CIAG 

Círculo de Investigación de la Antropología Gnóstica

 

Círculo de

Investigación de la

Antropología

Gnóstica

...

LAS LEYENDAS DEL SANTO GRIAL

 

Introducción

 

Vamos a narrar la historia más increíble y sorprendente que jamás pueda contarse. Ciertamente, y en nombre de la verdad, no seré el primero, ni tampoco el último que se ocupe de esta historia. Pero, es ostensible, que voy a intentar descubrir la verdad encerrada entre los augustos misterios que en ella se encuentran.

 

Un antiguo romancero medieval, Robert de Borón, escribía:

 

“Esta historia es muy valiosa y no se puede contar a gente que sea incapaz de entenderla, ya que toda cosa buena contada a hombres malvados, jamás será aprendida por ellos. No están preparados para entenderla y cualquier esfuerzo para conseguirlo es como echar flores a los cerdos”.

 

Un monje cisterciense llamado Helinando, muerto hacia el año 1230, narra la historia de un ermitaño de Britania, a quien la víspera del Viernes Santo del año 717 se le apareció el Cristo y le dijo:

 

“He aquí el libro de tu descendencia, aquí empieza el libro del Santo Grial, aquí empiezan los terrores, aquí empiezan las maravillas”.

 

Esta historia provoca tremendas discusiones, es obvio que los hijos de las Tinieblas aborrecen la Luz. Muchos equivocados sinceros y llenos de buenas intenciones, indignados, rasgarán sus vestiduras y se escandalizarán ante las revelaciones.

 

Bien saben las musas que esta obra diamantina debe fluir deliciosamente como un río de oro bajo la selva espesa del sol, pero siempre envuelta en un secreto, por eso en la conocida “Continuation” de Wauchier se dice:

 

“Las maravillas que él encontró de las que tan a menudo se sorprendió, nadie ha de hablar, puesto que es el secreto del Grial. Podría tener mala suerte aquel que quisiera hablar en exceso, sólo lo que es preciso".

 

El misterio inefable que se oculta en el fondo de todas las edades resplandece sobre el Santo Grial y a todas luces resulta fácil comprender, que en acecho místico aguarda acurrucado, esperando pacientemente el instante preciso de ser realizado.

 

Desde arriba, del Cielo de Urania, desciende como por encanto un purísimo rayo de luz que al caer sobre la copa divina, la hace brillar con un espléndido infinito color purpúreo. Místico momento inolvidable de exótica beatitud, instante delicioso de insospechable dicha, cuando el caballero Galahad, dominado por unos temblores incontenibles, contempla el Santo Grial al tiempo que exclama:

 

“Ahora veo con toda claridad aquello que la lengua no podría expresar jamás, ni el corazón llegaría a pensar. Aquí está el principio de las grandes audacias y la causa de las hazañas. Tengo delante la maravilla de las maravillas”

 

Dice una hermosa canción medieval:

 

Recipiente escogido,

recipiente del honor y de la gracia divina,

recipiente insigne,

dotado de eternidad

y creado por la mano de Dios.

 

Cuentan algunos bardos que el rey Arturo tuvo que bajar al mundo subterráneo para capturar el magnifico recipiente o caldera:

 

Con el aliento de nueve doncellas fue calentada suavemente.

¿Acaso no se trata de la caldera del mundo subterráneo?

Un aro de perlas rodea su contorno.

No cocina comida para ningún cobarde, tampoco para ningún perjuro.

 

Al expirar en el misterio las notas postreras de estos delicados cánticos,

el cielo se abre como una rosa,

y ¡tu duermes! ... Fascinado por un exótico misterio, que nadie entiende.

Duermes ¡Sí! ... El bosque de las mil y una noche nos presta sus follajes

donde anidan las aves que cantan dulcemente.

Susurra suavemente la floresta,

murmura el río entre sus lechos de rocas,

todo invita a la siesta...... Y ¡tu duermes!

 

Dormitas entre los secretos,

eres la víctima inconsciente de un sortilegio fatal.

