C.I.A.G.

Círculo de Investigación de la Antropología Gnóstica

 

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El simbolismo esotérico del Gato

 

 I- Introducción.

El gato egipcio, del cual descienden muchos de nuestros gatos, fue domesticado por completo hacia el 2000 antes de Cristo. Los primeros contactos entre gatos y personas se debieron a motivos económicos (la capacidad del gato para eliminar pequeños animales y proteger así graneros y silos), de seguridad (podía matar serpientes) y sentimentales (el gato era la mascota ideal de la familia).

 

El gato es uno de los animales más misteriosos y enigmáticos. Desde el Antiguo Egipto ya se los veneraba, y consideraba como protectores de la familia. El nombre egipcio del gato era "Miw", que significaba "ver".

 

La vida del gato en el Antiguo Egipto era sagrada. Recibían los máximos honores y el privilegio de ser momificados después de su muerte.

 

Los egipcios colocaban estatuas de gatos fuera de sus casas para impedir la entrada de espíritus malignos, pues creían en su poder mágico y protector, y que su visión abarcaba más allá del plano físico.

 

Habían varios dioses con forma de gato en el Antiguo Egipto:

 

La diosa Bast, también llamada Baast, Bastet o Baset, representada con cabeza de gato, era la diosa de la fertilidad, de la protección, la alegría, la música, la danza y el amor.

 

Otra diosa con forma de gato, o más bien de leona, era Sekhmet, pero ésta representaba las fuerzas negativas y destructivas de lo divino, y también la guerra, la peste y la venganza.

 

Sobre el misterio asociado a los gatos y su importancia en el Antiguo Egipto, el maestro Samael Aun Weor nos dice en su libro "Las respuestas que dio un Lama":

 

P. ¿Podría explicarnos por qué los antiguos egipcios le rendían culto al gato?

 

R. Porque lo asociaban con el mercurio. El gato siempre ha sido símbolo del mercurio de la filosofía secreta (ya sabemos que el mercurio es el alma metálica del esperma)... Obsérvese que el gato es un gran vidente, él ve en la noche, en las tinieblas, e incluso, sale en la noche, se reproduce en la noche y es precisamente en la noche profunda de los Sabios, en la oscuridad, entre el augusto silencio, donde se trabaja con el mercurio, es decir, en la elaboración del mercurio de la filosofía secreta... La actuación del gato indica que está íntimamente relacionado con el mercurio y por eso se le ha rendido culto. No olvidemos que el mercurio nos convierte en el gentil hombre, en hombres iluminados. El gato simboliza el mercurio y la representación del fuego contenida en la piedra cúbica filosofal.

 

En el libro “Tarot y Kabala”, capítulo IV Arcano nº 4 "El Emperador" se describe la lámina:

 

De la frente del Emperador sobresale la Serpiente símbolo de la Maestría; la corona formada de un áspid, el Thermuthis, pertenece a Isis, nuestra Madre Divina Kundalini Particular. Sobre su cabeza un bonete de 4 puntas, 4 ángulos, representando los 4 Elementos, los 4 Evangelios, los 4 Vedas, etc. También tenemos en el bonete el Alambique, el Recipiente: los órganos sexuales; el Hornillo, el Chakra Muladhara: la columna espinal y el Destilador: el cerebro.

 

En su mano derecha sostiene el Báculo de Poder. Se encuentra sentado sobre la Piedra Cúbica perfectamente labrada, producto de los anteriores Arcanos. Dentro de la Piedra el gato, el Fuego. En las Aguas de la Vida se encuentra el Bastón de Mando, la Columna Vertebral.

 

Simbología de los sueños: Gato.

 

Dice el maestro Samael en “La Ciencia Oculta de los Sueños” en relación a la simbología del gato:

 

Gato.- Es el símbolo del mercurio.

Gato que observa.-Significa que se es vigilado por la Ley Divina.

Gato que muerde.- Significa traición con dolor.

Gato que ataca.- Celos. Infidelidad. Enemistades. Traición de esposa o personas cercanas.

 

II- Simbolismo del gato en las diferentes culturas y religiones.

 

El gato en la cultura Mesoamericana

 

El gato negro, un Nahual extraordinario.

