CIAG 

Círculo de Investigación de la Antropología Gnóstica

 

Círculo de

Investigación de la

Antropología

Gnóstica

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LOS OCHO PODERES DEL MÍSTICO

 

 

Conferencia; Los Ocho Poderes del Místico

 

Cuando se habla sobre la Ciencia del Samadhi o la Ciencia de la Meditación estamos tocando asuntos que molestan a los materialistas y también a los fanáticos religiosos.

 

Los primeros dicen que no creen sino en lo que ven y, sin embargo, creen en todas sus utopías. Andan buscando al Hombre Primordial entre las capas subterráneas de la época cuaternaria. Inventan cada día más teorías en las que creen sin haberlas visto. Andan diciendo falsedades y, al aceptar como válidas sus teorías, están creyendo en lo que no ven, son por tanto unos falsarios. Los segundos en su paranoia religiosa persiguen a los herejes, es decir, a los que no piensan como ellos, llamándolos sectarios, sacrílegos, impíos, paganos, etc...

 

Nosotros, como gnósticos que somos, podemos comprobar lo que decimos, tenemos sistemas de investigación a través de la técnica de la meditación, mediante los cuales podemos desarrollar ciertas facultades, tales como el tipo de Intuición Prajnaparamita, que nos permite estudiar los Registros Akáshicos de la Naturaleza.

 

En esos registros está toda la Historia de la Tierra y de sus razas. Si los secuaces del materialismo dejaran su posición fanática y dogmática, y se resolvieran por adentrarse en las disciplinas del esoterismo-gnóstico, podrían desarrollar ciertas facultades, mediante las cuales les sería más asequible la historia real de la Tierra y de sus razas.

 

Ha llegado la hora en que cada uno de nosotros reflexionemos sobre nosotros mismos y sobre el Universo. El ser humano existe sobre la Tierra mucho más allá de la época primaria, y también mucho más allá de la época paleolítica.

 

Nos da derecho para afirmar lo anterior, la experimentación directa de los grandes iniciados gnósticos y también la lógica del hecho concreto es que sigamos existiendo, a pesar de que los animales de los tiempos idos hayan desaparecido en su mayoría. Si eso es así, tenemos derecho a decir que somos tan antiguos como la Tierra, como la Naturaleza. Hechos son hechos, y ante los hechos tenemos que rendirnos.

 

La Ciencia de la Meditación y La Ciencia de Samadhi, nos dan las llaves necesarias para abrir las puertas del Reino de la Naturaleza, incluyendo la naturaleza del ser humano, por eso, cuando el estudiante o yogui se sumerge en meditación, lo que busca es información.

 

La meditación es un sistema científico para recibir información interna. Ya se ha comentado en otras conferencias que la meditación reviste cuatro fases principales:

 

1°—ASANA (Postura del cuerpo físico) El cuerpo debe quedar en posición absolutamente cómoda.

 

2°—DHARANA (Concentración) Debemos apartar la mente de toda clase de pensamientos terrenales. Los pensamientos terrenales deben caer muertos ante las puertas del templo. Hay que concentrar la mente únicamente adentro... en nuestro Íntimo.

 

3°—DHYANA (Meditación) El discípulo debe meditar en esos instantes en el Íntimo. El Íntimo es el Espíritu.

 

Nosotros necesitamos ayuda de nuestro Real Ser, de nuestro Dios Interno. Solos nada podemos hacer. Recordemos:

 

“AL QUE NADA PIDE, NADA SE LE DA”.

“QUIEN NO PIDE, ES QUE NO NECESITA”.

 

4°—SAMADHI (Éxtasis) Si el discípulo ha logrado adormecerse, controlando el poder hipnótico del sueño, meditando en su Íntimo, entonces entra en el estado de Samadhi y puede ver y oír cosas inefables, y conversar con los Maestros familiarmente. Así es como el Alma despierta a la Conciencia de su letargo milenario. Así es como podemos adquirir verdadera sabiduría divina, sin necesidad de dañar los poderes de la mente con el batallar de los razonamientos, ni con el vano intelectualismo.

 

Recordemos que: “La Meditación es el pan diario del sabio”.

 

Nosotros debemos ser simples para ser sabios. Debemos acabar con toda clase de razonamientos. Precisamos acabar con toda clase de deseos, emociones, pasiones, odios, egoísmos, violencia, ansias de acumulación, intelectualismo, prejuicios sociales, etc. Necesitamos tener mente de niño, ser puros y sencillos.

 

Necesitamos disipar los enigmas del tiempo y del espacio, saber qué es el Cosmos, qué es el planeta Tierra, que es la Naturaleza. Recordemos que la Gnosis es terriblemente práctica. Necesitamos experimentar y para ello necesitamos meditar hasta llegar al Samadhi. Podemos entrar en contacto con las Fuerzas Inteligentes de la Naturaleza de la siguiente manera:

 

En nuestra casa, en el campo, en plena Naturaleza; meditemos profundamente en el Templo Corazón del centro de la Tierra. Meditemos en el Gran Genio de la Tierra cuyo nombre es Changam. Roguémosle que nos ponga en contacto con los elementales del elemento tierra, los gnomos que habitan en las entrañas de la Tierra. Llamemos al Genio de los Gnomos. Ese genio se llama Gob. Adormecéos concentrados en ese genio. Vocalizad el mantram I.A.O.

La meditación muy profunda, combinada inteligentemente con el sueño, nos permitirá entrar en los Paraísos Elementales de la Naturaleza. Todo esoterista gnóstico necesita trabajar con los Elementales de la Naturaleza, pero necesitamos saber que debemos eliminar el deseo y tener pureza en el corazón para que la Naturaleza nos devele sus misterios.

 

Por tanto, para entrar de lleno en la Ciencia de la Meditación y del Samadhi, necesitamos dominar nuestros sentidos, nuestros deseos y nuestras sensaciones. No debemos condenar las sensaciones, no debemos justificarlas. Necesitamos comprenderlas profundamente.

Una imagen pornográfica hiere los sentidos y pasa a la mente, el resultado de esta percepción es una sensación sexual que luego se transforma en deseo animal.