¡Ah! Si despertaras, si salieras de tu sueño,

resplandecería la luz de tu espíritu,

y podrías pronunciar las palabras del insigne caballero:

 

“Esté cerca o lejos la hora en que me será dado ver de nuevo el Grial, hasta entonces no conoceré más gozo. Es al Grial donde se dirigen todos mis pensamientos, nada me apartará de él mientras siga vivo”.

 

 

1. El nacimiento de la leyenda

 

El Grial es sin lugar a dudas, el símbolo más rico, polémico y controvertido de la tradición ancestral universal. Ha conservado una magia vigorosa, que hace que permanezca como una tradición viva hasta nuestros días, capaz de conmover tanto la fantasía como el espíritu. Todo en este mito resulta misterioso, desde el verdadero origen del Grial, hasta el significado que posee.

 

Examinando viejos manuscritos de caballería medieval se pueden evidenciar muchas tradiciones relacionadas con el Santo Grial, ¿pero existe alguna prueba histórica que permita suponer que hubo un Grial capaz de encontrarse?, ¿o la leyenda no es más que una encantadora trama literaria creada por trovadores y conteurs?

 

Para responder a estas preguntas e indagar en tales misterios, hemos de irrumpir en un mundo encantado y mítico cuya complejidad y belleza parecen extenderse hasta el infinito, pero en donde, en algún punto de la trama de este tapiz medieval, subsiste “un mensaje” irresistible, tan vivo hoy como en el siglo XII.

 

Una extraña oleada de misterio recorrió el mundo cristiano ante el advenimiento del siglo XI; era una excitación popular debida a las influencias de las profecías catastróficas. Se daba por supuesto que el mundo iba a acabarse con la llegada del año 1000, y tras él se daría la esperadísima segunda venida de Jesucristo.

 

Se acababa de conquistar Jerusalén, la Tierra Santa, pero duró poco dicha conquista, se perdió casi inmediatamente. La mayor parte de Europa estaba sumida en una crisis profunda, atravesaba como mejor podía su noche oscura del alma.

 

La exótica atmósfera del desierto y las descripciones de los ricos paraísos de Tierra Santa, que hicieron aquellos que regresaron de las Cruzadas, sedujeron a Europa.

 

El choque de las culturas religiosas representadas por los cristianos de la Europa occidental y de la otra parte por los islámicos orientales, produjo desde las primeras Cruzadas una “interfecundación” de ideas y conocimientos espirituales, sin parangón alguno hasta el siglo presente.

 

Cuando los caballeros cruzados regresaron, venían impregnados de los sistemas y estilos de vida de Tierra Santa, y estas ideas se transmitieron a toda velocidad por los diversos reinos.

 

Es entonces, bajo esta atmósfera religiosa sobrecargada, cuando nació “la leyenda del Grial”, saciando la sed de mitos y ofreciendo uno con el que la vieja Europa pudiera identificarse.

 

Para los celtas, “el bardo” era el poeta que contaba las hazañas de sus nobles, las gestas de sus padres, etc. El bardo era el creador y conservador de la memoria colectiva, sin el bardo la tribu perdía su identidad. De igual forma surgieron los nuevos bardos literarios, “los conteurs”, narradores juglarescos que dejaron de contar las proezas de unas familias tribales para dedicarse a poner por escrito las historias tradicionales, creando así leyendas.

 

 

2. Fuentes históricas populares:

 

Las 3 principales fuentes de historias populares que existían en esa época podrían agruparse bajo los títulos genéricos de:

 

Ciclo bretón: Eran difundidas por los juglares bretones, galeses y anglonormandos; en las Cortes de Francia, Inglaterra y Alemania. Esta tradición, fundamentalmente oral, dio origen a una literatura que gozó de una repentina popularidad. Dentro de este ciclo se incluyen las historias Artúricas.

 

Ciclo romano: Este ciclo se consagraba a las aventuras latinas clásicas.

