos la metempsicosis en sus teorías. Al igual que estos pensadores del siglo XIX, con preocupaciones filosófico-sociales, otros siguieron las doctrinas pitagóricas y platónicas.

 

Sabido es que el espiritismo, el rosacrucismo y la teosofía han renovado las antiguas creencias paganas de la metempsicosis tan combatida por el catolicismo, aunque estas escuelas prefieren usar el término reencarnación al de metempsicosis para indicar que limitan la transmigración de las almas a través de cuerpos humanos. Distingamos la diferencia existente entre:

 

• la reencarnación (sólo para iniciados)

• la metempsicosis (retorno del alma a otros reinos)

• el retorno o encarnación (retorno del alma a un nuevo cuerpo)

• la recurrencia (ley que regula las causas del retorno)

 

La Ley de Recurrencia y la Ley de Retorno, leyes simétricas, son muy bien expresadas en el bello poema, del dramaturgo español D. Ramón de Valle Inclán, titulado "Rosa Gnóstica".

 

Rosa Gnóstica

 

"Nada será que no haya sido antes.

Nada será para no ser mañana                                                                                                                                                                                    eternidad son todos los instantes,                                                                                                                                                                                         que mide el grano que el reloj desgrana."

 

"Eternidad la gracia de la cosa,                                                                                                                                                                                                 y la alondra primera que abre el día,                                                                                                                                                                                           y la oruga, y su flor, la mariposa                                                                                                                                                                                            ¡eterna en culpa la conciencia mía!"

 

"Al borde del camino recostado                                                                                                                                                                                           como gusano que germina en lodo,                                                                                                                                                                                   siento la negra angustia del pecado,                                                                                                                                                                                    como la divina aspiración al todo."

 

"El gnóstico misterio está presente                                                                                                                                                                                          en el quieto volar de la paloma,                                                                                                                                                                                                  y el pecado del mundo en la serpiente                                                                                                                                                                                  que muerde el pie del ángel que la doma."

 

"Sobre la eterna noche del pasado                                                                                                                                                                                          se abre la eterna noche del mañana.                                                                                                                                                                                    ¡Cada hora, una larva del pecado!                                                                                                                                                                                           ¡Y el símbolo, la serpiente y la manzana!

 

"Guarda el tiempo el enigma de las formas,                                                                                                                                                                         como un dragón sobre los mundos vela,                                                                                                                                                                                    y el todo y la unidad, supremas normas,                                                                                                                                                                              tejen el infinito de su estela.”

 

"Nada apaga el hervor de los crisoles,                                                                                                                                                                                    en su fondo sellada está la eterna                                                                                                                                                                                           idea de Platón. Lejanos soles                                                                                                                                                                                                  un día encenderán nuestra caverna."

 

"Mientras hilan la parca mi mortaja,                                                                                                                                                                                       una cruz de ceniza hago en la frente.                                                                                                                                                                                      El tiempo es la carcoma que trabaja                                                                                                                                                                                      por Satanás. ¡Y Dios es el presente!"

 

"¡Todo es eternidad! ¡Todo fue antes!                                                                                                                                                                                       ¡Y todo lo que es hoy, será después,                                                                                                                                                                                       en el instante que abre los instantes,                                                                                                                                                                                       ¡y el hoyo de la muerte a nuestros pies!"

 

¡Hermosísimo poema! ¿Verdad? "Nada será que no haya sido antes". "Nada será para no ser mañana”.  He ahí la Ley de Retorno y de Recurrencia: constante repetición de las vidas sucesivas, y en cada existencia para completar su fatídico ciclo. Todo vuelve a ocurrir tal como sucedió. Ciertamente “el tiempo es la carcoma que trabaja por Satanás", círculo vicioso el de la repetición del drama de la existencia. ¿Queremos saber cuál será nuestro destino en la futura existencia? Es necesario saber que sobre la eterna noche del pasado se abre la eterna noche del mañana.