 

Probamos una copa de licor, la percibimos con el olfato, sentimos sus deliciosas sensaciones y después, deseamos beber otra copa más, hasta embriagarnos. El olor y el sabor del licor nos puede emborrachar si no controlamos las sensaciones.

 

El sentido del tacto se pone al servicio de todos nuestros deseos y entonces el Yo goza entre el vicio, anda como el Loco del Tarot, de vida en vida, con su mochila a la espalda, entre la cual carga todos sus vicios y ridiculeces. Quien quiera aniquilar el deseo necesita primero analizar intelectualmente las sensaciones y luego comprenderlas profundamente en todos los niveles de la mente.

 

Es necesario saber meditar, comprender lo que es la Ciencia de la Meditación, el objeto de la meditación. ¿Qué es lo que queremos nosotros a través de la meditación? Nadie podría tener su mente en santa paz con ese pensar caduco y extemporáneo que cargamos. Nadie podría tener paz en su corazón si no hubiésemos eliminado de sí mismo previamente las emociones negativas y perjudiciales.

 

Cuando un Arhat Gnóstico se sumerge en sí mismo, mediante las técnicas de la meditación, puede penetrar en la Verdad, en la Gran Realidad y experimentar algo nuevo, trascendente y transformador, que cambiaría la razón de su rutinaria vida y de su triste existencia.

 

El Camino de la Gnosis mediante la Meditación y el Samadhi, conduce a la Gran Realidad. La Gran Realidad está más allá del Universo de la Relatividad; es decir, está más allá de las leyes mecánicas de la relatividad, más allá, mucho más allá del Vacío Iluminador. Mientras tanto, para nosotros es necesario pasar por una suprema aniquilación a fin de que la Conciencia, convertida en Bodhicitta, totalmente despierta, pueda dar el gran salto al Vacío Iluminador.

 

En el mundo oriental se habla muy en síntesis. Por ejemplo, el budismo Zen o Chan sólo dice que hay que llegar a la quietud de la mente, al silencio de la mente con el propósito de lograr la irrupción del Vacio Iluminador. Se nos dice que en el Satori hay verdadera felicidad. Se tiene que conseguir en la sala de meditación la quietud de la mente por dentro, por fuera y por el centro. La mente debe quedar como un muro absolutamente quieto.

 

Para que un buen Yogui de la Meditación pueda conseguir, mediante las técnicas de la meditación, el Samadhi, el Satori..., le cuesta tan sólo unos cuantos minutos, en el mejor de los casos, y si no, lo conseguirá en una o varias horas. Terminados esos estados sublimes, la mente vuelve a estar tan agitada como siempre. Sale de aquel estado de felicidad para enfrentarse al mundo, dichoso, embriagado; para luchar, pero sin la felicidad continuada.

 

Si nosotros queremos ser algo más que lo que se pueda lograr en una sala de meditación Zen o Chan, debemos tener también un despertar de la mente. Una mente receptiva para los Infinitos que vienen de allá arriba, del Cielo de Urania, una Mente Iluminada. Mas, ¿sería esto posible si nosotros le permitiéramos a los agregados psíquicos continuar existiendo en nuestra psiquis? ¿Sería esto posible si nosotros diéramos oído a la chismografía, dando prioridad a las representaciones positivas o negativas...?

 

H.P. Blavatsky dice en «La Voz del Silencio»: Antes que la llama pueda arder con luz serena, la lámpara debe estar bien cuidada, al abrigo de todo viento, los pensamientos terrenales deben caer muertos a la puerta del templo... Esa frase de H. P. Blavatsky es portentosa, es maravillosa. Sólo así, sería posible que en verdad la mente quedara quieta y en silencio por dentro, por fuera y por el centro, no por un rato ni dentro de una sala de meditación, sino en forma continua...

La mente de los niños es tierna, elástica, dúctil y la de los viejos está ya dura, fija como arcilla en un molde, ya no cambia, ya no puede cambiar. La mente de los niños y jóvenes es susceptible de muchos cambios, puede cambiar.

 

A los niños y a los jóvenes se les puede enseñar cómo pensar. A los viejos es muy difícil enseñarles cómo pensar porque ellos ya son como son y así mueren. Es muy raro encontrar en la vida algún viejo interesado en cambiar radicalmente.

 

Mente metida en un molde es, de hecho, mente condicionada, mente esclava. Por esto, los gnósticos debemos comprender la necesidad de enseñar a nuestros hijos, a nuestros amigos, el camino del Análisis, de la Meditación, y de la Comprensión. Ninguna persona comprensiva debe aceptar jamás en forma dogmática nada. Es urgente primero investigar, comprender, inquirir, antes de aceptar.

 

En otras palabras diremos que no hay necesidad de aceptar, sino de investigar, analizar, experimentar, meditar y comprender. Cuando la comprensión es plena, la aceptación es innecesaria. De nada sirve llenarnos la cabeza de información intelectual y seguir como máquinas repitiendo la misma rutina de nuestros padres, abuelos, tatarabuelos, etc.

 

La comprensión de fondo y en todos los niveles de la mente, sólo es posible mediante la Meditación Introspectiva Profunda.

 

La meditación de fondo sobre las experiencias y conocimientos adquiridos, la autocrítica profunda, el psicoanálisis íntimo, convierten, transforman todo en profunda comprensión creadora. Este es el camino de la auténtica felicidad nacida de la sabiduría y el amor.

 

Debemos estudiar, analizar, inquirir, pero también necesitamos con urgencia inaplazable experimentar la verdad contenida en todo aquello que estudiamos. Es imposible experimentar la Verdad mientras la mente se encuentra agitada, convulsionada, atormentada por las opiniones contrapuestas.

 

Sólo es posible experimentar la Verdad cuando la mente está quieta, cuando la mente está en silencio. El Camino de la Meditación Interior Profunda nos conduce a la quietud y el silencio de la mente. Cuando la mente está quieta, vacía de pensamientos, deseos, opiniones, etc., cuando la mente está en silencio, adviene a nosotros la Verdad.

 

Si de verdad y en forma muy sincera queremos nosotros establecer la base para la correcta meditación, es necesario que nos analicemos en todos los niveles de la mente. Establecer la correcta base de la meditación es, de hecho, estar libres de la ambición, el egoísmo, el miedo, el odio, la codicia de poderes psíquicos, el ansia de resultados, etc.