 

Ciclo francés: Narraba principalmente las historias de Carlomagno y Roldán

 

El ciclo romano y el francés, se inspiraban en sucesos más o menos históricos, debidamente adornados, sin embargo los del ciclo bretón hechizaban la imaginación popular por lo sobrenatural, lo maravilloso y lo mágico.

 

Hablar del Grial como de una sola leyenda es falso. Se trata más bien de un misterio central entretejido con hilos de múltiples colores, pertenecientes a diferentes autores y que surgen de tradiciones muy diversas.

 

La historia esencial de todas ellas se sitúa en una imprecisa edad de la caballería ya que es muy difícil situar la época exacta, y asociada a la corte del rey Arturo.

 

Es bastante posible que, hablando históricamente, pudiera establecerse en el siglo VI, aunque la mayoría de los relatos sitúan con frecuencia la acción cinco siglos después, durante las Cruzadas.

 

En todas esas series de leyendas la acción tiene lugar en países tan distantes entre sí, como son: Bretaña, Tierra Santa, Escocia, sur de Francia, Alemania, España, etc.

 

Nace un héroe destinado a coronar con buen éxito la búsqueda de un enigmático objeto prodigioso conocido como Grial. A este héroe se le conoce por nombres tan diversos como: Arturo o Artús, Galvan, Gauvain o Gawain, Perceval, Parzival, Peredur o Perlesvaus, Galad o Galahad, Boores o Bors.

 

En general en todas esas diversas versiones se habla siempre de un niño que fue educado solo, sin compañeros ni hermanos, al cuidado exclusivo de su madre o de guerreras dotadas de atributos mágicos. Dicho personaje carece de mundología y posee una inocencia que en algunos casos le hace recibir el sobrenombre de “gran necio”. Cuando abandona el dominio femenino, su primer deseo es convertirse en un gran caballero. Esto implica una obligada fase de iniciación en la corte del rey Arturo y el ingreso en la hermandad de la Tabla Redonda.

 

La historia global de todas estas leyendas es como un viaje onírico por lo desconocido que propicia el misterioso vaso sagrado, pero la búsqueda es individual, donde debe el héroe afrontar en solitario todas las dificultades, demostrar su valía, y realizar correctamente una pregunta para después conquistar el Grial. Al hacer todo esto se transforma y, mediante sus actos, cura al herido guardián del vaso sagrado y devuelve el páramo circundante a su primitivo estado paradisíaco.

 

La leyenda teje y desteje interminablemente los luminosos colores de unos hilos de enigma e intriga que hechizan y envuelven. Existen un sin fin de versiones, girando todas alrededor de este tema central, lo que parecería al principio un poco confuso y contradictorio. Así pues, es recomendable, al emprender la travesía por el laberinto que representa la diversidad de materiales del Grial, utilizar una argucia, que ya fue usada en otros tiempos con buenos resultados, llamada “la triada”.

 

Esto fue muy utilizado antes de que hubiese tradición escrita alguna, la usaron por ejemplo los narradores galeses, que empleaban cierto número de trucos para memorizar la impresionante cantidad de cuentos y leyendas que se querían dar a conocer.

 

Entre las estratagemas mnemotécnicas de mayor éxito estaban las triadas, series de tres personas, lugares, objetos o acontecimientos relacionados entre sí.

 

De igual forma usaremos una imagen mítica, la del Árbol de la Sabiduría que crece junto a la Fuente de la Eterna Juventud en el centro del Mundo, en el "axis mundi". Imaginaremos tres ramas separadas que nacen del tronco. La primera rama sería la céltica, que representa los antiguos y sustancialmente mágicos mitos de la regeneración y renovación. La segunda rama sacra, simboliza las esotéricas leyendas cristianas de la redención y la salvación. La tercera rama representa las ideas alquímicas, y la transformación del individuo.

 

Puede decirse que el árbol en su totalidad, simboliza las tres edades de la raza humana:

 

1. La pagana o era celta del Padre.

2. La era del Hijo, simbolizada en el Nuevo Testamento.

3. La era del Espíritu Santo.

 

3. Clasificación de las leyendas.

 

Al estudiar minuciosamente las leyendas se ve claramente dos corrientes distintas: Una cristiana y occidental, y otra marcada por la influencia oriental del Islam.