 

Cuando renacemos en este valle de lágrimas, el pasado se convierte en futuro. Esto significa que nuestra vida actual con todas sus vanas alegrías, sufrimientos y dolores, se repetirá desgraciadamente. Sin embargo, la Ciencia de la Metempsicosis o Transmigración de las Almas queda muy bien explicada en el poema del escritor-poeta español D. Ramón de Campoamor.

 

La Metempsicosis

 

Hallé una historia, lector,

en un viejo pergamino,

donde prueba un sabio autor

¡ay! que el variar de destino

sólo es variar de dolor.

 

Flor.- flor, primero, abandonada

entre unas yerbas broté

envidiosa y no envidiada;

¡sin ver el sol marchité,

llorando sin ser llorada.

 

Pájaro.- ave después, hasta el llanto

Dios me condenó a expresar

con las dulzuras del canto:

canté, sí, canté tanto

que al fin me mató el cantar.

 

Mujer.- mujer, y hermosa, nací;

¡amante, no tuve fe;

esposa burlada fui;

¡lo que me amó aborrecí,

y me burló lo que amé!

 

Sabio.- hombre al fin, ciencia y verdad                                                                                                                                                                        buscando en lid malograda,                                                                                                                                                                                                   fue, desde mi tierna edad,                                                                                                                                                                                                       mi objeto la inmensidad                                                                                                                                                                                                             y mi término la nada.

 

Bruto.- a bravo alazán subí                                                                                                                                                                                                        y de victoria en victoria,                                                                                                                                                                                                         tras mil riesgos, conseguí                                                                                                                                                                                                     para mi dueño la gloria.

 

Dictador.- en mí, cuando César fui,                                                                                                                                                                                         su honor la gloria fundó.                                                                                                                                                                                                    siempre vine, vi y vencí;                                                                                                                                                                                                       adopté un hijo ¡ay de mí!                                                                                                                                                                                                     creció, le amé y me mató.

 

Hombre.- la escala transmigradora                                                                                                                                                                                         de mis cien formas y modos                                                                                                                                                                                               vuelvo ya a bajar, y ahora                                                                                                                                                                                                          un hombre soy que cual todos,                                                                                                                                                                                              vive, espera, sufre y llora.

 

Después de saber, lector,                                                                                                                                                                                                         la historia del pergamino

¿qué importa ser hombre o flor,                                                                                                                                                                                            ¡ay!, si el variar de destino                                                                                                                                                                                                    sólo es variar de dolor?

 

Si la poesía de Ramón de Valle Inclán explica el tema de las Leyes de Retorno y Recurrencia, el precioso poema de Ramón de Campoamor nos muestra en forma aclaratoria la Ciencia de la Metempsicosis.

 

Los pueblos hebraicos, asirios, babilonios y fenicios no creían en la metempsicosis, sus conceptos del ser humano después de su muerte eran confusos y esta existencia en el “Araliû” era negativa, sombría, triste. En casi toda Asia, la metempsicosis es una doctrina admitida generalmente en todas sus culturas, con diversos matices.

 

Análisis Final

 

Por todo lo expuesto, creo que queda perfectamente demostrado que la metempsicosis no solamente ha sido enseñada en la India. La ciencia de la metempsicosis o transmigración de las almas ha sido enseñada en todas las épocas y en todos los continentes, con unas sutiles variaciones de acuerdo a la época y al lugar. La religión que mejor explicó esta ciencia ha sido la cultura hindú, expuesta y enseñada por el Señor Krishna en la tierra sagrada de los vedas, hace unos cuatro mil años; más tarde explicada en occidente por Empédocles, Pitágoras, Platón y Sócrates, entre otros. Naturalmente, la clave para entender esta doctrina la aporta el V.M. Samael Aun Weor; pues solamente él, debido al hecho de recordar cada una de sus vidas en los diferentes ciclos involutivos y evolutivos, ha explicado las diferencias existentes entre las diversas etapas del alma al paso por los cuatro reinos de la naturaleza.