 

Es claro a todas luces y fuera de toda duda que después de establecer la piedra angular básica de la meditación la mente queda quieta y en profundo e imponente silencio.

 

Todos los estudiantes de la psicología gnóstica necesitamos experimentar el Vacío Iluminador. La irrupción del Vacío dentro de nuestra propia mente permite experimentar, sentir, vivenciar un elemento que transforma, ese elemento es lo Real, lo Auténtico, lo Inmortal.

 

Necesitamos saber diferenciar entre una mente que está quieta y una mente que está aquietada violentamente. Distíngase entre una mente que está en silencio y una mente que está silenciada a la fuerza.

 

A la luz de cualquier deducción lógica tenemos que comprender que cuando la mente está aquietada violentamente, en el fondo y en otros niveles, no está quieta y lucha por libertarse. Desde el punto de vista analítico tenemos que comprender que cuando la mente está silenciada a la fuerza, en el fondo no está en silencio, grita y se desespera terriblemente.

 

La verdadera quietud y silencio natural y espontáneo de la mente, adviene a nosotros como una gracia, como una dicha, cuando termina la película muy íntima de nuestra propia existencia en la pantalla maravillosa del intelecto.

 

Sólo cuando la mente está natural y espontáneamente quieta, sólo cuando la mente se encuentra en delicioso silencio, viene la irrupción del Vacío Iluminador. El Vacío no es fácil de explicar. No es definible o descriptible, cualquier concepto que nosotros emitamos sobre él puede fallar en el punto principal. El Vacío no puede describirse o expresarse en palabras. Esto se debe a que el lenguaje humano ha sido creado principalmente para designar cosas, pensamientos y sentimientos existentes; no es adecuado para expresar en forma clara y específica, fenómenos, cosas y sentimientos no existentes.

 

El Maestro Samael dice al respecto:

 

Tratar de discutir el Vacío dentro de los límites de una lengua limitada por las formas de la existencia, realmente fuera de toda duda, resulta de hecho equivocado. El Vacío es la No Existencia, y la Existencia no es el Vacío. La Forma no difiere del Vacío, y el Vacío no difiere de la Forma. La Forma es Vacío y el Vacío es Forma, es debido al Vacío que las cosas existen.

 

El Vacío y la Existencia se complementan entre sí y no se oponen. El Vacío y la Existencia se incluyen y se abrazan. Cuando los seres de sensibilidad normal ven un objeto, ven sólo su aspecto existente, no ven su aspecto Vacío. Todo Ser Iluminado puede ver simultáneamente el aspecto existente y Vacío de cualquier cosa.

 

El Vacío es sencillamente un término que denota la naturaleza NO substancial y NO personal de los seres, y una señal de indicación del estado de absoluto desprendimiento y libertad. La irrupción del Vacío nos permite experimentar la Clara Luz de Pura Realidad.

 

Ha llegado la hora, el momento de despertar. ¿Por qué hemos de continuar dormidos? Los procedimientos, que en esta enseñanza estamos entregando a la Humanidad, son eficientes y absolutamente prácticos en un ciento por ciento.

 

Todos y cada uno de nosotros, practicando la meditación en la forma como la hemos estudiado, podremos llegar algún día al Samadhi, al Vacío Iluminador. Con los ejercicios prácticos y de didáctica precisa, cualquier aspirante sincero puede provocar el Gran Cambio, la Transformación Radical Auténtica.

 

Ante todo, lo que se requiere de verdad es continuidad de propósitos; no basta practicar hoy y mañana olvidarnos, se hace necesario practicar y practicar intensamente durante toda la vida, hasta llegar a la meta, al triunfo verdadero.

 

Las personas que consiguen el Samadhi son muy pocas, porque para conseguir los resultados óptimos deben estar muy bien definidas. La Ciencia de la Meditación tiene un sólo objetivo: despertar Conciencia, experimentar con métodos prácticos, efectivos.

 

El Maestro Samael nos comenta en sus conferencias:

 

En la tercera cámara tenemos individuos que ya trabajan en los estados jinas, que trabajan perfectamente en la cuarta dimensión, que viajan con el cuerpo físico por entre la cuarta coordenada, la cuarta vertical. Hay personas que han ido al Tíbet con cuerpo de carne y hueso en estado jinas.

 

Aquí se trabaja intensamente en la Concentración, Meditación, Samadhi, etc. Aquí los hermanos van despertando muy rápido, porque se trabaja a toda máquina, en forma práctica, para salir en cuerpo astral, en jinas, en Éxtasis y yo no quedo contento hasta que no queden totalmente despiertos.

 

A los de tercera cámara, aquí en México, les he dicho que llegará el momento en que tendremos que reunirnos únicamente en estado de jinas y que los que no estén preparados para concurrir con su cuerpo en estado jinas van a quedar afuera. Hay algunos luchando y otros están muy contentos porque han logrado su propósito. Esto es lo esencial, trabajar intensamente en las prácticas. Llegará el tiempo en que tendrán que concurrir todos en estado de jinas y los que no vengan no serán admitidos en la tercera cámara.

 

Aquel que ha capturado el hondo significado de estas enseñanzas avanza triunfantemente poniendo en práctica lo que ha comprendido, esta persona tiene la posibilidad de realizar en su interior un cambio profundo, real, transcendental de tipo psicológico y anímico.

 

Durante la meditación debemos hallarnos en estado íntegro, receptivo, con mente quieta y en profundo silencio, sin esfuerzo de ninguna clase, sin tensión mental, sin el deseo de ser algo más, porque nosotros somos lo que somos. En estas condiciones, todos los chacras de nuestros cuerpos vibrarán intensamente con el mismo tono, sin esfuerzo alguno, captando, recibiendo amor y sabiduría.

 

En la India sagrada de los Vedas, los yoguis practican la meditación interna cuatro veces al día. En nuestro mundo occidental debido a la preocupación por el diario vivir, y al duro batallar por la existencia, sólo practicamos la meditación una vez diaria. Con eso podría ser suficiente si practicásemos diariamente, con máxima concentración y sin dejar ni un sólo día.