 

Nahual, nagual o nawal, son las diferentes acepciones de un mismo término, que varía según su ubicación geográfica. Esta palabra tiene una clara procedencia indígena mesoamericana, proviene del náhuatl, que según el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española) quiere decir brujo. Este brujo se debe de interpretar como sinónimo de sabio, aquel que profundiza en las cosas.

 

Entonces, este vocablo de la mitología mesoamericana, tiene tres diferentes usos:

 

1. Para nombrar a un brujo que es capaz de cambiar de forma, transformarse físicamente en algún animal.

2. Para nombrar al animal de compañía con el cual cada individuo nace (un animal que protege, ayuda y guía).

3. Para nombrar al animal simbólico que representa el espíritu de un sujeto.

 

En su libro “Mirando al Misterio”, Samael Aun Weor habla en el capítulo XVI de los Nahuales y dice:

 

En antiguos tiempos, antes de que nosotros empezáramos el ciclo de humanas existencias, es obvio que fuimos Elementales; ahora se explicarán ustedes por qué nos hallamos relacionados con tales o cuales plantas o con tales o cuales piedras o animales.

 

Ya ven ustedes como en Oaxaca no se han perdido estas tradiciones milenarias, y no hay duda de que muchos nativos son debidamente protegidos por aquellos Elementales con los cuales se les relaciona en el nacimiento. Los Nahuales son, pues, Elementales ideales cuando los amamos realmente.

 

Un Nahual muy extraordinario es indudablemente el gato negro. Voy a relatar a continuación un experimento que hiciera con tal Elemental.

En casa teníamos un pequeño gatito de color negro; me propuse ganarme su cariño y es ostensible que lo logré.

 

Una noche cualquiera quise hacer un experimento metafísico trascendental; acostado en mi lecho coloqué a mi lado al inocente animal. Relajé mi cuerpo en forma correcta y después me concentré profundamente en el citado felino, rogándole que me sacase de mi cuerpo físico. Confieso sin ambages que tal concentración fue larga y muy honda, posiblemente se prolongó por el espacio de una hora.

 

Me adormecí ligeramente mediante la intensiva concentración, más ciertamente hube de pasar por una extraordinaria sorpresa. Aquella criatura pareció aumentar de tamaño y luego se convirtió en un gigante de enormes proporciones acostado a la orilla de mi cama. Le toqué con la diestra y me pareció de acero; irradiaba electricidad y su rostro era negro como la noche. No hay duda de que todo su cuerpo era del mismo color, empero había dejado la forma animalesca, asumiendo en vez de esta la figura humana, a excepción del rostro que, aunque gigantesco, continuaba siendo de gato. Esto fue algo insólito que no esperaba, me sorprendí terriblemente y, un poco espantado, lo conjuré con la Conjuración de los Siete del Sabio Salomón.

 

El resultado fue que aquel encanto cesó; instantes después, junto a mí, estaba otra vez la inocente criatura en su forma de gatito.

 

Muy preocupado anduve el otro día por las calles de la ciudad; yo creía que el miedo había sido eliminado de mi naturaleza, y he aquí que, ahora, el Nahual éste me había dado tremendo susto. Sin embargo, en modo alguno me resignaba a perder la batalla y me di ánimo a mí mismo, aguardando ansioso la noche para repetir el experimento. Coloqué otra vez a la pequeña criatura en mi cama y a la diestra, como la noche anterior. Relajé mi cuerpo físico, no dejando ningún músculo en tensión, y después me concentré profundamente en el felino, guardando allá en lo profundo de mi corazón la intención de no dejarme espantar nuevamente.

 

“Soldado avisado no muere en guerra”, y yo ya estaba obviamente informado sobre lo que debería suceder. Así pues, el temor había sido francamente eliminado de mi interior. Transcurrida una hora poco más o menos, en muy honda concentración, se repitió exactamente el mismo fenómeno de la noche anterior.

 

El Elemental del gatito aquel es obvio que se salió del cuerpo para tomar humana figura gigantesca y terrible.

 

Acostado en mi lecho, lo miré; era espantoso en gran manera, terrorífico. Ciertamente su cuerpo tan enorme no cabía del todo en la cama por lo cual sus piernas y sus pies rebasaban mi humilde lecho. Lo que más me asombró es que tal Elemental, al abandonar su cuerpo denso, pudiera materializarse físicamente, hacerse visible y tangible para nuestros sentidos, pues podía tocarlo con mis manos físicas y parecía de hierro; podía verlo con mis ojos físicos y su rostro era tremendo.

