CIAG 

Círculo de Investigación de la Antropología Gnóstica

 

Círculo de

Investigación de la

Antropología

Gnóstica

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YAMA Y NIYAMA

 

INTRODUCCIÓN:

 

Cuando Anathapindika, regresó a su casa, pasó por el jardín del que era tenido como heredero, Jeta, y al ver sus bosquecillos verdes y sus claros arroyuelos, pensó: “He aquí el lugar más apropiado para la Congregación del Señor Budha”. Y buscó al príncipe y le rogó que le vendiera el terreno.

 

El príncipe no estaba dispuesto a vender este jardín tan preciado para él. Y rehusó la oferta; aunque después dijo: “Si lográis cubrir de oro el terreno, entonces, sí; pero solamente a este precio”.

 

Anathapindika, con mucha alegría, empezó a extender su oro; pero Jeta le dijo: “Evitaos el trabajo, porque no quiero venderlo”.

 

Más tarde, habiendo oído el príncipe algunos detalles y sabiendo, además, que Anathapindika era no sólo un hombre rico sino también recto y sincero, se informó acerca de sus propósitos. En cuanto oyó el nombre del Budha, el príncipe quiso tomar parte en la fundación costara lo que costara y no aceptó más que la mitad de la suma, diciendo: “La tierra es vuestra, pero los árboles son míos. Los árboles serán mi parte de la ofrenda a Budha”.

 

Anathapindika se quedó con la tierra y Jeta con los árboles y pusieron todo bajo la custodia de Sariputra.

 

Hechos los cimientos, empezó la construcción del edificio, que se elevó armoniosamente en sus proporciones, según instrucciones dadas por el Budha.

 

Jetavana fue el nombre de este lugar y se invitó al Señor Budha a ir a Sravasti y tomar posesión del don. El Bienaventurado, dejando Kapilavastu, se dirigió a Sravasti.

 

Al entrar el Tathágata en Sravasti, Anathapindika extendió flores, quemó incienso y derramó el agua de una jarra de oro, en forma de dragón, como señal de regalo, y dijo: “Este lugar de Jetavana lo regalo a la Congregación para que lo utilice mientras dure el mundo”.

 

El Bienaventurado aceptó el don y respondió: “Que sean vencidas todas las influencias malévolas; que esta ofrenda ayude a establecer el reino de la verdad y sea una perpetua bendición para la Humanidad”.

 

El rey Prasenajit, al enterarse de que el Señor había llegado, fue entonces a Jetavana y, con las manos juntas, saludó al Bienaventurado, diciendo:

 

“Mi humilde e indigno reino es feliz al haber obtenido tan señalado favor. Porque, ¿qué calamidades y qué peligros podrán amenazarle en presencia del Señor del Mundo, del Rey de la Ley de la Verdad?

Ahora que he contemplado vuestros sagrados rasgos, podré alcanzar mi parte de las saludables aguas de vuestra enseñanza.

Los beneficios mundanos son pasajeros y perecibles; pero los buenos frutos religiosos son eternos e inagotables. El hombre del mundo, incluso siendo rey, está lleno de preocupaciones y en cambio, el hombre vulgar, si es santo, posee la paz del espíritu."

 

El Budha conocía la tendencia del corazón del rey, esclavo de la avaricia y del amor por el placer, y aprovechando la ocasión, dijo:

 

Ahora que brevemente expongo la ley, que el Gran Rey escuche y mida mis palabras y se las grabe bien.

Como nuestra sombra, nuestras buenas o malas acciones nos siguen constantemente. Lo que es más necesario para todos, es tener un corazón amoroso. Tratad a vuestro pueblo como a un hijo unido. No le oprimáis, no le destruyáis; huid de las teorías injustas y marchad por el camino recto. No os consideréis más elevado por rebajar a los demás y aliviad y ayudad a los que sufren.

No concedáis demasiado valor a la dignidad real, ni prestéis oído a las dulzonas palabras de los aduladores.

Estamos completamente encerrados entre los muros del nacimiento, de la vejez, de la enfermedad y de la muerte y tan sólo meditando y practicando la verdadera ley podemos salir de esta montaña de sufrimientos.

¿Cómo puede haber beneficios en practicar la iniquidad?

Todos los sabios huyeron de los placeres corporales. Aborrecieron la lujuria e intentaron desarrollarse espiritualmente.

Si un árbol está ardiendo en llamas, ¿cómo irán a posarse en él las aves? La verdad no puede residir donde esté la pasión. Si el hombre instruido no ha llegado a saber esto, aunque se le honre como sabio, no es más que un ignorante.

La verdadera sabiduría ve la luz del alba para el que conoce esta ciencia. Obtener esta sabiduría es el único objetivo que debe perseguirse. Descuidarla es la ruptura de la vida. Todas las escuelas deben concentrar sus doctrinas en ella.

No es únicamente el eremita para quien se ha hecho esta verdad; corresponde a todos los seres humanos, al sacerdote y al laico por igual. No existe distinción entre el monje que ha pronunciado los votos y el hombre que vive en el seno de su familia. Así, hay eremitas que caen en la perdición y humildes padres de familia que se elevan al rango de rishis.

La embriaguez de la lujuria es el mismo peligro para todos; ella domina el mundo. El que cae en sus remolinos no encuentra salvación. Pero la sabiduría es el bote de salvamento, cuyo timón es la reflexión.

Practiquemos el bien. Estemos alertas sobre nuestros pensamientos, a fin de no hacer el mal; porque lo que sembremos, recolectaremos.

Hay caminos que llevan de la luz a la oscuridad, y de las tinieblas a la luz. También hay caminos que conducen de la oscuridad a tinieblas más profundas y del alba a la luz más brillante.

Elevaos a través de una conducta virtuosa y el ejercicio de la razón; meditad profundamente acerca de la vanidad de las cosas terrestres y comprended la inestabilidad de la vida.

Conducid vuestro espíritu y buscad una fe sincera con voluntad firme; no faltad a las reglas de una conducta real y fundad vuestra dicha en vuestro propio espíritu y no en las cosas externas. Obtendréis así un renombre para los siglos futuros y os habréis asegurado la protección del Tathágata.

 

El rey escuchó respetuosamente y grabó en su corazón todas las palabras del Budha.

 

Conferencia: Yama y Niyama

 

El yoga, en general, afirma que el Raja-Yoga, llamado también Yoga Real o el rey de los yogas, (por reunirse en ella una síntesis de todas los yogas), es donde podemos encontrar un estudio completo, teórico-práctico, del desarrollo positivo de los chakras, discos o ruedas magnéticas y, a través de esa vía, recorrer un sendero de ocho estaciones: Yama, Niyama, Asana, Pranayama, Pratyahara, Dharana, Dhyana, Samadhi; y así realizar un trabajo completo de interiorización.

