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Círculo de Investigación de la Antropología Gnóstica

 

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ARTEMIDORO Y LA INTERPRETACIÓN DE LOS SUEÑOS

 

El libro de Daniel y el libro de los sueños de Artemidoro

 

El maestro Samael Aun Weor dice que quien quiere aprender a interpretar sus sueños debe comenzar a estudiar el Libro de los Sueños de Artemidoro y el Libro de Daniel en la Biblia, además, naturalmente, de trabajar en el despertar de la Conciencia.

 

El Libro de Daniel en la Biblia es fácilmente accesible a todos. El Libro de los Sueños de Artemidoro, en cambio, es un texto no muy difundido, se puede encontrar en cualquier biblioteca, pero no en las librerías. Artemidoro vivió en el siglo II después de Cristo y su fama esta ligada a sus técnicas de interpretación de los sueños. El aspecto más interesante de Artemidoro es el hecho de presentar una muestra muy amplia de sueños con interpretaciones relativas, y de detallar las técnicas que el utiliza en la interpretación de los sueños. En realidad Artemidoro, aunque se pueda definir, con toda seguridad, un Maestro o Sacerdote que utilizaba técnicas no solo racionales, sino también intuitivas y clarividentes, está considerado despectivamente por la así llamada crítica contemporánea y por nuestra cultura psicoanalítica. Después veremos el por qué.

 

Ante todo veamos como la civilización antigua, la griega en particular, afrontaba el problema de los sueños.

 

Los sueños en la edad clásica

 

En el canto décimo noveno de la Odisea, Homero describe un sueño de Penélope y sobre todo enumera algunas técnicas interpretativas. Nos encontramos en el momento en que Ulises vuelve a casa, en forma desapercibida, sin hacerse reconocer y se presenta a Penélope como médico. Penélope le narra el sueño que ha tenido. He aquí el sueño:

 

“Mis ocas picotean por la casa y yo soy feliz observándolas, de repente un águila cae sobre ellas matándolas de la primera a la última y después se aleja en el cielo. Entonces, yo siempre en el sueño, lloraba y me desesperaba; pero el águila volvió a aparecer y me dijo con voz humana: No tengas miedo Penélope, no se trata de un sueño sino de un acontecimiento favorable, que se cumplirá. Las ocas son tus pretendientes y yo que primero era el águila ahora soy tu marido y mataré a todos”.

 

Así dijo: Yo me desperté y me di cuenta que las ocas comían el grano alrededor de mí, como antes. El invitado, es decir Ulises, la tranquiliza: el sueño muestra por sí mismo su interpretación y no puede tener otro significado. Pero Penélope duda aún y continua (leamos): “Por su naturaleza los sueños son inexplicables y llevan mensajes difíciles de interpretar y no todo aquello que muestran se cumple. Dos son las puertas de los sueños ilusorios, una de cuerno y la otra de marfil: Los sueños que salen a través de la puerta de marfil son ilusorios, porque proporcionan mensajes que no se cumplen, y aquellos que salen por la puerta de cuerno, anuncian cosas verdaderas todas las veces que un mortal las sueña”. (vv. 535-67).

 

Este sueño es muy importante porque confirma aquello que la Gnosis dice sobre la presencia de la doctrina del Conocimiento en todas las culturas iniciáticas de la antigüedad, sobre todo en relación a un tema así de delicado como el de los sueños, sobre el que parece hoy por hoy, que solo los psicólogos tengan el derecho de opinar. Por tanto ya Homero había dado una clara indicación de como se trataban los sueños y de como era difícil distinguir entre los que pertenecen a un grupo y los que pertenecen a otro. En efecto Penélope está triste porque no sabe si su sueño pertenece a los primeros o a los segundos, a aquellos que tienen un significado premonitorio (es decir aquellos sueños que los griegos consideraban enviados por los dioses, o por la Conciencia decimos nosotros), o pertenezca a los que no lo tienen (en el sentido que pertenecen al cilindro instintivo-motor de la máquina humana).

 

Platón

 

Antes de continuar con la conferencia pienso que es muy útil para todos nosotros leer lo que el Maestro contestó a un estudiante durante una conferencia. El estudiante preguntó: “Maestro todo sueño es un desdoblamiento, una salida en astral o puede ser una proyección mental algunas veces?”