 

Basándonos en la doctrina de la Trasmigración de las Almas se puede afirmar que, cuando comienza una manifestación cósmica, oleadas de esencias (almas) inician su evolución en el reino mineral, prosiguen con el estado vegetal, continúan en la escala animal y, por último, alcanzan el nivel de humano en donde se le otorgan 3.000 ciclos de 108 vidas. En el final de cada periodo, en el estado humano, las esencias involucionan reviviendo procesos animales, vegetales y minerales.

 

Toda alma evoluciona mientras pasa por los diferentes reinos de la naturaleza, adquiriendo conocimiento en cada uno de los reinos. En ese proceso, a las almas se las conoce como elementales de la naturaleza, aunque según la época y el lugar, se conocen desde pretéritos tiempos, con diversos nombres:

 

*San Agustín los llamaba "dussis",

*Paracelso, "silvestres" y "ninfas",

*en la edad media se hablaba de "hadas",

*los galos decían de la existencia de los "doires oigh",

*los irlandeses los conocían como "groves" y "maidens",

*los indios colombianos "animes",

*los islamistas los denominan “jinn”,

*así como por otros muchos nombres, entre los que destacan; silvanos, dríadas, hamadriadas, devas, duendes, gnomos, faunos, silfos, etc.

 

Por ejemplo, la Enciclopedia “Encarta 2007” dice, sobre los espíritus elementales islamistas conocidos como “jinn”, lo siguiente:

 

“Jinni, en la mitología islámica y del Oriente Próximo, es un espíritu o demonio más pequeño que un ángel. La forma plural del nombre es jinn; la forma femenina, inniyah. Formados de fuego o aire, los jinn pueden adoptar tanto forma humana como animal. Pueden ser buenos o malos: si son buenos, son también bellos; si son malvados, su apariencia es fea. Se los encuentra en el aire, en las llamas, bajo la tierra y en objetos inanimados, tales como rocas, árboles y ruinas.

 

En algunos aspectos, se asemejan a los seres humanos: tienen las mismas necesidades corporales, reproducen su especie y mueren, aunque viven mucho tiempo. Los jinn son espíritus traviesos que se divierten castigando a los seres humanos y haciéndoles daño, incluso involuntariamente. Así, se considera que accidentes y enfermedades son obra suya. Gracias a su conocimiento, sin embargo, los seres humanos pueden usar a los jinn para sus propósitos. Populares en el folclore de Egipto, Siria, Irán, Turquía y el norte de África, los jinn son familiares en el mundo occidental, como personajes de Las mil y una noches. En español se los designa comúnmente como genios”.

 

Lo cierto es que los elementales minerales más avanzados ingresan en reino vegetal, y que los más avanzados de este reino ingresan en el animal, y los elementales más avanzados del reino animal, evolucionan hasta el reino humano.

 

Como expliqué anteriormente, y según la doctrina de la transmigración de las almas que nos dejara Krishna, una vez que el alma alcanza el estado humano se le asignan 108 existencias para su auto-realización íntima. Las 108 existencias tienen una relación simbólica con las 108 cuentas del collar del Budha, con las 108 vueltas que los brahmanes indostaníes dan alrededor de la vaca sagrada y con las 108 fuentes del Himalaya donde los peregrinos van a purificarse.

 

Aquellas almas que no llegan a su auto-realización íntima dentro del ciclo de existencias asignadas, es obvio que descienden dentro del reino mineral sumergido, el "avitchi indostán", el "tártarus" griego, el "averno" romano, el "infierno" cristiano, etc.

 

El infierno, al contrario que acontece con la ciencia de la metempsicosis, con la que no todas las culturas están de acuerdo, está aceptado por todas las grandes religiones. El alma debe pasar por todas y cada una de las regiones de las que hablara extensamente Dante Alighieri en su obra "La Divina Comedia", en la cual describe los nueve círculos infradimensionales.