 

Yama y Niyama son los pasos preliminares más importantes, en la práctica de la meditación. Si no nos hemos establecido en ellos, simplemente no se conseguirá adelanto alguno, si de lo que se trata es llegar hacia la Ciencia de la Meditación y del Samadhi.

 

Yama son las actitudes respecto a lo que nos rodea. También se define como contenciones; el glosario de términos sánscritos nos dice que es la perfección ética, el perfecto comportamiento moral.

 

Niyama representa a las actitudes que debemos observar hacia nosotros mismos. También se define como disciplina; el glosario de términos sánscritos nos dice que es la norma a seguir.

 

1.- Yama, comprende las siguientes reglas morales: abstención de dañar a ningún ser viviente, sinceridad, abstención de apropiarse de bienes ajenos, continencia o castidad, desinterés o renuncia a todo cuanto pueda servir para recreo e identificación de los sentidos. Yama es el equivalente al cumplimiento de los diez mandamientos de los cristianos.

 

2.- Niyama, comprende las siguientes reglas: pureza mental y corporal, aceptación de las circunstancias de la vida con buen carácter, mortificaciones voluntarias tal como ayunos, etc.; estudio de los textos sagrados, disciplina, etc...

 

Muchos son los aspirantes que comenten el error de pretender saltar a la meditación en cuanto abandonan sus hogares, sin preocuparse lo más mínimo de la perfección ética, moral o disciplinaria. Sus mentes permanecen, por ello, en el mismo estado aunque practiquen meditación durante quince años.

 

La piedra angular de la psicología revolucionaria está en el requisito de: tener un perfecto equilibrio en el hogar; ya siendo un buen esposo, buen padre, buen hermano y buen hijo. Perfecto cumplimiento de los deberes que existen para con la Humanidad doliente. Convertirse en una persona decente.

 

Quien no cumple con estos requisitos no podrá avanzar prácticamente en estos estudios revolucionarios. No hay que esperar a perfeccionarnos en todos los Yamas y Niyamas, pues tomaría toda una vida practicar incluso una sola de las Yamas. Por tanto, lo ideal es ir practicando Yama y Niyama y, al mismo tiempo, seguir con la concentración y la meditación, aunque no se pueda estar plenamente establecido en aquellas.

 

Nosotros necesitamos constantemente auto-observarnos, analizarnos y enjuiciarnos a sí mismos con el propósito de saber qué tenemos y qué nos falta. Hay mucho que debemos eliminar y mucho que debemos adquirir, si es que queremos marchar por el camino recto.

 

Es muy importante tener en cuenta que en estos estudios no se trata de seguir o de vivir de acuerdo con ciertas formas petrificadas de moral, no se trata de enjaular la mente en normas rígidas y extemporáneas, ya que la mente enjaulada pierde la ductibilidad y se mueve por los carriles de los hábitos adquiridos.

 

Lo que debemos desarrollar es la capacidad de comprensión. Necesitamos buscar el desarrollo de la Esencia, de la Conciencia, del Alma, fundamentado en la interiorización por medio de la meditación.

Todas las religiones, sin excepción, han enfatizado la importancia de la perfección ética y moral, de hecho cada religión tiene su propia ética.

Al igual que los principios religiosos contenidos en el gnosticismo están presentes en todas las religiones o formas religiosas, los principios básicos de la ética son los mismos en todas partes, pues todos provienen de Dios. Las leyes o los grandes mandamientos proceden directamente de Dios, que es lo más elevado.

 

Por ejemplo, el Sermón de la Montaña de Jesús y los diez mandamientos contienen enseñanzas éticas destinadas a elevar a la Humanidad. El noble sendero óctuple del Budha es la Esencia de la ética. Los tres tipos de austeridades del Bagavad Gita no son sino ética. El Yama y el Niyama de Patanjali Maharishi constituyen una forma elevada de la ética.

 

Una persona sin ética es como un plato sin sal. No puede existir una educación elevada, ni cortesía, ni elegancia, ni buenos modos sin un sentido moral profundo.

 

YAMA

 

(Abstención de dañar a ningún ser viviente)

 

La consideración hacia todos los seres vivos, en particular hacia los inocentes, los que están en apuros o en una situación peor que la nuestra, es lo que los hindúes llaman el A-Himsa. Himsa significa matar, querer perjudicar. Por el contrario, A-Himsa es, renunciación a toda intención de muerte o daño ocasionado por la violencia.

 

A-Himsa es el pensamiento puro de la India, la no violencia. Está realmente inspirado por el Amor Universal. Por ello Sivananda, el gran yogui hindú nos dice: “ama a todos; esta es la práctica de A-Himsa”. La no-violencia es por lo tanto, en su máxima expresión, lo contrario del egoísmo, es el altruismo, el amor absoluto y en definitiva es recta acción.

 

En el terreno de la meditación necesitamos poco a poco ir calmando la mente, llevándola a un estado de no-violencia. Recordemos que la Maestra Litelantes decía respecto a la ira, que deberíamos considerarla como el baremo del nivel del Ser o nivel ético de la persona.

 

La ira y los resentimientos, son obstáculos que nos impiden la interiorización, por eso Jesús el Cristo enfatizó la idea, en el famoso Sermón de la Montaña, de que para alcanzar el Reino de los Cielos cristiano o el Nirvana budista no se podía ser un resentido. Esto lo vemos reflejado en Mt. 5, 1-12 donde nos dice:

 

Bienaventurados lo mansos, porque ellos poseerán la tierra.

 

Bienaventurados –dijéramos- los no resentidos, porque si uno está resentido, ¿cómo puede ser “manso”? Obviamente manso es aquel libre de ira, cólera, violencia interior, resentimientos, etc.

 

La ira es el punto y final de muchos de nuestros errores psicológicos, mas como causas fundamentales podemos indicar las emociones negativas conocidas como frustración, miedo, duda y culpabilidad. Necesitamos, por tanto, estudiar estas cuatro emociones negativas que dominan la psiquis del ser humano, para poder librarnos de los procesos de la cólera.

 

La cólera aniquila la capacidad para pensar y resolver los problemas que la originan. Si el cerebro naufraga entre la tormenta de las emociones entonces pierde toda capacidad de análisis. Obviamente, la cólera es una emoción negativa, por lo que dos emociones negativas de cólera enfrentadas, no logran la paz ni la comprensión creadora.