 

El Maestro contestó:

 

“Durante las horas del sueño el ego no pude estar entre el cuerpo, porque si el ego permaneciera dentro del cuerpo físico durante las horas del sueño, entonces el cuerpo vital o Lingam Sarira no podría reparar al cuerpo físico; normalmente el cuerpo vital durante las horas en que el ego esta ausente reparará al cuerpo físico. En esas horas la glándula tiroides secreta muchos iodos biológicos que desinfectan el organismo; el plexo solar trabaja intensivamente; el plexo hepático maravillosamente capta durante las horas del sueño la energía solar, la pasa al plexo solar, y este la reparte por todos los canales del sistema nervioso gran simpático y viene la reparación del cuerpo físico. Cuando vuelve el ego nuevamente al cuerpo, ya este cuerpo está completamente reparado y listo para las nuevas actividades del día; por lo tanto lo que se vive en sueños, se vive fuera del cuerpo físico.

El ego deambula por la regiones suprasensibles de la naturaleza y del cosmos, y los sueños que tiene el ego fuera del cuerpo son simplemente proyecciones de la mente, porque el ego proyecta sus sueños con los sueños; sin embargo hay casos en que la psiquis, la esencia, puede momentáneamente percibir cosas que no son sueños, puede percibir por ejemplo revelaciones de los grandes maestros, recibir alguna iluminación especial y todo, pero eso solamente en raras ocasiones; normalmente la gente vive en un mundo de sueños, proyectando sus sueños y soñando desgraciadamente.”

Siempre en consideración a esta subdivisión de la que Samael habla con detalle, entre otros, en la Doctrina Secreta de Anahuac y que todo estudiante gnóstico debería conocer, he aquí lo que dice Platón. Leo sus palabras:

 

“Durante el sueño la parte racional del alma, no puede ejercitar sobre aquello irracional, bestial y salvaje el control normal que ejercita en el estado de vigilia. Esta, la parte irracional intenta rechazar el sueño, (porque el sueño era considerado una condición del cuerpo físico en la que se manifestaba el dios, es decir la Conciencia) y así surgen imágenes monstruosas que revelan los instintos de todo hombre, pero que en el estado de vigilia son reprimidas por la parte racional". Y Platón continua: "Si en el sueño se tiene despierta la parte racional, preparándola con técnicas particulares y se evita ingerir alimentos y bebidas, estas imágenes no aparecen y podremos conocer la verdad de las cosas acaecidas, de las presentes y de las pasadas”. Muy claro.

 

Los mismos Pitagóricos decían que algunos sueños eran un mensaje de los seres sobrenaturales y que su recepción estaba condicionada a la pureza del alma y del cuerpo del receptor: de aquí se deriva toda una serie de prohibiciones alimenticias, como la prohibición de comer habas, porque inflan los intestinos y causan una alteración de la imagen onírica, es decir las pesadillas: Es por esto que muchos artistas han representado las pesadillas como monstruos sentados sobre el ombligo del soñador.

 

 

Jámblico

 

A menudo nosotros los estudiantes gnósticos nos detenemos sobre pinturas, esculturas y monumentos donde podemos reconocer trazas y presencias de símbolos relativos a la doctrina del conocimiento. Este conocimiento se puede encontrar, naturalmente, también en los textos escritos y Jámblico, por ejemplo, es una fuente preciosa de información.

 

Jámblico, un maestro del siglo tercero d.C., que vivió en Siria es un gran iniciado de la ciencia egipcia secreta y un gran teúrgo. Las obras de Jámblico, poco después de su muerte, desaparecen porque era considerado un pagano por los padres de la iglesia. Reaparece en la corte de Lorenzo de Medicis en Florencia, por medio de Marsilio Ficino. Y este es un destino verdaderamente interesante porque también Artemidoro, como veremos después, vuelve a la luz y es entregado a nosotros, justo por Lorenzo de Medicis y sus estudiosos del renacimiento. Su gran importancia estriba en el hecho que casi todas las escuelas iniciáticas le deben mucho, sobre todo por las fórmulas dejadas por él como herencia, para evocar y dominar las fuerzas ocultas de la naturaleza y a los demonios. A él son atribuidas las fórmulas de algunos rituales y de las conjuraciones que entre otras cosas, han sido usadas hasta hace pocos decenios por la Iglesia Católica. También ha dejado muchas cosas importantes sobre los sueños.

 

También Jámblico hace una neta distinción entre los sueños que provienen del alma y los que provienen de la imaginación (de los yoes) o de las preocupaciones y de las comidas: y estos sueños pueden ser verdaderos o portadores de ilusiones. Jámblico dice que solo los sueños que llegan de la divinidad deben ser dignos de nuestra consideración. Y este tipo de sueños se pueden ver solo cuando nos encontramos entre la vigilia y el sueño, donde -dice Jámblico- cerrando los ojos podemos poner en funcionamiento los sentidos internos que nos permiten ver a los dioses.