 

Gracias a la involución en las infradimensiones de la naturaleza, el alma fracasada, es liberada de tantos y tantos errores, vicios y deudas kármicas que ha ido acumulando en cada una de las existencias. El mal, por muy perverso que sea, tiene un dique, "los mundos infiernos". Esto, naturalmente, es contrario a la cruel rigidez católica, cuando condenan al hereje o perverso al sufrimiento eterno en el infierno que ellos mismos imaginan y preconizan.

 

El florentino Dante Alighieri, Iniciado esoterista gnóstico, nos indica que sobre las puertas del infierno existen unas letras cinceladas en piedra que dicen:

 

POR MÍ SE VA HASTA LA CIUDAD DOLIENTE,

POR MÍ SE VA AL ETERNO SUFRIMIENTO,

POR MÍ SE VA A LA GENTE CONDENADA.

LA JUSTICIA MOVIÓ A MI ALTO ARQUITECTO.

HÍZOME LA DIVINA POTESTAD,

EL SABER SUMO Y EL AMOR PRIMERO.

ANTES DE MÍ NO FUE COSA CREADA, SINO LO PERPETUO   Y DURO ETERNAMENTE.                                                                                                                                                                                                   DEJAD, LOS QUE AQUÍ ENTRÁIS, TODA ESPERANZA TERRENA.

 

Realmente las infradimensiones o infiernos atómicos de la naturaleza son una obra divina, ya que es el dique, el freno al mal, a la perversidad del mundo, a la maldad del ego. Allí llegan las almas fracasadas, las condenadas por su terrible o negligente conducta. Es, por tanto, el resultado del amor de la divinidad hacia aquellas almas perdidas, que no tienen continuidad en ese estado. Allí el ego pierde toda esperanza de seguir esclavizando a la esencia, al budhata, al alma.

 

Cuando el alma logra salir de las infradimensiones, completamente liberada, es cuando comienza de nuevo el proceso de la metempsicosis, la transmigración de las almas o proceso evolutivo del alma. La bajada a los mundos infiernos es la muerte segunda de la cual nos habla la biblia, y esta muerte es muy diferente a la muerte mística que todo iniciado debe alcanzar. Toda alma, terminado su ciclo de manifestación (3.000 ciclos de 108 existencias), regresa al Absoluto, al punto de partida original.

 

Afortunadamente, después de siglos en que duró la noche negra a que la Iglesia Católica sometió a sangre y fuego a todos los grandes pensadores, científicos y esoteristas, hoy se puede hablar libremente de estos temas, y la enseñanza gnóstica muestra detalladamente la doctrina de la metempsicosis, indicando que mediante el trabajo sobre sí mismo, la meditación y el recuerdo de vidas pasadas podemos comprobar la metempsicosis, y cómo el alma se puede liberar definitivamente de ese doloroso proceso del alma.

 

Para recordar vidas pasadas en el estado humano se necesita realizar prácticas retrospectivas. Para recordar vidas en otros reinos se necesita despertar un buen porcentaje de conciencia mediante el recuerdo de sí, la auto-observación, el análisis y la retrospección. Para liberarse de la metempsicosis se necesita la revolución de la conciencia, la auto-realización que está basada en tres factores fundamentales que todos los gnósticos sabemos.

 

El Camino de la Maestría es el sendero de la revolución, es la calzada de los inteligentes, es la vía de los valientes, es la senda de aquellos que se atreven a perderlo todo para ganarlo todo. En la ruta Iniciática no valen las creencias, ni tan siquiera las buenas intenciones.  Este no es un camino teórico, se rige por resultados concretos. Aquí no valen las falacias de los políticos ni las argucias de los hombres de leyes. La Senda del Filo de la Navaja es una vía que nos conduce al Ser, y para hollar dicha senda necesitamos rebeldía, valentía, fe y decisión. El Maestro Samael decía:

 

“EL CIELO SE TOMA POR ASALTO, Y SÓLO LOS VALIENTES PUEDEN HACERLO”

 

Hasta aquí la conferencia, muchas gracias por la atención prestada.