 

Empero esta vez sí no tuve miedo. Me propuse ejercer completo control sobre mí mismo y es claro que lo logré. Entonces, hablándole con voz pausada y firme le exigía que me sacara del cuerpo físico diciéndole: “Levántate gatito de esta cama (al decir esto el gigante aquel se puso de pie)”.

 

Después continué ordenándole. “Sácame ahora de este cuerpo físico; llévame en Astral” Al decir esto último, aquel gigante extraordinario me contestó con las siguientes palabras; “dame tus manos” es claro que yo levanté mis manos, momento que aprovechó el Elemental para jalarme y sacarme del cuerpo físico. Aquel extraño ser estaba dotado de una fuerza terrible, pero irradiaba amor y es ostensible que quería servirme; así son los Elementales de la Naturaleza.

 

Ya de pie en mi Astral, junto al lecho y teniendo por compañero a ese misterioso ser, tomé nuevamente la palabra para ordenarle así: “Llévame al centro de la ciudad de México”. “Seguidme”, fue la respuesta de aquel coloso. Él salió de casa caminando lentamente, y yo paso a paso tras de él.

 

Anduvimos por distintos lugares de la ciudad hasta llegar a San Juan de Letrán, y por ahí, en una esquina cualquiera, nos detuvimos un momento. Era la media noche y anhelaba llevar a feliz término el experimento. Vi a un grupo de caballeros en una esquina platicando; ellos estaban en cuerpo físico y por lo tanto es incuestionable que no me percibían; sin embargo, yo quería hacerme visible y tangible ante ellos; tal era mi propósito.

 

Dirigiéndome, pues, al gigante aquel, el Nahual éste de las maravillas y prodigios, en tono dulce pero imperativo le di una nueva orden: “Pasadme ahora al mundo de tres dimensiones, al mundo físico”.

 

El Nahual Elemental puso entonces sus dos manos sobre mis hombros al tiempo que hizo sobre éstos cierta presión.

 

Sentí que abandonaba el Mundo Astral y que penetraba en el mundo físico; quedé visible y tangible ante el grupo aquel de caballeros que en ese lugar se encontraba.

 

Acercándome a ellos, pregunté así: “¿Qué horas tienen, señores?” “Son las doce y media de la noche.” “Gracias, señores; quiero decirles ahora a ustedes que yo vengo de las regiones invisibles y que he querido hacerme visible y tangible para ustedes; palabras raras, ¿verdad?”. Aquellos hombres me miraron extrañados; yo continué diciéndoles: “Hasta luego, señores; regreso ahora nuevamente para el mundo invisible” rogué al Elemental aquel me pasara otra vez a las regiones suprasensibles y es incuestionable que la criatura aquella obedeció en el acto.

 

Alcancé a ver el asombro de todos aquellos señores. Sintieron horror, pavor y se alejaron presurosos de aquel lugar.

 

Nuevas órdenes dadas al gigante Elemental fueron suficientes para que él me trajese de regreso a la casa.

 

Al volver a la habitación, al penetrar en la recámara, vi que aquel señor misterioso perdía su gigantesco tamaño y penetraba dentro del pequeño cuerpo felino que yacía en el lecho, precisamente por la glándula pineal, situada, como es sabido, en la parte superior del cerebro.

 

Yo hice lo mismo, puse mis pies astrales sobre la citada glandulita del cerebro físico y me sentí luego dentro de mi cuerpo denso para despertar entre el lecho.

 

Miré al gatito, le hice algunas caricias, le di las gracias y le dije: “Te agradezco el servicio prestado; tú y yo somos amigos.”

 

Desde entonces, mis caros amigos, he pensado que los gatitos, que estos Elementales felinos, pueden ser ideales a todos los aspirantes a la vida superior. Con esta clase de Nahuales cualquier ocultista puede aprender a salir en Astral consciente y positivamente. Lo importante es no tener miedo; se necesita muchísimo valor.