Nosotros al enfrentarnos a la cólera, debemos decidir, debemos resolvernos por el tipo de emoción que más nos conviene. La bondad y la comprensión resultan, siempre, mejores que la cólera, son emociones permanentes, puesto que pueden vencer a la cólera. En múltiples ocasiones es simplemente cuestión de elección. Si uno elige no enfadarse, tal decisión trae a la mente los valores positivos que son recibidos alegremente por la inteligencia.

 

Todos los estudiantes del esoterismo gnóstico necesitamos recta decisión, recta acción, recta meditación, recta voluntad, rectos medios de vida, recto esfuerzo y recta memoria, si queremos disolver dentro de nosotros la naturaleza errónea, lo que constituye el Yo y acabar así con la ira.

 

En el terreno de la vida la práctica el A-Himsa contribuye a que nos formemos un ambiente de éxito y progreso a nuestro alrededor ya que cuanto más considerado se es, más se estimulan sentimientos amigables en todos aquellos que se encuentran en nuestra presencia.

 

La sinceridad

 

Esta regla del Yama se refiere a la comunicación adecuada por medio del lenguaje, escritos, gestos y acciones. En sánscrito a esta regla se la conoce como Satya y significa veracidad en todo sentido en la vida diaria, por lo que es muy difícil establecerse en esta virtud, aunque hay muchas personas que tratan de practicarla en la vida diaria.

 

El hombre perfecto habla palabras de perfección. El estudiante gnóstico que desee seguir por el camino de la revolución de la dialéctica debe habituarse a controlar el lenguaje, debe aprender a manejar la palabra.

La persona que muestra un fino sentido de la comunicación no errará en sus actos, ya que el que se comunica correctamente tiene un pensamiento lógico que lo hace actuar correctamente. Una palabra suave apacigua la ira o coraje; pero una palabra grosera, inarmónica, produce enojo o melancolía, tristeza, odio, etc.

 

Platón nos dice en el diálogo Fedón:

 

Ten por sabido, mi querido Critón, que el hablar de una manera impropia es no sólo cometer una falta en lo que se dice, sino una especie de daño que se causa a las Almas.

 

Nosotros debemos pensar que no solamente se hiere a los demás con palabras groseras o con finas y artísticas ironías, sino también con el tono de voz, con el acento inarmónico y arrítmico. Nunca debemos condenar a nadie con la palabra porque jamás se debe juzgar a nadie.

 

La maledicencia, la mentira, el chisme y la calumnia, han llenado el mundo de dolor y de amargura. Además, es necesario saber que la crítica que vertamos sobre una persona se vuelve contra nosotros mismos, por ello Jesucristo nos dice en Mt. 7, 1.:

 

No juzguéis y no seréis juzgados, porque con el juicio con que juzgareis seréis juzgados y con la medida con que midiereis se os medirá.

 

Las palabras llenas de un mal intencionado sentido producen deformaciones en el mundo de la mente y las palabras arrítmicas engendran violencia en el mundo de la mente cósmica. Si además, trabajamos con la superdinámica sexual, hay que comprender que las energías creadoras están expuestas a toda clase de modificaciones. Estas energías de la líbido pueden ser modificadas en poderes de luz o de tinieblas, todo depende de la calidad de las palabras, por ello la Biblia nos advierte en Mt. 15, 11.

 

No es lo que entra por la boca lo que hace impuro al hombre; pero lo que sale de la boca, eso es lo que al hombre le hace impuro.

 

Lo que sale de la boca procede del agregado psicológico y eso hace impuro al hombre, porque del Ego provienen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios, las blasfemias, etc. En todo caso callar no es siempre lo mejor, se dice que el silencio es oro, pero mejor es decir:

 

¡Es tan incorrecto hablar cuando se debe callar como callar cuando se debe hablar!

 

Hablar para salvar la vida de un Mahatma, o Alma elevada, o del propio Gurú, que ha sido acusado injustamente, por ejemplo por un oficial, está bien hecho. Decir unas palabras, aunque sean una verdad, que cause daño a muchas personas es algo contrario al adecuado proceder.

Hay silencios delictuosos, hay palabras infames. Se debe calcular con nobleza el resultado de las palabras habladas, pues muchas veces se hiere a otros con las palabras, en forma inconsciente. Obviamente si nosotros queremos adentrarnos en el terreno de la meditación debemos cuidar todos estos aspectos que muchas veces pasan desapercibidos. Nosotros, como estudiantes gnósticos perdemos mucho tiempo en charlas superficiales, que tienen por basamento, algunas veces, la vanidad, otras el orgullo, etc., que conducen a la agitación mental.

 

Es obvio que si durante el día la charla ha sido excesiva y negativa, ya sea ésta exterior o interior, la práctica de la meditación resultará un auténtico fracaso.

 

Abstención de apropiarse de bienes ajenos

 

Esta regla del Yama se define como el abandono de la codicia o capacidad de resistir al deseo de tomar lo que no nos pertenece. En sánscrito es conocida como Asteya y consiste en no codiciar la riqueza de los demás. Esta regla se relaciona con el octavo mandamiento cristiano; “no robarás”. (Los mandamientos tienen, también, una ética y una pauta a seguir para aquellos que buscan el desarrollo interior, de hecho se dice que son la base fundamental para llevar a cabo los procesos anímicos y alquímicos).

 

Obviamente aquel que esta prendado de las cosas materiales no puede aspirar a la conquista del reino interior por ello el Cristo Jesús nos dice en Mt. 6, 19:

 

No alleguéis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín los corroen, y donde los ladrones horadan y roban. Atesorad tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín los corroen, y donde los ladrones no horadan ni roban. Donde está tu tesoro allí estará tu corazón.

 

El ser humano en general es demasiado pobre internamente y por eso necesita del dinero y de las cosas materiales para su sensación y satisfacción personal. Cuando alguien es pobre internamente, busca externamente dinero y cosas que pertenecen al mundo de los sentidos para completarse y busca satisfacción para llenar su vacío.

 

Necesitamos comprender a fondo la verdadera naturaleza de la sensación y de la satisfacción. La mente que quiera llegar a comprender la Verdad debe estar libre de esas trabas. Si queremos de verdad libertar al pensamiento de las trabas de la sensación y la satisfacción, tenemos que empezar con aquellas sensaciones que son para nosotros más familiares y establecer el adecuado cimiento para la comprensión.