 

La repetición incesante, continua y tenaz de la meditación, al fin pone a girar los chacras y después de algún tiempo comienzan las primeras percepciones clarividentes y clariaudientes. Las manchas luminosas, los cuadros de luz, las figuras vivientes, los sonidos de campanas, las voces de personas o de animales, etc., indican con exactitud que el estudiante está progresando en el desarrollo de sus poderes internos.

Todas esas percepciones aparecen en instantes en que, sumergidos en profunda meditación, nos hallamos adormecidos.

 

Muchísimas clases de luces comienzan a aparecer con la práctica de la meditación interna. Al principio, el devoto percibe luces blancas y muy brillantes. Esas luces corresponden al Ojo de la Sabiduría, el cual se halla situado en el entrecejo... Las luces blancas, amarillas, rojas, azules, verdes, así como los relámpagos, el sol, la luna, las estrellas, las chispas, las llamas, etc., son partículas formadas de elementos suprasensibles (partículas tanmátricas).

 

Cuando aparecen pequeñas esferas luminosas resplandeciendo con colores blanco y rojo, es señal absolutamente segura de que estamos progresando en la práctica de la concentración del pensamiento. Llegará el instante en que el devoto logrará ver a los Maestros, a los grandes Iniciados, a las diferentes partes de nuestro Real Ser, etc. El estudiante suele ver también, durante la meditación, templos grandiosos, ríos, montañas, hermosos jardines encantados, etc.

 

Suelen presentarse durante las prácticas de meditación ciertas extrañas sensaciones que a veces llenan de confusión y miedo al devoto. Una de esas sensaciones es una corriente eléctrica en el chacra del coxis. También, en el loto de los Mil Pétalos, situado en la parte superior del cerebro, suelen sentirse ciertas sensaciones eléctricas. El devoto debe vencer al miedo si quiere progresar en el desarrollo de sus poderes internos.

 

Algunas personas tienen estas visiones en pocos días de prácticas. Otras personas comienzan a tener las primeras visiones después de meses de ejercitamientos diarios. En el primer período de entrenamiento diario, sólo nos relacionamos con seres del plano astral.

 

En el segundo periodo de ejercitamiento esotérico, nos relacionamos con los seres del mundo mental. En el tercer período, nos relacionamos con los seres de la esfera puramente espiritual. Entonces comenzamos realmente a convertirnos en investigadores competentes de los mundos superiores.

 

El devoto que ha comenzado a tener las primeras percepciones de los mundos superiores debe ser al principio como un jardín sellado con siete sellos. Aquellos que andan contándole a otros todo lo que ven y oyen, fracasan en estos estudios porque se les cierran las puertas de los mundos superiores.

 

Uno de los peligros más graves que asaltan al devoto, es la vanidad y el orgullo. Muchos estudiantes se llenan de orgullo y vanidad cuando comienzan a percibir la realidad de los mundos suprasensibles, entonces se auto-califican como Maestros, y sin haber logrado el pleno desarrollo de sus poderes internos, comienzan a juzgar a los demás erróneamente, fundamentados en sus incompletas percepciones clarividentes.

 

El resultado de este proceder equivocado, es que el devoto se echa entonces mucho Karma encima porque desvía al estudiante del auténtico sendero iniciático y se convierte en calumniador del prójimo, y llena entonces el mundo de lágrimas y dolor.

 

El estudiante que ha tenido las percepciones clarividentes debe ser como una tumba, a nadie debe develar su secreto, hasta que su Maestro interno lo inicie en los grandes misterios y le dé orden de hablar.

 

Imaginación, Inspiración, Intuición, son los tres caminos obligatorios de la Iniciación. Primero aparecen las imágenes y, por último, penetramos en un mundo puramente espiritual.

 

Todo devoto debe aprender a escuchar la sutil voz. Con el místico sonido, el devoto puede realizar maravillas y prodigios. Si el devoto quiere escuchar el místico sonido, su concentración debe ser perfecta.

Al principio el estudiante escuchará muchos sonidos, pero si se concentra con intensidad al fin logrará escucharlo, entonces habrá victoria.

 

El místico sonido en última síntesis procede del corazón tranquilo. El origen remoto del místico sonido debemos buscarlo en la Madre Divina. El devoto debe orar mucho rogándole a la Divina Madre, que le conceda la gracia de escuchar el místico sonido. Con la gracia de la Madre Divina, de nuestro Real Ser, todo devoto puede tener la dicha de escuchar el místico sonido que nos permite la salida instantánea en cuerpo astral.

 

El devoto que quiera realizar con éxito estas prácticas debe entregarse a la meditación interna cuando verdaderamente se sienta con sueño. Necesitamos saber que todo ejercicio esotérico de meditación con ausencia del factor sueño, es dañoso, inútil, estéril, daña la mente y arruina el cerebro. La meditación interna debe combinarse inteligentemente con el sueño.

 

Para la meditación interna debe escoger el devoto una posición que le permita estar largo tiempo sin moverse, tal y como se ha indicado en otras conferencias.

 

Los devotos no deben meditar con el estómago lleno. La meditación debe realizarse por la noche, antes de ir a descansar. También se debería meditar al amanecer. Si el estudiante practica por la noche y al amanecer, progresará entonces rápidamente.

 

Cuando una persona aprende a concentrarse intensamente y dominar el sueño en la meditación, avanza triunfantemente. Cuando un estudiante avanza comienza el Camino Iniciático. El Iniciado busca intensamente la maestría del Alma y, en ese proceso, se vuelven auténticos magos, es decir, dominan la Naturaleza interna y externa.

 

Los magos blancos también saben poner su cuerpo físico en estado de “jinas”. Jesús caminó sobre las aguas del mar de Galilea aprovechando inteligentemente el hiperespacio. Los discípulos del Budha, aprovechando el hiperespacio podían atravesar una roca de lado a lado. En la India existen yoguis que, aprovechando el hiperespacio, pueden pasar por entre el fuego sin quemarse. Pedro, el gran Maestro gnóstico cristiano, utilizando el hiperespacio se escapó de la prisión y se salvó de la pena de muerte. Moisés demostró sus grandes poderes, ante la perversidad del faraón de Egipto. El gran yogui Patanjali dice, en sus aforismos, que practicando un Samyasi sobre el cuerpo físico, éste se vuelve como de algodón y flota en los aires.