 

En respuesta a la pregunta de una estudiante sobre si con los gatos negros se hace magia negra, invocan a los demonios, etc. El Maestro Samael responde:

 

“Distinguida señorita, todo en la Naturaleza tiene doble uso. Hay la planta que cura y la planta que mata. Ya ve usted lo magnífico que es la electricidad; cuántas máquinas se mueven con la energía eléctrica, qué variados servicios nos produce; Sin embargo, sirve también para la silla eléctrica; creo que nadie ignora que la electricidad en manos de los verdugos es causa de muerte.

 

El gato negro es usado criminalmente por los perversos de la magia negra, más también puede ser utilizado por los santos de la magia blanca. Los Elementales en sí mismos no son buenos ni malos; todo depende del uso que hagamos de ellos. Si los empleamos para el bien, buena obra hacemos, mas si los empleamos para el mal, mala obra haremos.

 

Creo que ninguno de los amigos aquí presentes está dedicado a la magia negra; me parece que todos pueden utilizar los servicios del gato negro (que es especialmente mágico) para aprender a salir en Cuerpo Astral consciente y positivamente. Trabajar para el despertar de la Conciencia no es un delito.”

 

El gato en la cultura Egipcia, extraído de “La Doctrina Secreta”

 

En la parte II de la Doctrina Secreta, “Evolución del simbolismo”, “Simbolismo e ideografía”, la maestra Helena Petrovna Blavatsky (H.P.B.), dice que, cuando los egipcios representaban a la luna como un gato, no eran tan ignorantes que supusiesen que la luna era un gato; ni veían en su extraviada fantasía parecido alguno de la luna con un gato; ni tampoco era el mito-gato mera expansión de metáfora verbal, ni tenían ellos intención de crear embrollos y enigmas.

 

Habían observado simplemente que el gato veía en la oscuridad, y que sus ojos aumentaban y se hacían más luminosos por la noche. La Luna era durante la noche el vidente en los cielos, y el gato era su equivalente en la tierra; y así el gato doméstico fue adoptado como un signo natural y representativo, como una pintura viviente del orbe lunar... Y de esto provino que el Sol, que en el mundo de abajo veía durante la noche, pudo también ser llamado el gato, como sucedió, porque también vela en las tinieblas.

 

La Luna, como gato, era el ojo del sol, porque reflejaba la luz solar, y porque el ojo refleja la imagen en su espejo. En la forma de la diosa Pashtr, el gato vigila por el sol, sujetando y destrozando con su garra la cabeza de la serpiente de las tinieblas, llamada su eterna enemiga.

 

En la sección IX, también de la parte II habla de “La Luna; Deus Lunus, Phcebe”:

El gato, símbolo lunar, estaba consagrado a Isis, que en cierto sentido era la Luna, lo mismo que Osiris era el Sol, como se ve frecuentemente en la parte superior del Sistro que tiene la Diosa en la mano. Aquel animal era muy venerado en la ciudad de Bubasté, que vestía luto a la muerte de los gatos sagrados; pues a Isis, lo mismo que a la Luna, se le rendía culto especial en aquella ciudad de los misterios.

 

Se dice que los ojos del gato parecen seguir las fases lunares en su desarrollo y decrecimiento, y que sus órbitas brillan como dos estrellas en la oscuridad de la noche. De aquí se origina la alegoría mitológica que muestra a Diana ocultándose en la Luna, bajo la forma de gato, cuando trataba de escapar, en compañía de otras Deidades, a la persecución de Tifón, según se refiere en la Metamorfosis de Ovidio. En Egipto, la Luna era a la vez el “Ojo de Horus” y el “Ojo de Osiris”, el Sol.

 

En la sección VIII de la parte IV; “El simbolismo de los nombres de misterio, IAO Y JEHOVAH, en sus relaciones con la cruz y el círculo” habla de la diosa Basht:

 

La Diosa Basht, o Pasht, era representada con cabeza de gato. Este animal era considerado

Sagrado en Egipto por varias razones. Era un símbolo de la Luna, el “Ojo de Osiris” o el “Sol”, durante la noche.

 

También estaba el gato consagrado a Sokhit. Una de las razones místicas consistía en que, cuando duerme, su cuerpo está enroscado como un círculo. Se prescribe esta postura para fines ocultos y magnéticos, a fin de regular, de cierto modo, la circulación del fluido vital del que está dotado el gato en proporción notable. “Las nueve vidas del gato” es un dicho popular, basado en buenas razones fisiológicas y ocultas.