 

Quien es rico internamente está libre de las trabas de la sensación y la satisfacción personal, ya que el Alma, plena y colmada, no necesita de los placeres sensorios. Quien es rico internamente ha hallado la verdadera felicidad en la plenitud que proporciona el Ser. En todo caso, nosotros debemos tener en cuenta las palabras del evangelio, en Mt. 6, 24 se nos dice:

 

Nadie puede servir a dos señores, pues o bien aborreciendo al uno amará al otro, o bien adhiriéndose al uno menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

 

Si la mente de uno está continuamente deseando o ambicionando objetos sensorios como un nuevo ordenador, un DVD, un coche nuevo, una casa mejor, etc., entonces ya no queda sitio para la divinidad interior.

 

Mas debemos tener en cuenta que existen ambiciones terrenales y ambiciones espirituales. Superada la ambición de los objetos sensorios debemos superar también la ambición espiritual si queremos alcanzar algún día el terreno del Samadhi.

 

Desgraciadamente la mente es ambiciosa por su naturaleza egoica y quien no ambiciona este mundo ruín y miserable, ambiciona el otro, es decir el Nirvana, la Iluminación, el Vacío Iluminador, etc., y quien no ambiciona dinero, ambiciona poderes psíquicos, facultades, etc. Son muchas las gentes que renuncian a todas las pompas vanidades del mundo porque sólo ambicionan su propia auto-perfección íntima y existen incluso en el mundo muchas gentes que sólo ambicionan no ser ambiciosas y esto también se convierte en un obstáculo para el desarrollo anímico.

 

Se hace necesario entonces auto-observarnos profundamente, aumentar la auto-crítica sobre nosotros mismos para llegar algún día a comprender los procesos de la ambición en todos los recovecos de la mente.

 

Cuando verdaderamente comprendemos a fondo y en forma clara y específica que somos ambiciosos y que cualquier esfuerzo que hagamos para acabar con la ambición es también ambición, entonces entenderemos y nos resignaremos. Hay resignaciones y resignaciones, pero este tipo de resignación nacido de la profunda comprensión trae un cambio radical a la mente porque extingue para siempre el fuego fatuo de la ambición.

 

Se puede observar que comprender los procesos de la ambición en todos los terrenos de la mente no es algo sencillo, sin embargo, la comprensión de la ambición puede traernos el estado mental de paz, serenidad, ausencia de ansiedad, etc., que nos permita avanzar en la meditación.

 

Por otro lado, en el terreno de la vida quien es digno de confianza, porque no codicia lo que pertenece a otros, tiene naturalmente la confianza de todos, que lo comparten todo con él, por muy preciosa que sea la cosa a compartir. Observamos aquí, que una actitud interior correcta ante la vida nos trae todo aquello que necesitamos. Por ello el divino Rabí de Galilea decía:

 

“Buscad el reino de los cielos que todo lo demás se os dará por añadidura”.

 

Continencia o castidad

 

Esta regla se define como la moderación en todos los actos de la vida, también se define como voto de castidad en pensamiento, palabra y obra. En sánscrito a esta regla se la denomina como Brahmacharia, y significa, en un sentido estrecho, celibato, como ya hemos comentado, pero en un sentido amplio y en su máxima expresión, significa un control absoluto de los sentidos, es decir auto-control completo. En un nivel inferior, significa llevar una vida ordenada.

 

Debemos sincerarnos con nosotros mismos con el propósito de llevar una vida espiritual y dedicada al trabajo interior. Por lo común no tomamos la determinación de decidirnos por el trabajo y perdemos mucho tiempo queriendo trabajar, pero enganchados todavía a la vida. Es obvio que necesitamos renunciar a muchos placeres, deseos, etc., y usar esa energía en el trabajo sobre sí mismos si es que en verdad anhelamos el cambio interior. Los términos medios nos dejan en nuestro antiguo estado de miseria.

 

Es muy difícil el estudio del deseo y de la pasión debido a que el estado actual de la psiquis del ser humano es catastrófico. Mas este aspecto espinoso, piedra de tropiezo y roca de escándalo, debe ser afrontado inevitablemente si queremos llevar a cabo el proceso de interiorización.

 

La castidad en el terreno de la mente es algo terriblemente difícil, pero también necesario para aquellos que deseen hoyar la Senda del Filo de la Navaja, el Camino Iniciático o la Senda del Matrimonio Perfecto. Los evangelios también expresan la necesidad del control de los sentidos y la mente en Mt. 5, 27:

 

Habeís oído que fue dicho: no adulterarás. Pero yo os digo que todo el que mira a una mujer deseándola, ya adulteró con ella en su corazón. Si tu ojo derecho te escandaliza, sácatelo y arrójalo de ti, porque mejor te es que perezca uno de tus miembros que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehena.

 

Observamos que las palabras del Maestro Jesús en el terreno de la psicología gnóstica son tan válidas hace dos mil años como hoy día, y esto lo vemos así mismo ratificado por el Maestro Samael que también nos enfatiza la gravedad y la dificultad del asunto en una de sus pláticas sobre la muerte del Yo o el Ego en relación con el defecto de la lujuria:

 

Sucede que en el mundo físico había logrado completo control de los sentidos y de la mente, en forma tan educada que nunca leía, por ejemplo, una revista pornográfica, jamás observaba un cuadro pornográfico; así que mis sentidos estaban absolutamente educados; la castidad era absoluta, en cuanto al mundo físico se refiere. Eduqué también la palabra en forma extraordinaria: no dejé fluir en el verbo ninguna palabra lujuriosa o de doble sentido, etc., y así todo era correcto. Pero en los Mundos Superiores de Conciencia Cósmica la cuestión estaba. muy grave, ¡gravísima!.

 

Es obvio que conforme uno va interiorizándose, en los terrenos más profundos de la mente los defectos se vuelven más sutiles y más difíciles de dominar. Esto se observa por ejemplo, en el mundo de los sueños, donde podemos observar que los deseos y pasiones se manifiestan libremente ya que no tienen el freno de la personalidad.

El gran yogui Sivananda nos dice:

 

Es fácil domar a un tigre, a un león o a un elefante. Es fácil mover los Himalayas, es fácil obtener la victoria en el campo de batalla. Sin embargo, es extremadamente difícil erradicar la propia pasión.

 

El mero esfuerzo humano no será suficiente por sí solo para erradicar la pasión, se necesita para ello la gracia divina. No puede erradicarse la pasión de la mente por completo sino por la gracia del Señor. La Madre Divina, la Serpiente Sagrada Kundalini, asiste a los que le piden. Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos.

 

Brahmacharia es para el yogui lo que la electricidad para la bombilla, es decir, indispensable. Sin Brahmacharia no es posible realizar ningún progreso espiritual, necesitamos nuestras energías internas para nuestro desarrollo interior. A su más alto nivel, la moderación produce la más alta vitalidad individual, necesaria para acabar con nuestros errores de tipo psicológico.