 

La mayoría de dichas leyendas o cuentos están en francés, pero hay versiones en alemán, inglés, noruego, italiano y portugués. Algunas son meras traducciones o copias de las versiones francesas.

La mayor parte de las leyendas o cuentos franceses de aventuras caballerescas sobre el Grial, aparecieron entre 1180 y 1240 aproximadamente. Después del siglo XII no se agregó ningún elemento nuevo a la leyenda.

 

Se pueden dividir en dos categorías:

 

1) Aquellas cuyo tema principal se relaciona con la búsqueda del Grial, o con las aventuras y personalidad del héroe de dicha búsqueda.

 

2) Las que relatan la historia del propio recipiente sagrado.

Al primer tipo de leyendas se le conoce como la “búsqueda”, y al segundo como “la historia temprana”.

 

Primer tipo: La búsqueda:

 

a) "Le conte del Graal", escrita por Chrétiende Troyes. Considerado por algunos como la leyenda más antigua del Grial.

 

b) El poema épico en alto alemán medio titulado “Parzival” de Wolfram Von Eschenbach. El paradero de dicho poema es una incógnita e incluso algunos dudan de su existencia.

 

c) A los anteriores se puede agregar los cuentos populares galeses o Mabinogión, que se conoce a partir de manuscritos del siglo XIII, aunque el material es más antiguo.

 

d)El poema inglés “Sir Percyvelle” del siglo XV.

 

Segundo tipo: La historia temprana:

 

a) La leyenda más antigua dentro de este segundo tipo, es la trilogía métrica de Robert de Borón, compuesta aproximadamente entre 1180 y 1212, de la cual se conserva sólo la primera parte titulada “José de Arimatea” y un fragmento de la segunda titulada “Merlín”. Esta es la leyenda que hizo más famoso al Grial.

 

b) La leyenda llamada “Grand St. Graal”, es una extensa historia caballeresca francesa en prosa que data de la primera mitad del siglo XIII, donde se narra que Cristo mismo entregó a un piadoso ermitaño el libro que relata la historia.

 

c) Existen además otros tres cuentos de caballería franceses en prosa, también del siglo XIII, que a pesar de tratar la búsqueda del Grial, cuenta también la historia del recipiente sagrado. El cuento más notable de estos tres es el llamado “queste del Saint Graal” o la demanda del Santo Grial, muy conocido por los ingleses porque se insertó, casi completo, en el libro titulado “mort d´Arthur” (muerte de Arturo) del escritor Malory. Los otros cuentos son conocidos como “Didcot Perceval” o “la petite queste”, y el extenso y prolijo “Perceval le Gallois” (Perceval el Gales).

 

4. Orígenes del Grial

 

Los tres principales y más hermosos romances de esta leyenda son: El cuento del Grial de Chrétiende Troyes, la historia del Grial de Robert de Borón, que apareció unos años más tarde y finalmente el Parzival, de Wolfram Von Eschenbach que apareció aproximadamente entre 1200 y 1205 en lengua alemana.

 

En el cuento del Grial de Chrétiende Troyes no se especifica nada sobre los orígenes del Grial. Chrétiende Troyes se inspiró en un cuento céltico muy anterior, cuyo protagonista era “Peredur”, el cual durante su búsqueda se encontró con un castillo, donde había una procesión horripilante de carácter ritual, en la que transportaban entre otras cosas una jabalina goteando sangre y una cabeza cortada puesta en un plato. Peredur al igual que en las otras leyendas se abstuvo de hacer una pregunta: ¿De quién era la cabeza cortada?

 

En la historia de Chrétiende Troyes, Perceval es el héroe y tampoco pregunta cuál es el significado de lo que vio. Es muy posible que Chrétien tuviera la intención de relatar la segunda visita de Perceval al castillo y realizar la pregunta correcta que no hizo la primera vez, pero lo cierto es que quedó sin terminar la historia, sin dar ninguna explicación sobre los orígenes del Grial, dejando muchas preguntas por responder.