 

Un Samyasi consta de tres tiempos. Concentración, Meditación y Éxtasis. Primero, se concentra el yogui en su cuerpo físico; segundo, medita sobre su cuerpo físico, provocando el sueño; tercero, lleno de Éxtasis se levanta de su lecho con su cuerpo en estado de “jinas”. Entonces penetra en el hiperespacio y, escapando de la ley de la gravedad, flota en el aire.

 

La lámpara del ermitaño que aparece en el Arcano nueve del Tarot y que normalmente se halla encerrada entre las profundas cavernas de la novena esfera, debe ser colocada dentro de la torre del templo. Esa torre es el cerebro. Entonces quedamos Iluminados. Ese es el camino realmente positivo que nos convierte en Maestros del Samadhi.

 

Toda verdadera técnica de la meditación interna está íntimamente relacionada con la transmutación. Necesitamos levantar la lámpara bien alto para Iluminarnos, así podremos convertirnos en un Turiya, alcanzando el pensamiento Noético.

 

Nous es perfecta Conciencia despierta. Nous es el estado de Turiya, la perfecta Iluminación interior profunda. Nous es legítima clarividencia objetiva. Nous es intuición. Nous es el mundo de los arquetipos divinales. El pensamiento Noético es sintético, claro, objetivo, Iluminado.

 

Quien alcanza las alturas del pensamiento noético despierta la Conciencia totalmente y se convierte en un Turiya. La parte más alta del hombre es el mundo de la intuición y Conciencia Objetiva Espiritual. En el mundo de la intuición se desarrollan los arquetipos de todas las cosas de la Naturaleza.

 

Sólo aquellos que han penetrado en el mundo de la intuición objetiva, sólo quienes han alcanzado las alturas solemnes del pensamiento Noético están verdaderamente despiertos e Iluminados. Ningún verdadero Turiya puede soñar. El Turiya, quien ha alcanzado las alturas del pensamiento noético, nunca lo anda diciendo, jamás presume de sabio, es demasiado sencillo y humilde, puro y perfecto.

 

Es necesario saber que ningún Turiya es médium, ni seudo-clarividente, ni seudo-místico falsante, todos esos que hoy en día abundan como la mala hierba en todas las escuelas de estudios espirituales, herméticos, ocultistas, etc.

 

El estado de Turiya es muy sublime y sólo lo alcanzan aquellos que trabajan intensamente durante toda la vida. Sólo así se puede alcanzar, después de muy difíciles pruebas, el estado de Turiya. La Meditación y la Transmutación nos llevan hasta las alturas del pensamiento Noético.

Desgraciadamente existen muchos alucinados, médiums y soñadores, declarándose maestros clarividentes, Iluminados. En todas las escuelas incluso dentro de las filas del Movimiento Gnóstico, no faltan esos sujetos que dicen ser clarividentes y Maestros sin serlo realmente. Estos son los que, fundamentados en sus alucinaciones, mitomanía y sueños, calumnian a otros diciendo que tal persona está caída, que aquella otra es un mago negro, etc.

 

Es necesario advertir que las alturas del Turiya requieren muchísimos años de ejercitamiento mental. Esto significa disciplina, estudio largo y profundo, meditación interior muy fuerte y profunda, sacrificio por la Humanidad, etc.

 

Nada se nos da regalado. Todo cuesta. Nada se consigue con curiosidad, instantáneamente, rápidamente. Todo tiene su proceso y su desarrollo. En el Turiya, el Kundalini se desarrolla, evoluciona y progresa muy lentamente dentro del aura del Mahachohan.

 

El Kundalini tiene el poder de despertar la Conciencia, mas el proceso del despertar es lento, gradual, natural, sin hechos espectaculares, sensacionales, emocionales y bárbaros. Cuando la Conciencia ya ha despertado totalmente no es algo sensacional, ni espectacular. Es sencillamente una realidad tan natural como la de un árbol que lentamente creció, se desarrolló y desenvolvió sin sobresaltos y cosas sensacionales. Naturaleza es Naturaleza.

 

Se hace necesario obligar a la Supraconciencia a trabajar para que la intuición se haga poderosa. Recordemos que órgano que no se usa se atrofia. Las personas que no trabajan con la Supraconciencia tienen la intuición atrofiada. La polividencia es clarividencia intuitiva. Es Omnisciencia divina. Este ojo se haya en la glándula pineal. Allí reside el loto de los Mil Pétalos. Allí reside la Supraconciencia. La glándula pineal se halla situada en la parte superior del cerebro.

 

Realmente sólo el Turiya es el auténtico clarividente. Es imposible llegar a estas alturas sin haber nacido en el mundo causal. Quien desee alcanzar el estado de Turiya debe estudiar a fondo los procesos psíquicos semi-inconscientes que se constituyen de hecho en el origen de muchas formas de auto-engaño, auto-sugestión e hipnosis del Ego.

Muchos estudiantes ocultistas quieren Iluminación interna y sufren espantosamente porque, a pesar de muchísimos años de estudios y prácticas esotéricas, siguen tan ciegos e inconscientes como cuando empezaron a leer los primeros libros. Eso se debe, sobre todo, a la falta de actividad del chacra cardiaco, este chacra es definitivo para la Iluminación interior.

 

El Shiva Samhita, gran libro indostán, habla detenidamente sobre los beneficios que obtiene el yogui al meditar en el chacra del corazón tranquilo. Dice el Shiva Samhita:

 

El yogui adquiere inmensos conocimientos, conoce el pasado, el presente y el porvenir; tiene clariaudiencia y clarividencia y puede ir por los aires a donde le plazca. El yogui puede ver a los Adeptos y a las Diosas yoguinas; obtiene la facultad llamada Khechari (moverse por los aires) y Bhuchari (ir a voluntad por todos los ámbitos del mundo).