 

“El gato veía el sol, lo tenía en sus ojos por la noche (era el ojo de la noche), al paso que era invisible para los hombres (pues así como la Luna refleja la luz del Sol, asimismo se suponía que el gato la reflejaba, a causa de la fosforescencia de sus ojos). Nosotros podemos decir que la luna refleja como un espejo, la luz solar, porque tenemos espejos. Para ellos, los ojos del gato eran los espejos”.

 

(Luniolatry Ancient and Modern, pág. 2).

 

En “Glosario Teosófico”, también de H.P.B. se define a Bubasté:

 

Bubasté (Egipcio).- Ciudad de Egipto consagrada a los gatos, y donde estaba su principal templo. Muchas centenas de millares de gatos fueron embalsamados y sepultados en las grutas de Beni-Hassan-el-Amar. Por ser un símbolo de la Luna, el gato estaba consagrado a Isis, su diosa. Dicho animal ve en la obscuridad, y sus ojos tienen un brillo fosforescente que amedrenta a las aves nocturnas de mal agüero. El gato estaba también consagrado a Bast, y de ahí que se le denominara "destructor de los enemigos del Sol (Osiris)".

 

El gato en el arte Egipcio

 

Extraído del libro “Egipto, 4.000 años de Arte” de Jaromir Malek.

 

Esta vasija en forma de gato, de procedencia desconocida, data del año 1950 antes de Cristo. Se puede encontrar en el Museo de arte metropolitano de Nueva York.

 

Esta vasija, constituye una de las primeras representaciones tridimensionales de un gato y es de mayor tamaño que las figurillas que se usaban como amuleto.

 

Quien no sepa que se trata de una vasija, podría considerarla perfectamente una escultura y, en realidad, el esfuerzo para tallarla no difería en nada del de la creación de una estatua, por otra parte, vaciar la figura para conseguir un recipiente de paredes finas era muy complicado, en su condición de escultura, esta talla es más audaz que las propias esculturas, debido a las grandes aberturas entre las patas delanteras y traseras, y el vientre del animal.

 

Los ojos del gato, eran incrustaciones de cristal de roca con bordes de cobre y las pupilas pintadas de negro, pero sólo el ojo izquierdo se conserva en su totalidad.

 

El recipiente pudo haberse utilizado para guardar cosméticos  o medicinas.

 

Durante el primer milenio antes de Cristo se generalizó la costumbre de donar estatuillas de bronce con figura de gato a los templos de la diosa Bastet. Ésta se convirtió en una de las  divinidades más queridas gracias a la popularidad del gato, su forma animal, y a sus connotaciones de felicidad familiar.

 

Mediante la donación de una figura de gato a un templo de la diosa, el devoto se aseguraba un sitio a su lado.

 

Muchas de estas estatuillas estaban huecas y algunas se aprovechaban como ataúdes para gatos en los cementerios destinados a dichos felinos.

 

El gato Gayer Anderson es una de las mejores esculturas en su género. El gato sentado con la cola en el suelo junto al costado derecho de su cuerpo, era la imagen más frecuente de este animal, es una convención artística en el arte egipcio, tanto las personas como los animales miraban siempre a la derecha, y era obligatorio mostrar todos los elementos importantes del cuerpo.

 

También, durante el primer milenio antes de Cristo, los festivales que se celebraban en los centros religiosos más importantes atraían a una cantidad de peregrinos cada vez mayor.

 

Existía la creencia de que algunas divinidades se manifestaban en forma de animales, y sus templos contaban con dependencias especiales para la cría de estas especies. El gato estaba asociado a Bastet, y los templos de esta diosa incorporaban grandes recintos destinados a la cría de felinos, en particular los de Bubastis y Menfis. La gente podía pagar por la momificación y el entierro de un gato en el templo, y los templos sabían muy bien cómo sacar provecho de este deseo, que se convertía en una fuente de ingresos adicional.

 

Había ataúdes para animales de distintas formas y tamaños, pero tal vez los más caros, eran los de bronce, fabricados en los talleres de los templos. Podían tener forma de caja con una figura del animal encima.