 

Algunos estudiosos del tema dicen que murió sin poder concluir este trabajo, otros suponen que sencillamente lo abandonó; lo que si es cierto es que todas las interrogantes que quedaban por resolver dieron lugar a una serie de continuaciones de dicha leyenda.

 

Unos diez años después, aproximadamente, salieron dos autores anónimos que escribieron lo que se llamó “la continuación” del relato inacabado de Chrétien de Troyes.

 

“La primera continuación”, fue escrita aproximadamente en 1190 en francés antiguo, pero el héroe ya no es Perceval sino Gawain.

 

En la leyenda de Robert de Borón:

 

Robert de Borón explicaba que el Grial era el vaso o copa que utilizó Jesús en la última cena y donde José de Arimatea recogió la sangre del Salvador en la cruz. En este caso el origen del Grial sería puramente cristiano.

 

En el Parzival de Wolfram Von Eschenbach:

 

Esta tercera leyenda da un origen al Grial bien distinto; Wolfram menciona a un conocidísimo maestro llamado Kyot, que encontró en Toledo la leyenda del Grial en escritura árabe entre unos manuscritos abandonados. En ese manuscrito se narraba que un árabe llamado Flegetanis, famoso por su saber, físico y sabio en ciencias cosmológicas, perteneciente al linaje de Salomón (ya que sus padres pertenecieron a una familia de Israel), fue quien escribió dicha leyenda.

 

Esta leyenda contaba que Flegetanis, examinando constelaciones, descubrió profundos misterios, de los que sólo hablaba temblando y que existía un objeto cuyo nombre había leído claramente en las estrellas, que era el Grial, y que un coro de ángeles lo había depositado sobre la Tierra. Proseguía contando que desde entonces, el cuidado del Grial correspondía a unos hombres convertidos en cristianos mediante el bautismo y tan puros como ángeles.

 

El maestro Kyot después de leer este manuscrito, buscó en los libros latinos tratando de averiguar donde podía haber vivido un pueblo tan puro como para haberse convertido en “Guardián del Grial”. Leyó las crónicas de los reinos de Bretaña, Francia, Irlanda y muchos otros reinos, hasta encontrar la crónica que buscaba en “Anjou”.

 

Ateniéndose a lo expuesto por Wolfram Von Eschenbach, el origen del Grial sería por un lado islámico, ya que Flegetanis era árabe y fue quien supuestamente escribió la primera leyenda, y por otro lado el Grial tendría también raíces israelitas, ya que dicho autor pertenecía al linaje de Salomón.

 

Muchos investigadores aseguran que Flegetanis era el mismo famoso místico “Thabit Ben Gorah” que vivió en Bagdad desde el año 826 al 901 aproxi-madamente y que tradujo diversas obras alquímicas griegas, también aparece como “Thebed” dentro de la literatura alquímica latina.

Según otros estudiosos, Flegetanis significa en árabe “Felek Thâni”, que es el nombre del guardián de la segunda esfera de los planetas, en concreto la de Mercurio. En persa, Flegetanis, significa “familiarizado con las estrellas”.

 

A decir de otros historiadores, el garante de Wolfram, el maestro Kyot de Provins fue un monje catalán, trovador, y se piensa que posiblemente viajó a Jerusalén, y que se convirtió en portavoz de la Orden Templaria, aunque otros historiadores dicen que fue un personaje inventado por Wolfram. Al final de su poema Wolfram declaraba: “El Maestre Chrétiende Troyes ha contado esta historia pero alterándola, y Kyot quien nos transmitió el verdadero cuento, se irrita por ello con razón”.

 

Por tanto, según Wolfram, el cuento de Chrétiende Troyes no contenía todas las informaciones disponibles, y también escribió: “El relato auténtico con la conclusión del romance fue enviado desde la Provenza a tierras alemanas”.