 

Por tanto, debemos experimentar, necesitamos saber meditar y aprender a salir en cuerpo astral a voluntad. Dice el Maestro Samael en su obra:

 

Quienes deseen desdoblarse en astral, quieran entrar en la Ciencia de los Jinas para aprender a meterse con su cuerpo físico, dentro de la cuarta dimensión y transportarse con un cuerpo físico a cualquier lugar del mundo; aquellos que necesiten con urgencia la clarividencia y la clariaudiencia, deben meditar diariamente y concentrar diariamente su mente en el chacra cardiaco y meditar profundamente en ese centro maravilloso. Una hora diaria de meditación en este centro resulta maravillosa. El mantram de este chacra es la vocal “O”, aunque también se puede usar el mantram “OM”.

 

Para la aparición de la Supraconsciencia o Conciencia Cósmica se requiere cierta cultura: la educación de los elementos afines a la Conciencia Cósmica, y la eliminación de los elementos contrarios a dicha Conciencia. Los rasgos más característicos de aquellos individuos preparados para recibir la Conciencia Cósmica es que miran al mundo como Maya (ilusión). Ellos presienten que el mundo, tal como la gente lo ve, es sólo una ilusión y buscan la Gran Realidad, lo Verdadero, aquello que está más allá de la ilusión. Para el nacimiento de la Conciencia Cósmica es necesario que el hombre se entregue de lleno a lo espiritual, a lo interno.

 

El cardias es el centro magnético del corazón. Este centro se halla maravillosamente descrito en los versículos 22 a 27 de Shatchacra Nirupana (texto sagrado indostán). Veamos:

 

El loto del corazón es del color de la flor banadhuka y en sus doce pétalos están las letras Ka a Tha con Bindhu sobre ellas, de color de bermellón… En el pericarpio está el hexagonal Vayú Mandala de color ahumado y encima el Suryva Mandala con el Trikona que reluce como si tuviera diez millones de fulgores de rayo en su interior... Sobre él está el Vayú Bija, de color de humo, sentado en un antílope negro, con cuatro brazos y empuñando el acicate (Angkusha)… En el regazo de Vayú bija está Isha el de tres ojos. Como Hagsa (Hangsabha), extiende los brazos en ademán de otorgar dones y desvanecer el temor... En el pericarpio de este loto y sentado en un loto está la Shakti Kilini... Tiene cuatro brazos y lleva el lazo corredizo (Pasha), la calavera (Kapala) y hace los signos de otorgar dones y desvanecer el temor... Es de color dorado con vestiduras amarillas, adornadas con toda clase de joyas y una guirnalda de huesos. Su corazón está suavizado con néctar... En medio de Trikoma está Shiva en figura de Vana-Lingga con la media luna y Bindu en su cabeza... Es de color de oro. Su mirada es jubilosa y denota impetuoso deseo... Debajo de él está el Hangsa semejante a un Jivatma... Es como la tranquila llama de una lámpara.

 

La descripción indostana de este chacra es maravillosa. Se menciona el número de pétalos, el principio del aire, (vayú), Shiva, la fuerza sexual, con su lingam y la media luna, etc., aquí se muestra al corazón como el altar del culto mental, el centro maravilloso de la meditación.

Dentro del chacra del corazón existe un espacio hexagonal del color inefable del azabache. Allí resuenan como una sinfonía de Beethoven los diez místicos sonidos de la Iglesia de Tiatira. Los grandes ritmos del Mahavan y del Chotavan sostienen al universo firme en su marcha. Los ritmos del fuego son el fundamento de las exquisitas armonías del diapasón cósmico.

 

El cardias es el centro magnético relacionado con los viajes astrales. Quien quiera conquistar el poder de salir en cuerpo astral a voluntad, debe cambiar totalmente su tipo de vibración. Esto sólo es posible desarrollando el cardias.

 

La salida astral es más bien emotiva y sentimental. El frío intelecto nada tiene que ver con las salidas en cuerpo astral. El cerebro es lunar. El corazón es solar. Para salir a voluntad en cuerpo astral, se necesita la emoción superior. Cierto tipo de emotividad, el sentimiento, una supersensibilidad muy especial, y sueño combinado con meditación. Estas cualidades sólo se logran con el desarrollo del cardias.

 

Cuando la mente está en silencio, cuando la mente está quieta, entonces viene la Iluminación, el Éxtasis. El sueño combinado con la meditación produce Éxtasis.

 

Recordemos que la meditación interna produce cambios en nuestros cuerpos internos. Entonces viene el despertar de la Conciencia. Todos los seres humanos viven en los mundos suprasensibles con la Conciencia dormida. La meditación provoca el solemne despertar de la Conciencia.

 

Ese despertar es como un relámpago en la noche. El despertar de la Conciencia viene durante el sueño normal de nuestro cuerpo físico. Cuando el cuerpo duerme, nosotros nos movemos en nuestros vehículos internos.

 

Cuando el cuerpo duerme, el Alma viaja por los mundos superiores. Con el despertar de la Conciencia, dejamos de soñar, entonces vivimos en los mundos internos en un estado de vigilia intensificada. No hay mayor placer que aquél de sentirse el Alma desprendida.

 

Entonces saboreamos el néctar divino de lo eternal y llenos de alegría entramos por las puertas de los templos entre las inefables melodías de los grandes misterios.

 

Cuando se domina el mundo astral, el Iniciado se adentra en los mundos jinas, y más tarde adquiere grandes poderes entre los que destacan los ocho poderes mayores del místico, que son los siguientes:

 

Primero: El poder denominado "Anima". Poder que otorga la capacidad de reducir el tamaño de su cuerpo físico hasta alcanzar el tamaño de un átomo.

 

Segundo: El poder llamado "Mahima". Poder que permite al Iniciado agrandar su cuerpo físico, como dicen los indostanes; agigantarse hasta tocar el sol y la luna con sus manos.

 

Tercero: El gran poder indicado como "Laghima". Poder que puede volver el cuerpo tan liviano como una pluma. Con este poder se puede flotar con el cuerpo por los aires.

 

Cuarto: A este poder se le conoce como "Gharima". Poder que permite aumentar el peso del cuerpo a voluntad, hasta pesar como una montaña.