 

En realidad dice Jámblico el estado entre la vigilia y el sueño es un estado divino que permite la recepción de los mensajes de los dioses. Aquí está clara la alusión, no solo a todas las técnicas de meditación profunda indicadas por el M. Samael que implican un estado intermedio entre la vigilia y el sueño, sino también a la salida en astral. Naturalmente este estado no es una condición fácil: todos nosotros sabemos como desde el estado de vigilia se pasa rápidamente al estado de sueño profundo. No es por casualidad que Jámblico dice que la condición de permanecer en equilibrio entre vigilia y sueños es divina. Todos los estudiantes que intentan hacer alguna práctica de este tipo y que conocen la dificultad de este procedimiento, entenderán rápidamente el significado de esta afirmación de Jámblico.

 

Los templos de Esculapio

 

Veamos mejor ahora como la gente en los tiempos de Artemidoro afrontaba el problema y el significado de los sueños. En aquellos tiempos estaba muy difundida una práctica llamada incubación (del latín incubare, es decir acurrucarse, ir a dormir): consistía en ir a dormir a un lugar sagrado preparado a este fin, en espera que la divinidad se presentara en sueño al sujeto para darle la ayuda o la información que necesitara. Esta práctica se difundió sobre todo en relación al culto de Esculapio, el dios protector de la salud.

 

En los santuarios del dios, el más importante era el de Epidauro, el paciente era sometido a una serie de prácticas purificadoras, ayunos, abstinencia de relaciones sexuales, baños ofrendas y sacrificios. Cuando los sacerdotes intuían que estaba preparado le hacían dormir en el interior del templo y por la mañana narraba su experiencia y aquellas indicaciones eran interpretadas por los sacerdotes y el sujeto, en base a estas interpretaciones o en base a la claridad del mensaje, podía curarse. Existen muchos documentos sobre estas curaciones que a menudo eran milagrosas.

 

 

Artemidoro

 

Pero vayamos, enseguida, a Artemidoro: no hay muchos datos sobre su vida más allá de aquellas que él mismo nos deja. Como se ha dicho a propósito de Jámblico, también su libro sobre los sueños desaparece después de su muerte por 1200 años y reaparece en Florencia en la corte de Lorenzo de Medecis y así ha llegado hasta nosotros. En la introducción a su libro Artemidoro afirma en modo simple y directo, como saben hacer todos los clásicos, que él ha comenzado a escribir este libro obedeciendo las exhortaciones de un dios que frecuentemente se le aparecía en sueños, y no hay motivo para no creerle viendo la importancia del trabajo que nos ha dejado y lo que el Maestro Samael dice sobre él.

 

Desgraciadamente en la cultura psicoanalítica contemporánea, Artemidoro está bien considerado porque es un clásico, pero tratado despectivamente y con ironía por sus técnicas interpretativas, y así permanece infravalorado e ignorado.

 

Artemidoro cumple una labor de síntesis en la oniromancia de la antigüedad mediterránea, ofreciéndonos un cuadro completo de referencias sobre los babilonios, egipcios y griegos. En su tratado presenta tanto la estructura teórica que se encuentra en la base de su interpretación, como una larga serie de casos. Distingue, como Homero, los sueños entre proféticos y no proféticos: Los primeros son indicio de lo que sucederá y los segundos de lo que existe, es decir de las pasiones, de la mente y del cuerpo, que tienen la característica de reaparecer en la psiquis durante el sueño.

 

Artemidoro dice, entonces, que existen sueños proféticos y sueños no proféticos relacionados con las pasiones humanas (los yoes), que durante el sueño aparecen a la mente y a veces permanecen impresos y a veces no. Los sueños denominados proféticos, están divididos en directos y simbólicos. Los directos son aquellos cuyas consecuencias corresponden exactamente a las imágenes (por ejemplo un marinero soñó un naufragio, se despertó y la nave empezó o hundirse). Los sueños simbólicos son aquellos que representan una cosa por medio de otra y para, ser comprendidos, deben ser interpretados o intuidos. Para Artemidoro el sueño es una manifestación de la Conciencia, que señala lo bueno y lo malo presente y futuro; la Conciencia, para Artemidoro, está en contacto directo con los dioses, los cuales a través de ella dan el mensaje al sujeto en sueño.