 

No hay que olvidar que Wolfram Von Eschenbach vivió en Ober Eschenbach, antigua ciudad de la región bávara de Franconia. Es muy posible que fuera caballero, aunque pobre y no perteneció a la nobleza pero contó con mecenas tan generosos como Enrique de Turingia. Él decía de sí mismo que era analfabeto, pero esto no es cierto, pues aunque parece ser que no conocía a los escritores clásicos, tenía gran dominio de la literatura alemana y francesa. Nunca decía: "he leído", ni aludía a otros autores, sino que decía: "se comenta" o "según cuenta la historia".

 

Ninguno de estos tres autores pretenden que sus relatos sean los originales, pero afirmaban no haber inventado nada, que sólo se limitaron a transcribir fielmente lo que se encontraba en un libro.

¿Existía realmente un romance (perdido actualmente) en el que se basaron los demás? Robert de Borón declaraba haber extraído su historia de un gran libro, donde importantes clérigos cristianos habían escrito, y que él sólo se había limitado a traducirlo del latín al francés para su señor Gauthier de Montbeliard.

 

Todo esto hace pensar que no se referían a un libro concreto, sino más bien a una enseñanza única y transmitida por todas las tradiciones, fundamentalmente el cristianismo, el islam y el judaísmo, las tres grandes religiones herederas de la gran tradición de Abraham o Abrahámica.

 

En las últimas historias que fueron apareciendo posteriormente sobre el Grial, ninguno de sus autores declara haber consultado ningún libro o documento como hicieron los primeros.

 

Después del Renacimiento, “la leyenda del Grial”, cayó en el olvido junto con la mayoría de las leyendas medievales, volviendo a resurgir, con el Romanticismo (principios del siglo XIX), escribiéndose varias obras, destacando entre todas ellas el drama musical de Wagner ”Parsifal”, producido originalmente en la ciudad alemana de Bayreuth en 1882.

 

5. Significado etimológico de Grial.

 

Los bretones llamaron “Graal” a la Sagrada Copa. Buscando la palabra Graal en el diccionario etimológico de las lenguas romanas de F. Diez, encontramos que en francés antiguo era "graal", "grasal"; en provenzal: "grazal"; en catalán antiguo: "gresal". Todo ello significa: recipiente, cuenco o escudilla de madera, barro o metal. Incluso hoy en día en ciertos dialectos del sur y del este de Francia se sigue empleando la palabra Graal, Grasal, etc. También se habla de que la palabra Graal pudiera derivar de “grès” que significa piedra. Existen próximas a la palabra grès, las palabras grêle (granizo) y grésil (escarcha), recordándonos las piedras redondas y blancas que llegan del Cielo, a semejanza del maná.

 

Sin embargo para otros investigadores la palabra Graal o Greal deriva de gratus (grato), gratia (gracia), agréable (agradable).

 

El V.M. Samael nos dice a este respecto: “El olvido radical de los principios Crísticos esotéricos, nos llevarían al confuso laberinto de tantas etimologías incoherentes que en verdad nada tienen que ver con la ebúrnea copa de los misterios arcaicos.”

 

Estamos por tanto hablando de un auténtico objeto o recipiente mágico muy apreciado y deseado, que viene unido en las leyendas a otra serie de objetos simbólicos:

 

- Espada y lanza mágicas.

- Piedra parlante.

- Pájaro mensajero.

- Arcón o cofre volador, etc.

 

A lo largo de la historia la palabra Grial ha adquirido diferentes significados, así por ejemplo en 1280 en Magdeburg se celebró una especie de torneo en honor de una doncella llamada Feie (de Sofía), y para ello fue habilitado un campamento llamado “el Grial”.

 

En el siglo XV en Braunschweg, el Grial era una gran fiesta popular que se celebraba cada siete años y la última tuvo lugar en 1481.

También fue usada la palabra grâleu para dar gritos de júbilo.

 

Incluso dentro de la poesía religiosa “el Grial” adquirió el significado de "lugar alegre", así por ejemplo en una oración de “Bremen” se decía que las once mil vírgenes debían bailar ante María en el Grial del Cielo.