 

Renuncia a todo cuanto pueda servir de recreo a los sentidos

 

Esta regla se define como el abandono de la avaricia o capacidad de aceptar sólo lo apropiado. En sánscrito es conocida como Aparigraha y se refiere también a no llevar una vida de lujos en exceso o reducir nuestras necesidades.

 

Nosotros estamos en contacto con el mundo exterior a través de las ventanas de los sentidos. Obviamente, éstos juegan un papel importantísimo en nuestra vida, ya que si éstos no existieran el mundo exterior no existiría para nosotros. Todo aquel que desee adentrarse en su mundo interior debe saber cómo se comporta en relación con los sentidos. Estudiar en qué medida o grado los objetos sensorios nos afectan interiormente.

 

La Gnosis enseña que existe un mundo interior más importante y más real que el mundo exterior. Si nuestro mundo interior depende del mundo exterior, entonces somos esclavos de las circunstancias. A través de la progresiva introspección, mediante la ciencia de la meditación, buscamos el dominio del mundo interior, de tal forma que uno llegue a crearse las circunstancias que desea, tal y como hacen los grandes maestros de todos los tiempos.

 

La gran maestra H.P. Blavatski decía que la mente, que es esclava de los sentidos, hace al Alma tan inválida como el bote que el viento extravía sobre las aguas. De forma semejante podríamos decir que, el que es víctima de las circunstancias, es semejante a un leño arrastrado por las tormentosas aguas de la vida.

 

La causa fundamental de que los sentidos no estén controlados debemos buscarla en el deseo que, como nos dice la filosofía budista, es la causa del dolor. Si nosotros queremos aniquilar el deseo debemos descubrir las causas de éste en las sensaciones. Vivimos en un mundo de sensaciones que necesitamos comprender para eliminar los agregados psíquicos o yoes-defecto que en el interior cargamos, viva personificación de nuestros errores psicológicos, y que constituyen el Ego, el mí mismo, el Yo.

 

Existen cinco tipos de sensaciones:

 

1º.- Sensaciones visuales.

2º.- Sensaciones auditivas.

3º.- Sensaciones olfativas.

4º.- Sensaciones gustativas.

5º.- Sensaciones táctiles.

 

A través de las ventanas de los sentidos viene el contacto con los objetos exteriores. Nosotros lo que percibimos son las imágenes o impresiones. Cada impresión produce en nosotros una sensación. Las sensaciones son positivas o negativas, agradables o desagradables. Los cinco tipos especiales de sensaciones se transforman, posteriormente, en deseo. Las sensaciones no debemos condenarlas, ni tampoco debemos justificarlas, necesitamos comprenderlas profundamente.

Por ejemplo; viene a nosotros una sensación de dolor (debido a que alguien nos daña, ya sea con unas palabras que nos han ofendido, o sencillamente alguien nos dio un golpe que nos ha producido dolor) o por el contrario, tenemos una sensación de alegría cuando alguien nos trata bien, o también cuando olemos un perfume delicioso.

 

A partir de la sensación viene el deseo, el deseo es el origen del dolor. Cuando el deseo es satisfecho, la persona goza y se siente bien, cuando el deseo se frustra, la persona sufre, mas lo que produce la continuidad del deseo es el pensamiento, y este es un punto que necesitamos aclarar.

 

Si estamos a gusto en la cama, surge el deseo de quedarnos un poco más, debido a las sensaciones placenteras que experimentamos. Ahora bien, es el pensamiento que emite el agregado de la pereza, el que da continuidad a ese deseo, si nos identificamos con la mente, esta última acaba resultando esclava de los sentidos y, naturalmente, la pereza se refuerza enormemente.

 

Vemos un coche muy bonito y, naturalmente, llega a nosotros la impresión que produce una sensación positiva, a la que le sigue el deseo de poseerlo o el deseo de la codicia. Por el contrario, si no interviene el pensamiento para transmitir continuidad al deseo, entonces el deseo termina.

 

Por ello es necesario observar los pensamientos. Cuando hay un pensamiento hay un pensador, este es un yo-defecto que tiene sus deseos y que debemos estudiar como algo ajeno a nuestra realidad esencial. Todo deseo origina ideas y toda idea se convierte en proyectos por lo tanto, todo proyecto es deseo.

 

Es obvio que la Esencia, la Conciencia, lo real dentro de nosotros, no necesita del pensar. Se hace necesario que ésta transforme las impresiones para que el deseo no crezca. Si nosotros no transformamos las impresiones, el resultado será que las mismas cristalizan en nuestra psiquis y se convierten en nuevos agregados. Con la repetición de los disfrutes sensuales los pensamientos se hacen más fuertes, entonces dejan impresiones en la mente que se convierten en nuevos defectos.

 

En nosotros existe ira, codicia, lujuria, envidia, orgullo, pereza y gula porque muchas impresiones llegaron a nosotros y nunca las transformamos. Por lo tanto el resultado mecánico de tales impresiones formaron los yoes que vibran actualmente en nuestra psiquis y constituyen la impureza de la mente.

 

Nosotros necesitamos transformar las impresiones y comprender las sensaciones. De esta forma eliminamos el deseo y se libera la mente. Sólo basándose en la comprensión, podemos transmutar el deseo en la voluntad del Ser interno o de la Divinidad que habita dentro de nosotros. De esta forma se pierde el interés por los objetos que sirven de recreo a los sentidos y se dispone de tiempo para dedicarse a la reflexión interior.

 

 

NIYAMA

 

(Pureza mental y corporal)

 

La primera regla del Niyama es la pureza. En sánscrito a esta regla se la conoce como Saucha. La pureza es de dos clases: interna o mental y externa o física. La pureza física se refiere a mantener limpio y aseado nuestro cuerpo y nuestro entorno, pero la pureza mental es la más importante.

 

La pureza interna de la mente y del corazón es la más importante. Necesitamos liberarnos de los malos pensamientos y de las olas en el lago mental para poder ver aguas más profundas en el terreno de la meditación. La impureza de la mente es óbice para la interiorización.

Jesús el Cristo también nos indica la necesidad de limpiar el templo interior en Mt. 21, 12. donde nos dice:

 

Entró Jesús en el templo de Dios y arrojó de allí a cuantos vendían y compraban en él, y derribó las mesas de los cambistas y los asientos de los vendedores de palomas, diciéndoles: escrito está: mi casa será llamada casa de oración, pero vosotros la habéis convertido en cueva de ladrones.

 

En este relato, Jesús señala la importancia de liberarnos de la impureza mental donde los cambistas y los vendedores son los defectos psicológicos.