 

El gato, gozó de una gran popularidad durante el periodo ptolemaico. Cuando los animales morían, sus cuerpos se momificaban de una manera bastante simple y se enterraban en catacumbas comunes. Las momias de gatos bastantes lastimosa en sí mismas, a menudo resultaban graciosamente atractivas por el diseño geométrico que dibujaban los vendajes utilizados para envolver el cuerpo.

La cabeza del animal suele ser la única parte tratada por separado, y puede estar modelada con lino o cubierta con una máscara de madera o de bronce

 

 

Otros aspectos mágicos y psíquicos del gato.

 

 

Durante la edad Media los gatos, especialmente los negros, se consideraban como un animal maléfico, asociado a las brujas y aquelarres. Simbolizaban lo oscuro, lo mágico e irracional.

 

Se creía que las brujas solían convertirse en gatos, y que muchos gatos habían sido hombres y eran víctimas de algún conjuro.

 

La idea del gato negro ha llegado a nuestros días asociado con la superstición de que los gatos negros dan mala suerte si se cruzan en nuestro camino.

 

También se dice que el gato tiene siete vidas, y que al agotar la última, el gato se convierte en humano.

 

Se cree que las personas se pueden descargar de malas vibraciones acariciando el lomo de un gato, ya que éste capta y transforma las energías negativas. Por ello se sientan en lugares donde captan esas energías negativas, de las cuales se nutren, al contrario de los perros, que prefieren los lugares donde fluye la energía positiva.

 

Debido a su alta sensibilidad, a su fino olfato y agudo oído, son capaces de percibir ruidos o sensaciones imperceptibles para los sentidos del ser humano. Pueden percibir también energías o presencias más allá del plano físico, captando además las diferencias en los campos magnéticos y alteraciones eléctricas.

 

Sobre el gato en la Edad Media el V.M. Samael Aun Weor nos dice en "Cátedras. Misterios del esoterismo gnóstico":

 

Sobre la época y la libertad para hablar de asuntos esotéricos:

 

También se quemó viva a mucha gente por herejía; muchos gnósticos fueron quemados vivos. Tenemos a los Albigenses, fueron asesinados también en la hoguera; y a distintas comunidades esotéricas, los Templarios, juzgados también por herejía, brujería y perseguidos, pero claramente, los Templarios continuaron en secreto.

 

 Entre las muchas cosas que se decían en la Edad Media, figuraba aquella en que el diablo se aparecía pues, entre las gentes en Aquelarre, ante las arpías y los zánganos, en la figura de un macho cabrío, un gato negro o un fantasma, quienes le rendían culto, pues tenían derecho a participar en dichos Aquelarres.

 

Otras menciones al gato en los libros del V.M. Samael

 

En “Tratado de medicina oculta y magia práctica” se habla de la solución para la tiña; se aconseja como un buen remedio el excremento del gato pulverizado, mezclado con mostaza, reducida a polvo con vinagre. Este preparado es una untura.

En “Tratado de alquimia sexual”,  páginas 25 y 26 se menciona al gato impuro:

 

49—Nú, victorioso sobrestante del palacio, canciller en Jefe, dice:

 

"Salve, Serpiente Rerek, no te avecines. Contempla a Seb y a Shu, en Ra, y los huesos quebrantarás del gato impuro". (Capítulo XXXIX, Capítulo sobre cómo rechazar serpientes": El libro de los Muertos).

 

50—La Serpiente Rerek es la Serpiente de la fornicación, que tiembla ante el Dios vivo, y que quiere los huesos del gato impuro, porque lo hunde entre el abismo de la desesperación.

 

En el capítulo 126 de “Pistis Sophia”, María pregunta a Jesús: "¿Cómo son las tinieblas exteriores, o mejor dicho, en cuántas regiones de castigos están divididas?"

 

Y Jesús respondió diciendo a María: "Las tinieblas exteriores están constituídas por un gran dragón que tiene la cola en su boca, está situado fuera del mundo y alrededor del mundo, y en ellas existen muchas regiones de castigos. Posee doce enormes mazmorras de castigos y hay un arconte en cada mazmorra de los cuales sus caras son diferentes una de la otra."

 

… "Y el arconte que se encuentra en la segunda mazmorra, tiene una auténtica cara de gato. Este es llamado en su región como "Charachar."

 

"Y el arconte que se encuentra en la tercera mazmorra, tiene una auténtica cara de perro. Este es llamado en su región como "Archaroch."