 

6. Las formas del Grial.

 

Del mismo modo que no hay una versión única de la búsqueda del Grial, tampoco el misterioso Grial tiene una sola descripción. Las diferentes leyendas presentan el Grial con diversos aspectos y formas:

 

a) Como un objeto con características inmateriales, provisto de movimiento propio, de naturaleza indefinida y enigmática. Decían que no estaba hecho de madera, ni de un metal conocido, ni de piedra, ni asta o hueso.

 

b) Bajo la forma de una piedra, que podía ser celestial o luminosa.

 

c) Como un recipiente: podía ser una copa o una vasija, realzada con oro y en ocasiones engastada con piedras preciosas. En este caso, siempre lo portaban las mujeres, resultando este hecho chocante, pues resulta contrario a la tradición católica, donde el cáliz siempre lo llevaban los hombres en su condición de sacerdotes.

 

d) Existe otra forma, que se podría considerar mixta, que explica que el Grial era una copa sacada de una piedra, posiblemente del interior de una gigantesca esmeralda.

 

7. El Grial como piedra.

 

Al hablar de Grial como piedra, hay que citar a la llamada “piedra del destino” que era un objeto hebraico-egipcio-céltico. Se dice que ésta piedra, es la misma sobre la que Jacob apoyó su cabeza la noche en que tuvo el sueño profético donde Dios le anunció toda clase de promesas sobre sus posesiones, descendencia y protección divina. Jacob llevó la piedra hasta Egipto en su emigración, y cuando sus descendientes iniciaron el éxodo, ésta fue abandonada junto con otros enseres para atravesar su paso por el mar rojo. Después fue recogida por un greco egipcio superviviente junto con algunos compañeros de los ejércitos faraónicos ahogados en dicho mar.

 

Atravesaron el norte de África, pasaron a la Península Ibérica y acabaron instalándose en Galicia, donde se mezclaron con los celtas de la región y fundaron un reino cuya capital fue “Brigantium” (la actual A Coruña).

 

Allí utilizaron la piedra de Jacob como objeto ritual en la coronación de sus reyes, ya que ésta era la que declaraba en el momento oportuno si el candidato era merecedor del cargo o no, por eso se llamó “la piedra del destino”. Un descendiente de estos celto-egipcios marchó a conquistar Irlanda y llevó consigo la piedra del destino, que fue colocada en Thermor, la capital del reino conquistado, y transportada luego a Escocia, tomada por los celto-irlandeses. Después en 1296, el rey de Inglaterra Eduardo I, la trasladó a la abadía de Westminster.

 

 

8. El Grial como recipiente.

 

En todas las mitologías siempre se ha hablado de la existencia de un recipiente maravilloso, a veces donador de juventud y vida, otras de fuerza inspiradora o sabiduría como en el caso de la caldera de “ymir nórdico”.

 

Entre las leyendas irlandesas es famosa “la caldera de Dagda”, que pertenece a las cuatro joyas de la semidiosa “Tuatha de Danand”, que alimentaba a todo un ejército sin quedar nunca vacía.

 

Entre las leyendas galesas, destaca “la caldera mágica de Bran”, que resucitaba a los muertos. También conocida “la cesta de Gwyno Gahanhir” que formaba parte de los trece objetos muy apreciados de las islas británicas. Se cuenta que ésta cesta desapareció finalmente con Merlín cuando se retiró a su casa de cristal, en la isla de Bardsey.

 

Remontándonos a otros tiempos muy antiguos, Heródoto, en una leyenda referida a Targilaos (el primer antepasado de los Escitas), cuenta como sus tres hijos vieron caer del cielo cuatro objetos: un arado, un yugo, un hacha, un caldero. Cuenta que los dos hermanos mayores no los podían coger, porque cuando se acercaban comenzaban a arder; pero cuando se acercó el más joven desapareció el fuego, recogiendo los objetos y llevándoselos a su casa, siendo reconocido como rey de todo el pueblo.