 

Debemos saber que existen dos corrientes de pensamiento en cada uno de nosotros: una viene del Ego, de los defectos psicológicos, del Yo; la otra viene de la Esencia, de la Conciencia, de lo real dentro de nosotros. Los pensamientos que vienen de la Esencia son de tipo superior, son puros y nos conducen a acciones virtuosas, por ejemplo, a hacer meditación, al estudio de libros sagrados, etc. Los deseos de ir al cine, de ofender a otros y de procurarse relaciones sexuales son pensamientos impuros que proceden del Ego, de los defectos.

 

Nosotros debemos procurar ser vehículos de los pensamientos que provienen de la Esencia o de la Conciencia y no identificarnos con los pensamientos que provienen de los defectos psicológicos. Si uno va al cine, quiere decir que se olvida de la muerte. Si uno se está distrayendo con la televisión está demostrando que se olvida de la muerte. En este caso concreto nos estamos identificando con los pensamientos que provienen de los defectos psicológicos, ya que el tiempo que se utiliza para ir al cine o ver la televisión se puede utilizar para estudiar un libro o meditar.

 

Además, si observamos un poco, podremos comprobar que el cine y la televisión dejan impresiones en la mente que perjudican a la hora de meditar. Esas imágenes vuelven una y otra vez a la mente, quedando grabadas y contribuyendo al sueño de la Conciencia.

 

Otra forma de impureza mental son los pensamientos negativos hacia las otras personas. Se dice que si pensamos mal de otro, cometemos tres iniquidades a un tiempo:

 

1ª.- Llenamos el ambiente que nos rodea de malos pensamientos en vez de buenos, y esto influye negativamente en el ambiente que nos rodea, ya que los pensamientos viajan a través del espacio afectando las mentes de las demás personas.

 

2ª.- Si en la persona en la que pensamos existe el mal que le atribuimos, vigorizamos y alimentamos su error; y así, hacemos peor a nuestro prójimo en vez de hacerlo mejor. Pero, si el mal no existe en él y tan sólo lo hemos imaginado, entonces nuestro maligno pensamiento tienta a la persona y lo induce a obrar mal, porque podemos convertirlo en aquello que de él hemos pensado.

 

3ª.- Al mismo tiempo nutrimos nuestra propia mente de malos pensamientos en vez de buenos, y así impedimos nuestro propio desarrollo interior y nos hacemos a los ojos de quienes nos pueden ver, personas mezquinas, en vez de una persona bella y amable.

 

Si nosotros criticamos a una persona esto provoca una reacción inevitable contra nosotros mismos, ya el orgullo ajeno se lastima y provoca una resistencia en nuestra víctima que entonces busca justificarse a sí misma. Por otro lado, el hombre o la mujer que sabe vivir sin criticar a nadie, no provoca resistencia ni reacciones de parte del prójimo y, consecuentemente, se forma un ambiente de éxito y progreso.

 

Nuestras palabras y pensamientos no deben ir encaminados a la crítica. Necesitamos ver en todos los seres humanos lo mejor, de esta manera ensalzamos las virtudes de nuestros semejantes y no alimentamos sus defectos.

 

La psicología revolucionaria busca el desarrollo del hombre y nos indica claramente que quien critica a los demás es un débil, mientras que el que se auto-critica a sí mismo es un coloso. De esta forma nos purificamos internamente.

 

Uno de los métodos utilizados en el Raja Yoga para la purificación de la mente es el de la sustitución de los pensamientos impuros por otros más puros, de esta forma se destruyen los pensamientos malignos o negativos. En momentos en los que percibimos que la corriente de pensamiento es negativa porque viene de un defecto psicológico, entonces podemos introducir una oración, un mantram, un koan, alguno de los nombres de Dios, etc. Esto es lo que se denomina asociaciones inteligentes en el ámbito psicológico.

 

Porque si nosotros queremos llegar a despertar la Conciencia, tenemos que saber promover nuestras propias asociaciones inteligentes, tanto en el ámbito físico, como por ejemplo con las personas con las que nos reunimos o los lugares a donde vamos, como en el ámbito psicológico.

En los evangelios también tenemos un pasaje que refleja en Marta y Maria Lc. 10, 38, lo que estamos diciendo:

 

Marta andaba afanada en los muchos cuidados del servicio y, acercándose, dijo: Señor, ¿no te enfada que mi hermana me deje a mi sola en el servicio? Dile, pues, que me ayude. Respondió el Señor y le dijo: Marta, Marta, tú te inquietas y te turbas por muchas cosas; pero pocas son necesarias, o más bien una sola. María ha escogido la mejor parte, que no le será arrebatada.

 

En el pasaje del Evangelio observamos como María había escogido la enseñanza del Salvador, por tanto estableció una asociación inteligente, contribuyendo siempre ésta al desarrollo anímico. Por otro lado Marta atareada en sus quehaceres, perdía esta gran oportunidad.

 

Contentamiento

 

Esta norma se define como la facultad de sentirse a gusto con lo que se posee y lo que no se posee. En sánscrito se le denomina santosha y Sivananda lo considera la riqueza más grande y el mayor tesoro. También Salomón decía que la mejor medicina es un ánimo gozoso.

El contento es la naturaleza misma de la persona, el espíritu alegre han de cultivarlo todos los aspirantes. En general el gnóstico debe ser aseado, pulcro, decente, caballeroso, honrado, siempre cumplido, siempre alegre, nunca airado con nadie ni contra nadie.

 

En los hogares se debe cultivar la alegría, la dulzura y el amor; la neurastenia daña las flores de loto del Alma. Mantenerse siempre alegre y contento es una medicina potente y barata.

 

¿Cómo puede una mente entristecida y apesadumbrada pensar en Dios?

Debemos alejar todo sentimiento de depresión y tristeza estudiando, realizando pranayama, caminando vivamente al aire libre, cantando, pensando en la cualidad opuesta, es decir, en el sentimiento de alegría.

 

También es adecuado en estos casos estar siempre ocupado, ya que éste es el mejor remedio para alejar pensamientos mundanos. Ya la maestra H.P. Blavatski así lo indicaba con la frase: “Una mente ociosa es el taller del diablo”.

 

Uno de los errores más comunes que nos impiden el desarrollo anímico son precisamente la auto-consideración y el auto-compadecimiento. Una persona impedida por tristes canciones no puede cambiar su nivel de ser. Cuando uno se quiere demasiado a sí mismo, cuando se considera demasiado, cuando esta lleno de auto-sentimentalismos, suspiros, congojas, tristezas, etc., no puede ir mas allá de lo que es.