 

Algunos ejemplos

 

Samael dice que en la base de la interpretación de los sueños, entre las otras reglas, está la numerología, la ley de la similitud y la de los contrarios. Artemidoro hace una demostración tanto teórica como práctica de estas leyes. En relación al significado esencialmente individual de los símbolos hace un ejemplo de como el mismo símbolo pueda tener significados completamente diversos en personas diversas. Y dice (palabras suyas):

 

“Para darte cuenta de esta dificultad, es decir de la dificultad de interpretar el mismo sueño tenidos por diversas personas, escucha esto. Una mujer embarazada soñó de haber parido una serpiente. Su hijo se convirtió en un excelente y famoso orador, en efecto la lengua de la serpiente es doble como la del orador. Además la mujer era rica y la riqueza es necesaria para la educación. Otra mujer tuvo el mismo sueño y su hijo se convirtió en un gran sacerdote: En efecto la serpiente está asociada a los misterios y la mujer que había tenido este sueño era mujer de un sacerdote. Otra mujer, aún, tuvo el mismo sueño y su hijo se convirtió en un excelente adivino: En efecto la serpiente es sagrada para Apolo, el más profético de los dioses y la mujer era también hija de un adivino. Otra mujer, tuvo aún, el mismo sueño y su hijo fue un hombre libertino y desenfrenado y sedujo a muchas mujeres de la ciudad: En efecto, la serpiente se introduce por los agujeros más estrechos e intenta de esconderse por todas partes y la mujer era también una mujer de temperamento lascivo. Aún, otra mujer, soñó que daba a luz una serpiente y el hijo nacido, fue arrestado en un atraco y decapitado: En efecto la serpiente cuando es capturada se coge por la cabeza y se golpea por la cabeza hasta la muerte y la mujer, no era en efecto, una santa. En fin también otra madre tuvo el mismo sueño y su hijo fue afectado por una parálisis: en efecto, la serpiente se vale de todo el cuerpo para avanzar y así hacen también los paralíticos”. Hasta aquí las palabras de Artemidoro.

 

Esta detallada descripción sobre la diversidad de interpretaciones de un mismo símbolo referido a personas diversas, no hace más que subrayar todo aquello que nosotros a través de la gnosis ya conocemos, es decir que a menudo el sueño, o mejor el símbolo que aparece en el sueño, tiene un valor fundamentalmente individual: por esto Samael invita a cada uno de nosotros, singularmente, a entrar en relación con nuestros sueños sin hablar en público, sin divulgarlos, en cuanto aquel sueño, aquel símbolo es un mensaje dirigido a cada uno de nosotros por nuestra Conciencia.Pero no solo esto.

 

El ejemplo de las mujeres que sueñan con parir una serpiente puede dejarnos un poco confundidos, en el sentido que uno se hace la pregunta: “¿Cómo hacer, entonces, para interpretar un sueño?”. Si fuese cuestión de aprender técnicas e información para nosotros sería fácil y tal vez todos nosotros habríamos entendido como hacer.

 

En efecto Artemidoro, desilusionando mucho a los psicoanalistas, (también por esto, está considerado una especie de adivino de feria), afirma que llegados a este punto (es decir del ejemplo de los diversos sueños sobre la mujer que genera serpientes) las informaciones, las experiencias no son suficientes y hay necesidad de algo más, es decir de la intuición, de la que Artemidoro hace solo una breve referencia, por que parece que la da por descontada. Por ejemplo todos nosotros, soñando con una serpiente, estaríamos tentados inmediatamente de buscar el significado simbólico universal, y con toda seguridad seríamos capaces de hacer un buen discurso o una conferencia, sobre la simbología de la serpiente que sube o desciende, etc. etc. En Artemidoro no hay nada de todo esto, como no lo hay en el Daniel Bíblico.

 

En Artemidoro, o mejor en su técnica de interpretación de los sueños, hay una clara separación entre aquello que es el mito con su relativa simbología y aquello que es el símbolo individual en el sueños de cada uno de nosotros. Pongamos otro ejemplo para comprender mejor este asunto: la lechuza.

 

En la antigüedad clásica se puede observar como en las pinturas sobre las ánforas y en los bajo relieves, la lechuza representa siempre o la Conciencia del personaje pintado o su cuerpo astral o el mensaje que le llega de los dioses. Artemidoro conocía con toda seguridad este significado, porque esta imagen era común en la iconografía de aquel periodo y en toda la antigüedad clásica. Pero justo porque hay una gran diferencia entre lo que es el significado de un símbolo universal dirigido a la masa para transmitir un mensaje (como aquello que aparece en la esculturas) y el significado del símbolo que aparece en el sueño individual. Artemidoro a propósito de la lechuza dice:

 

“La lechuza y todas las demás aves nocturnas, en los sueños, no tienen ninguna utilidad para los comerciantes; si un viajero ve en el sueño uno de estos pájaros con toda seguridad encontrará una gran tormenta o una banda de ladrones. Si estas aves hacen el nido sobre una casa, durante el sueño, ésta será deshabitada. Soñar con aves que viven de noche significa referencias a personas que tienen actividad nocturna como los ladrones, adúlteros y prostitutas”.