 

Quinto: El poder "Prapti". Permite el don de la profecía, clarividencia, oído sagrado, psicometría, telepatía, intuición, poder para entender el lenguaje de los animales, como Apolonio de Tyana, como Francisco de Asís, que también podía conversar con los animales del bosque.

 

Sexto: Este maravilloso poder citado como "Prakanya", es el poder que le permite al místico sumergirse en el agua y hasta vivir debajo de las aguas sin recibir ningún daño. El gran Gurú Deva Sivananda nos cuenta el caso del Swami Trilinga de Benarés (India) que acostumbraba a vivir seis meses del año debajo de las aguas del Ganges.

 

Séptimo: El poder conocido como "Vasitwan". Poder con el cual el místico puede dominar los animales más feroces. Poder para pronunciar palabras que entumecen y encantan a las serpientes venenosas.

 

Octavo: Este último poder llamado "Ishatwan". Es el que permite al iniciado resucitar a los muertos. El que ha llegado a estas alturas, es un liberado, rey de vivos y de muertos.

 

Todos aquellos que ya están caminando la senda de la cristificación, deben desarrollar estos ocho poderes. Estos poderes de la Jerusalem Celestial se logran y se conquistan con la meditación interna (a condición de un recto sentir, un recto pensar y un recto actuar).

Un cuerpo en estado de jinas puede flotar en los aires (Laghima), o sumergirse en las aguas (Prakanya), o pasar por entre el fuego sin quemarse, o reducirse al tamaño de un átomo (Anima), o agrandarse hasta tocar el sol y la luna con las manos (Mahima).

 

Un cuerpo sumergido dentro de los mundos suprasensibles está sometido a las leyes de esos mundos. Entonces es plástico, elástico, puede cambiar de forma, disminuir de peso (Laghima), o aumentar de peso (Gharima) a voluntad.

 

El yogui de Benarés, mencionado anteriormente, que se sumergía seis meses debajo de las aguas, podía hacerlo porque primero ponía su cuerpo en estado de jinas.

 

Algunos devotos gnósticos que estuvieron haciendo las prácticas de meditación para entrar en estado de jinas, se sintieron de pronto como muy gordos, tuvieron la sensación de estarse inflando como globos. Si esos devotos se hubieran levantado de su cama en esos precisos instantes, entonces hubieran tenido la dicha de entrar en estado de jinas.

 

Se necesita mucha paciencia y muchos años de práctica para educar, desarrollar y vigorizar los ocho grandes poderes místicos. En las prácticas de jinas, los devotos deben ser pacientes. Hay que perseverar días, meses y años, hasta educar, desarrollar y vigorizar totalmente los ocho grandes poderes místicos. En estado de jinas obramos sobre la Naturaleza con los poderes de las siete iglesias.

 

Debemos saber que la Iluminación es una cosa, y la realización es otra cosa distinta. Un Maestro del Samadhi (Éxtasis), puede, durante sus estados de suprema adoración, desembotellar la mente que normalmente está embotellada en el yo, y vivenciar la Verdad. Empero eso no significa encarnar la Verdad. Después del Éxtasis, la mente vuelve a embotellarse en el yo, y el místico continúa en su misma vida trágica y dolorosa. Sólo encarnando la Verdad, hay en el hombre revolución total. El que quiere encarnar la Verdad, necesita edificar el templo sobre la piedra viva. Esa piedra viva es el sexo.

 

Las historias de la India cuentan:

 

Milarepa fue perfecto en la práctica de los estados de meditación, y mediante ellos pudo proyectar su cuerpo sutil al extremo de estar presente presidiendo concilios yóguicos en veinticuatro lugares distintos, en los cuales se celebraban asambleas de dioses y ángeles iguales a nubes de espiritual comunión.

 

Fue capaz de dominar a dioses y elementales colocándolos a su inmediato comando en el cumplimiento de sus deberes.

Perfecto Adepto de sobrenaturales poderes Táttwicos, tuvo la gracia de poder atravesar y visitar innumerables Paraísos Sagrados y Cielos de los Budhas, donde, por la virtud de sus omniabsorventes actos y nunca superada devoción, los Budhas y Bodhisattwas que rigen esos sacros lugares le favorecieron permitiéndole expresarse acerca del Dharma, santificándole a su retorno por la visión de esos mundos celestiales y permanencia en tales moradas.

 

Todo ser humano puede fabricar Alma. Cuando conocemos la Técnica de la Meditación interna, cuando dirigimos el poder mental al interior de nuestro propio centro, la resistencia que hallaremos internamente causará su reacción y cuando más vigorosa sea la fuerza centrípeta que apliquemos, más vigorosa será también la fuerza centrífuga que se forma. Así fabricamos Alma. Así el Alma crece y se expande. El Alma fuerte y robusta encarna y transforma el cuerpo físico: lo transforma en materia más sutil y elevada hasta convertirlo también en Alma.

 

En la vida lo único importante es el cambio radical, total y definitivo; lo demás francamente no tiene la menor importancia. La meditación resulta fundamental cuando sinceramente queremos nosotros tal cambio.

 

En modo alguno es recomendable la meditación intrascendente, superficial y vana. Hay que saber ser serios, hay que saber cambiar si es que en realidad de verdad no queremos fracasar en el trabajo esotérico.

 

Quien no sabe meditar, el superficial, el especulativo, el intelectual, jamás podrá triunfar en el esoterismo gnóstico, nunca podrá disolver el ego; será siempre un leño impotente entre el furioso mar de la vida. La práctica diaria de la meditación nos transforma radicalmente.

 

El despertar de la Conciencia sólo es posible mediante la liberación y emancipación del dualismo mental, del batallar de las antítesis, del oleaje intelectual. Cualquier lucha subconsciente, infraconsciente o inconsciente, se convierte en una traba para la liberación de la Esencia.

En tiempos de Babilonia vino al mundo el Bodhisattwa del Santísimo Ashiata-Shiemash, un gran avatara. El Bodhisattwa no estaba caído y como todo Bodhisattwa, tenía normalmente desarrollados los cuerpos existenciales superiores del Ser.

 

Cuando llegó a la edad responsable, fue al monte Veziniana y se metió a meditar en una caverna. Cuenta la tradición que hizo tres tremendos ayunos de cuarenta días cada uno, acompañado de sufrimiento intencional y voluntario.