Para crear un centro de gravedad consciente, debemos empezar por abandonar las auto-consideraciones, el auto-sentimentalismo.

 

Debemos desarrollar el poder de la atención, necesitamos interesarnos por objetos e ideas desinteresados. De este modo muchas debilidades mentales desaparecerán y la mente se tornara cada vez más fuerte.

El hombre común desea la felicidad, evita el dolor y remueve el cielo y la tierra para obtener la felicidad que desea de los objetos sensoriales, y he ahí que se enreda en las redes de maya. El placer sensual es ilusorio, el encantamiento permanece en tanto que la persona no posee el objeto deseado, pero en el momento mismo en que lo posee, el encanto se desvanece. No hay una pizca de felicidad en los objetos. Normalmente hay intranquilidad mental, descontento e inquietud.

 

El hombre ignorante cree obtener felicidad del objeto, al igual que el perro que mordisquea un hueso seco imagina hallar placer en la sangre que sale de él, cuando en realidad la sangre procede de su propio paladar.

 

Podemos ir a donde queramos en busca de la felicidad, da lo mismo, no hallaremos verdadero descanso, ya que la mente nos acompaña a todas partes. La felicidad proviene únicamente de la paz de la mente, pero ésta proviene, a su vez, de un estado mental en el que no hay deseos, ni ilusión, ni pensamiento acerca de los objetos.

 

Necesitamos abandonar todo placer sensorial si no deseamos padecer dolor. Aún rodeado de objetos placenteros o dolorosos que perturban el equilibrio de la mente, debemos permanecer inmóviles como una roca. La verdadera felicidad se manifiesta sólo cuando la mente se concentra y los sentidos se abstraen de los objetos externos, de esta forma se destruyen los deseos. Necesitamos de un aislamiento psicológico muy bien entendido, ahí hallaremos la paz duradera y entonces dejará la mente de engañarnos.

 

El valioso diamante se halla en nuestro interior, sin embargo, corremos en vano tras los trozos de cristal, que representan los placeres sensuales, las vanidades del mundo, etc. Debemos buscar dentro de nosotros la felicidad que hemos buscado en vano en los objetos sensuales perecederos, en las vanidades del yo psicológico.

La felicidad tiene un sabor que el “yo mismo”, el “mí mismo”, nunca jamás ha conocido, la felicidad está en quien descansa en Atman, el Ser. Por eso al Maestro Samael en una experiencia se le dijo:

 

La mayor felicidad es tener a Dios adentro. Aunque un hombre habitara en el Nirvana o en cualquier otra región de dichas infinitas, si no tiene a Dios adentro, no sería feliz, empero, si viviese en los mundos infiernos o en la cárcel más inmunda de la tierra, teniendo a Dios adentro sería feliz.

 

Austeridad

 

Esta norma implica la eliminación de las impurezas que hay en nuestro organismo físico y mental por la práctica de hábitos correctos de sueño, ejercicio, nutrición, trabajo y relajación. La eliminación de las impurezas permite un funcionamiento más eficaz del cuerpo, por ello el maestro Samael dice:

 

Medicina naturista ayuda a la disciplina y al perfeccionamiento del cuerpo físico.

 

Esta norma es conocida en sánscrito como tapas, que se traduce como austeridad. La falta de egoísmo y el servicio desinteresado constituyen la mayor forma de tapas, la humildad y la carencia de deseos constituyen la mayor forma de austeridad. Se necesita practicar un servicio desinteresado, incesante e incansable, para combatir el terrible egoísmo del que somos víctimas.

 

En el Bhagavad Gita, libro sagrado entre los hindúes, se mencionan tres tipos de austeridades o ascéticas:

 

La ascética propia del cuerpo consiste en adorar a Dios, al guía espiritual, al sabio, al que ha nacido dos veces, a la moralidad, a la castidad, al respeto de la vida y a la mansedumbre.

 

La ascética de la palabra consiste en no dañar con la palabra a nadie, en decir siempre la verdad, en producir con nuestra palabra el bien y la felicidad, en el estudio de los divinos libros.

 

La ascética propia de la mente consiste en poseer un espíritu alegre, tranquilo y suave; en cultivar el silencio, el dominio de sí y la purificación de las pasiones.

 

La sabiduría nace de Sattva, la avaricia de Rajas, la negligencia el error y la ignorancia de Tamas.

 

Una ascética es sáttvica si se cumple con una fe elevada, sin desear nada a cambio y sin excesos.

 

Una ascética es rajásica si se hace para obtener en este mundo honores y gloria, por vana ostentación y, por lo tanto, esta ascética es pasajera e inestable.

 

Una ascética es tamásica si se hace con un espíritu malvado, deseando dañar a los demás, imponiéndonos de un modo forzado el dolor y el sufrimiento.

 

Con la disciplina basada en Tamas o ignorancia se nos enseña a resistir, a erigir algo contra alguna otra cosa, se nos enseña a resistir las tentaciones de la carne, se nos enseña a resistir las tentaciones que trae la pereza, las tentaciones de no estudiar, de no ir a la escuela, de burlarnos de los maestros, violar los reglamentos, etc. Sin embargo, cuanto más luchamos contra algo, cuanto más lo resistimos, cuanto más lo rechazamos; menor es la comprensión.

 

La disciplina basada en Rajas es pasajera, el “yo-defecto” que mediante el cuchillo de la Conciencia ha sido cortado de nuestra personalidad y arrojado de casa como oveja negra, continúa en el espacio psicológico y se convierte en demonio tentador, insiste en regresar a casa, no se resigna fácilmente, de ninguna manera quiere comer el pan amargo del destierro, busca una oportunidad y al menor descuido de la guardia se acomoda nuevamente dentro de nuestra psiquis.

 

Necesitamos de la disciplina, pero una disciplina basada en la comprensión o Sáttvica. Necesitamos derribar muros intelectivos y romper grilletes psicológicos para ser libres. La inteligencia sólo adviene a nosotros cuando estamos verdaderamente libres para investigar, comprender y analizar por sí mismos, no por imposición ni control rígido.

 

El aprender requiere de disciplina, pero no tiene que haber disciplina impuesta, ni control artificial.

 

Estudio de textos sagrados

 

Esta norma incluye el estudio y la necesidad de revisar y evaluar nuestros progresos. El estudio, llevado a su más alto grado, nos acerca a las fuerzas superiores que nos ayudan a comprendernos mejor.

 

Esta norma en sánscrito se conoce como Suadhiaya y significa el estudio diario de escrituras y libros sagrados, escritos por maestros autorrealizados que han encarnado el Conocimiento en sí mismos. Todos los libros sagrados del mundo están elaborados con la sabiduría del camino iniciático.