 

También en el “Corpus Hermeticum” se menciona un recipiente que estaba lleno de “vous” (es decir entendimiento y conciencia). Este recipiente tal como enseñó Hermes a su discípulo Thot, había sido enviado del Cielo a la Tierra, y los seres humanos debían sumergirse en él para saber con qué fin habían sido creados.

En las celebraciones mistéricas gnósticas de la antigüedad también se hablaba de un recipiente de este tipo, en concreto de una bandeja que procedía de la comunidad de los Ofitas.

 

La secta gnóstica de los Naasenos hablaba de otro recipiente llamado “la copa de Anacreonte”.

 

Existe también una relación entre el caldero cósmico descrito por el alquimista gnóstico Zosimos de Panopolis en Egipto (siglo III) con el recipiente mencionado en el “Corpus Hermeticum”. Zosimos menciona este recipiente también en otra de sus obras llamada “el Kráter de Poimandre” donde recomienda sumergir la “Soror Mystica”

 

De hecho Carl G. Jung afirmaba que este “Kráter de Poimandre” era el baño bautismal, donde los humanos podían alcanzar la Conciencia.

Dentro de los trabajos alquimistas siempre se habló de un “recipiente” y de “su contenido”, así se puede apreciar en textos muy conocidos y de gran valor alquimista, como: “el Rosarium” (del siglo XV), “Aurora Consurgens II” donde se asegura de que el recipiente es el “agua permanens”, es decir el mercurio.

 

En la traducción latina de un texto sabeo, titulado “Liber Quartorum”, se dice que el recipiente es como la obra de Dios: “Porque ha tomado el barro, le ha dado forma y ha mezclado con agua y fuego.”

El contenido del recipiente fue equiparado en otras épocas con el agua del Nilo. En otro texto llamado “Practica Mariae” se afirma que el recipiente es “la medida de tu fuego”.

 

9. El Grial como piedra esmeralda.

 

En la leyenda de Wolfram Von Eschenbach no se habla de un vaso o copa, sino de una piedra de esmeralda llegada del Cielo, que alimentaba a quienes la poseían, denominada “lapsis exilis” (lapis o lapsi ex caelis), la cual tenía una especial pureza y poderes milagrosos que le eran conferidos por el contacto con una hostia consagrada traída del Cielo por una paloma cada Viernes Santo.

 

Los ángeles que permanecieron neutrales durante la rebelión de Lucifer fueron sus primeros guardianes, luego fue llevada a la tierra confiada a Titurel, el primer Rey del Grial.

 

La piedra se custodiaba en el espléndido castillo de Munsalvaesche (mons salvationis o silvaticus) mediante su milagroso poder de producción de alimentos.

 

Lo más asombroso en la terminología empleada por Wolfram en su obra comparando el Grial como piedra o lapis exilis, es que dichos términos fueron utilizados por Arnaldo de Vilanova al referirse al “lapis philosophorum” pero tiempo después, con lo que cabe preguntarse: ¿De dónde sacó Wolfram dicha terminología? Lo que hace suponer que él conocía los términos alquimistas perfectamente.

 

10. La búsqueda del grial.

 

Se desprende de los poemas y leyendas que la búsqueda y conquista del Grial está al alcance de todos. Sin embargo se requieren una serie de condiciones para obtener el triunfo total. En Parzival se dice:

 

Todo el caballero que pretenda conquistar el Santo Grial, se halla obligado a abrirse camino hasta ese objetivo sagrado con las armas en la mano.

 

Para buscar el Grial también se necesita sentir vocación. Perceval y Parzival sintieron esta vocación al escuchar el canto de los pájaros. Los buscadores del Grial han sido muchos, pero pocos lo hallaron.

Se compara al Grial con el Paraíso, por eso encontrar el Grial es entrar en el Paraíso. Wolfram Von Eschenbach decía:

 

El Grial es un objeto tan sublime que el Paraíso no contiene nada más hermoso. Flor de toda felicidad, que transporta a la tierra una plenitud tal de favores, que sus virtudes igualan a las que se atribuyen al Reino de los Cielos.

 

 

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