 

El primer ayuno lo dedicó a la oración y a la meditación.

 

El segundo ayuno fue dedicado a revisar toda su vida y las pasadas.

 

El tercer ayuno fue definitivo, fue dedicado a acabar con la asociación mecánica de la mente. No comió y sólo bebía agua y cada media hora arrancaba dos pelos de su pecho.

 

El Bodhisattwa del Avatara Ashiata-Shiemash, sufriendo lo indecible y ayunando ciento veinte días, en tres veces, mortificándose espantosamente, sumido en profunda meditación íntima, logró la disociación de la mecánica mental y su mente quedó solemnemente quieta y en imponente silencio.

 

El resultado fue el Éxtasis con encarnación de su Real Ser.

Ashiata-Shiemash hizo en Asia una gran obra, fundando monasterios y estableciendo por doquier gobernantes de Conciencia despierta.

 

Este Bodhisattwa pudo encarnar a su Real Ser durante la meditación, debido a que tenía los cuerpos existenciales superiores del Ser.

Aquellos que no tienen los cuerpos existenciales superiores del Ser, no pueden lograr que la Divinidad o el Ser opere dentro de ellos o se encarne, pero sí pueden liberar a la Esencia para que se fusione con el Ser y participe de su Éxtasis.

 

Mediante la meditación, en estado de Éxtasis, podemos estudiar los misterios de la vida y de la muerte. Hay que estudiar el ritual de la vida y de la muerte mientras llega el Oficiante, el Íntimo, el Ser.

 

Cuando se logra la disolución de la mecánica mental, viene eso que los orientales llaman estallido de la bolsa, irrupción del Vacío. Entonces, el Budhatta se escapa de entre la batalla de los opuestos y participa de la comunicación de los grandes seres inmortales.

 

El Maestro Samael dice respecto a la mente y el cuerpo mental lo siguiente:

 

El cuerpo mental es un organismo material, pero no es el organismo físico. El cuerpo mental tiene su ultrafisiología, y su ultrabiología y su patología interna, que los actuales hombres de ciencia desconocen por completo. El cuerpo mental está envuelto en una sedosa envoltura que lo protege y lo mantiene en línea con el sistema nervioso cerebro-espinal. Esta envoltura es la armadura engendrada del cuerpo mental. Dicha armadura está recubierta toda de ciertos "conos truncados" llamados "módulos", los cuales vienen a ser los sentidos del cuerpo mental.

 

Entre esos centros sensoriales del cuerpo mental hay uno que le permite manejar las corrientes seminales, individuales y universales. También existen en nuestro cuerpo mental ciertos sentidos que nos permiten recibir la sabiduría de las distintas estrellas. La parte inferior de nuestra armadura vino a formar las circunvoluciones del cerebro. El cuerpo mental tiene un núcleo atómico que le sirve de base: dicho núcleo es el átomo maestro de la mente. El átomo maestro de la mente tiene toda la sabiduría de la Naturaleza, y el que a través de la meditación interna aprenda a comunicarse con dicho átomo, él lo enseña e instruye en la sabiduría cósmica, porque él es sabio.

 

El átomo maestro reside en nuestro sistema seminal, pero practicando magia sexual, el átomo sube a la cabeza y entonces nos ilumina en el mundo de la mente.

 

Esos pasados periodos cósmicos existen actualmente en nuestros átomos y sólo es cuestión de aprender la técnica de la meditación interior para entrar en sus dominios. Los Pralayas y los Mahanvantaras se suceden dentro de un instante siempre eterno. El pasado y el futuro se hermanan dentro de un eterno ahora.

 

Dentro de nosotros mismos está toda la sabiduría cósmica. Los átomos solares nos inician en la sabiduría del fuego, y los átomos lunares nos inician en la antiquísima sabiduría neptuniana amentina. Cuando los átomos solares y lunares hacen contacto en nosotros, entonces despierta el fuego sagrado y nos convertimos en dioses. En noches de luna llena los átomos lunares hacen contacto con la armadura argentada de nuestro cuerpo mental, y entonces por medio de la meditación podemos recibir las enseñanzas de la sabiduría lunar. Hay 7 corrientes etéricas lunares dentro de las cuales vive intensamente la actividad lunar.

 

Hay que hacer de la vida corriente una continua meditación. No solamente es meditación aquella acción de aquietar la mente cuando estamos en casa o en los centros gnósticos de meditación, sino que también abarca la corriente del diario vivir para que la vida se convierta de hecho en una constante meditación. Así es como viene la Verdad realmente.

 

Lo que se estudia hay que volverlo Conciencia mediante la meditación espontánea, de lo contrario destruye el intelecto. Hay que practicar la Meditación Integral, no dividida, y a la hora que le apetezca a uno. La meditación no debe ser nunca mecánica.

 

Toda la sabiduría de las edades de la Humanidad y del Cosmos está dentro de nosotros mismos, y el pasado y el futuro se hermanan dentro de un eterno "ahora".

 

Recordemos aquellas frases del DHAMMAPADA, la obra sacra del Budha Sidharta Gautama:

 

El despierto tiene por suprema penitencia el ser paciente, por el supremo NIRVANA, el ser sufrido; porque él no es un anacoreta que dé de golpes a los demás, no es un asceta que injurie a los demás.

Hasta los mismo dioses envidian a aquellos que son despiertos, no son olvidadizos, se dan a la meditación diaria, son grandes sabios, y se deleitan en el sosiego del alejamiento del mundo.

 

No cometer pecado alguno, hacer el bien y purificar la propia mente, tal es la enseñanza de todo aquél que es despierto.

 

Quien hace acatamiento a aquél que es digno de acatamiento, a aquél que ha despertado a los discípulos de él, a aquellos que han sojuzgado al huésped maligno (EL EGO ANIMAL) y atravesado el torrente de la tristeza, quien hace acatamiento a esos tales como a quienes han hallado la liberación y no conocen temores, adquieren méritos que nadie puede mesurar.

 

En verdad que vivimos felices si no odiamos a aquellos que nos odian, si entre hombres que nos odian habitamos libres de rencor.

 

Hasta aquí la conferencia

 

 

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