 

El estudio de los libros sagrados no debe ser asimilado, simplemente, para acumular datos, sino que deben leerse para encarnar el Conocimiento Superior que ellos contienen. Encarnando este Conocimiento, viviendo su Sabiduría, practicando su enseñanza, es como llegamos a la Iniciación. Con la Iniciación se obtienen los siete panes simbólicos, dichos panes son la sabiduría de las siete serpientes, que todo Iniciado debe levantar en sus cuerpos.

 

Por ello la antigua sabiduría egipcia dice así:

 

Aliméntate, hermano mío, con los siete panes que se ofrendan a Horus y come del pan que se presenta a Thoth. —comamos del pan que se presenta a Thoth, el pan de la mente Cristo.

 

Realmente la Sabiduría de los Profetas es la Sabiduría de los siete panes, que nosotros necesitamos estudiar y encarnar, lamentablemente perdemos mucho el tiempo leyendo teorías, escuelas, etc. Necesitamos seleccionar nuestra lectura.

 

Por ejemplo, los cuatro Evangelios del Cristo Jesús, son realmente la mejor psicoterapia pedagógica para reformarnos moralmente. Es necesario estudiar y practicar totalmente todas las enseñanzas contenidas en los cuatro Evangelios del Cristo Jesús para después entregarnos al desarrollo de los chacras, discos o ruedas magnéticas del cuerpo astral.

 

Es también conveniente estudiar a todos los mejores autores de teosofía, rosacrucismo, psicología, yoga, etc.

 

Debemos tratar de entender lo que hemos estudiado e intentar llevar a la práctica cuanto hayamos aprendido. Si no nos esforzamos por vivir según las enseñanzas de las escrituras y los libros sagrados no podrá beneficiarnos su estudio. El estudio constante y la puesta en práctica, en la vida diaria, de los libros sagrados nos llevan a estar en contacto con fuerzas superiores.

 

Uno de los métodos más poderosos para mantener la mente plenamente centrada en la espiritualidad, es la lectura diaria de las escrituras, libros sagrados, libros escritos por maestros autorrealizados, vidas de los maestros, etc., pues al leer estas obras fluyen en nuestra mente gran cantidad de ideas positivas y poderosas, agudizándose enseguida las fuerzas mentales.

 

Los libros sagrados inspiran al hombre, elevándole y capacitándole para conquistar las fuerzas inferiores de los defectos psicológicos en su vida diaria. La mente se inspira y eleva espiritualmente, además se llena la mente de pureza e induce un fuerte anhelo o aspiración por la liberación.

 

Por tanto, no debemos abandonar la lectura ni por un solo día ya que proporciona a la mente nuevos senderos espirituales por los que avanzar y esclarece las dudas, además fortalece la fe y desarraiga las ideas profanas.

 

Son múltiples las ventajas de la lectura de libros escritos por profetas y maestros, por ejemplo sirve de pasto a la mente, reduciendo la distracción de ésta y ayudando, por el contrario, a la concentración. Mientras estudiamos los libros sagrados, nos compenetramos con sus autores, que son Almas realizadas.

 

Incluso la lectura de los mismos pasajes es beneficiosa, ya que la repetición introduce las ideas en las estancias más profundas de la mente, quedando grabadas indeleblemente hasta que se convierten en parte misma de nuestra naturaleza interna. Entonces se erige en nosotros una fortaleza que nos protege de las influencias negativas, tanto del exterior, como del interior. Estas ideas repercuten en nuestra mente subconsciente y los pensamientos negativos son abrasados y aniquilados. Puede, sin embargo, que ni siquiera nosotros mismos nos demos cuenta de la maravilla que ha tenido lugar dentro de nosotros. Tal es la influencia benéfica de estudiar repetidamente el mismo texto espiritual.

 

Al respecto el gran yogui Sivananda nos dice:

 

¿Es que le aburre a tu mente leer una y otra vez esos pasajes?

Eso no es sino la poderosa arma de maya para adormecerte. ¡Date cuenta!

¿Acaso no tomas la misma comida una y otra vez?

 

Abandono a la divinidad

 

Esta norma se define como la veneración de una inteligencia superior o aceptación de nuestros límites frente al Dios omnisciente. Venerar a Dios proporciona la capacidad de comprender completamente cualquier objeto que se elija.

 

Esta norma se conoce en sánscrito como Ishuara-pranidhana y se define como la entrega al Señor o la perseverante devoción al Señor (por ejemplo Krishna).

 

La mayor parte de nuestra actividad diaria se centra en torno a nosotros mismos; tenemos nuestros propios deseos secretos, ocultos empeños y ambiciones, y nunca estamos hondamente relacionados con nadie. Vivimos en nuestro pequeño mundito, cada uno de nosotros está condicionado por sus propios intereses, pasiones, deseos, preocupaciones, etc.

 

Cuando empezamos por preocuparnos un poquito sobre nuestra situación en la existencia, cuando percibimos que no somos más que un habitante de la tierra, demasiado pequeña en comparación con el cosmos infinito; indica que la Esencia se encuentra en desasosiego, que anhela. Esta clase de pensamientos aunque muy simples, a la gente que vive en su pequeño y minúsculo mundito de los sentidos ordinarios, no le interesa.

 

Nosotros necesitamos establecer correctas relaciones con las diferentes partes superiores del Ser.

 

El mundo de relaciones tiene tres aspectos diferentes: en primer lugar, estamos relacionados con nuestro cuerpo físico; en segundo lugar, estamos relacionados con el mundo exterior; en tercer lugar, estamos relacionados con nosotros mismos, es decir, la relación con nuestro Ser.

 

Necesitamos establecer correctas relaciones con nuestro cuerpo físico para no caer enfermos y tener un cuerpo sano y saludable. Necesitamos establecer correctas relaciones con el mundo exterior, para no tener conflictos, ni problemas con las demás personas. Mas también necesitamos establecer correctas relaciones con nuestro Ser interior para dejar de sufrir y aspirar algún día a la Iluminación.

 

Para establecer correctas relaciones con nuestro Ser interno, debemos comenzar por establecer correctas relaciones con nuestra Conciencia, no debemos olvidar que como dijera el gran maestro gnóstico-rosacruz Krumm Heller: “Sólo lo divinal tiene acceso a lo divinal”. Tenemos que tener en cuenta que entre la Conciencia y el Ser no hay mucho distanciamiento. En realidad, solamente, mediante la perfecta relación de Conciencia, cuerpo y ambiente externo, se logra ese sabor maravilloso del Espíritu, esa conducta auténtica del que jamás se olvida de sí mismo.

 

 

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