 

Nosotros estudiantes tenemos la tendencia de tomar en consideración los significados más importantes y extremos, en cuanto nos consideramos los receptores finales de grandes mensajes de la Conciencia, a menudo cometemos el error de dar excesiva importancia a sueños que no la tienen y olvidamos importantes indicaciones para la vida práctica. Por ejemplo entre los gnósticos circula un fascículo de símbolos escrito por alguien, en el cual a propósito de la lechuza se dice: “fuerzas negativas, personaje importante frente al soñador, magia negra, cuidarse”.

¿Quién sabe? podría ser así, pero no siempre, o podría también no ser así. ¿Cómo hacer entonces para interpretar?

 

Veamos otros ejemplos.

 

Los sueños repetidos y el elemento iniciador.

 

Samael en este sentido dice que se debe estar muy atento a los sueños que se repiten porque son útiles para descubrir el elemento iniciador. En el mismo sentido Artemidoro afirma que:

 

“Los sueños que se presentan más veces, tienen siempre el mismo significado, si aparecen a breves intervalos de tiempo: Esto sucede porque nuestra alma esta buscando anunciarnos eventos importantes no secundarios. En cambio, cuando el mismo sueños se presenta a intervalos más largos se debe considerar que signifique ora una cosa ora otra”.

 

Un ejemplo de Artemidoro:

 

“Un comerciante de perfumes soñó haber perdido la nariz. Perdió el capital y debió dejar de comerciar con los perfumes porque en el sueño ya no tenía la nariz: En efecto no teniendo el medio para valorar los perfumes, lógicamente no podía ejercer su profesión. La misma persona, después de haber dejado de comerciar perfumes, soñó otra vez de no tener nariz. Fue descubierto falsificando documentos y fue obligado a abandonar su patria. En efecto cuando al rostro le falta algo, aparece deformado, y el rostro es símbolo de respeto y consideración: Por tanto era lógico que aquel hombre fuese deshonrado. Este mismo hombre, después de un tiempo se enfermó y soñó nuevamente de no tener nariz y después de poco murió: En efecto las calaveras no tienen nariz, etc, etc”.

 

Aún otro ejemplo sobre la importancia de dar a ciertas imágenes simbólicas y sobre la dificultad de interpretación. El sujeto de este sueño es el águila. Ave mítica poderosa: en general si tenemos este sueño, somos tentados de darle una interpretación mítica. En mitología cuando los dioses mayores del Olimpo se reparten los animales, el águila le tocó a Júpiter quien, a veces, la usó como montura. Representa al Espíritu, al Ser. Es también el símbolo del evangelio de Juan, el verbo. Pregunta: ¿Es correcto para nosotros todas las veces que soñamos con el águila darle la interpretación del mito de Júpiter, del Real Ser? He aquí lo que dice Artemidoro:

 

“Un hombre soñó que un águila después de haberle arrancado con las garras las vísceras, las llevaba a través de la ciudad hasta el teatro lleno de gentes y las mostraba a los espectadores. No tenía hijos y después de este sueño, tuvo uno que se convirtió en una persona muy famosa de la ciudad. El águila, en efecto, simbolizaba el año en que habría nacido el hijo, las vísceras representan al hijo y la presentación en el teatro significaba la fama y la notoriedad”.

 

Lo mismo se podría decir de Homero el gran maestro iniciado como lo define el maestro Samael, que a propósito del águila del sueño de Penélope le da un significado referido a Ulises. Seguramente Homero conocía perfectamente el mito de Júpiter, lo había escrito él, pero al águila del sueño de Penélope le da otro significado.

 

Los ejemplos serían muchísimos en este sentido, con esta conferencia no se pretende dar respuestas precisas, solo estímulos para no permanecer atrapados por ideas fijas.

 

Otro ejemplo simbólico de importancia notable es el árbol. Nosotros estudiantes gnósticos, cuando tenemos este tipo de sueños, por asociación, pensamos en el Árbol de la Vida, en el árbol del Bien y del Mal, etc, y naturalmente consideramos haber recibido un importante mensaje de la Conciencia y buscamos de adaptarlo a nosotros. A este punto es muy interesante ver como dos grandes iniciados de la antigüedad, Daniel y Artemidoro, afrontan dos sueños en que aparece el tema del árbol. Partamos de Daniel en la Biblia.

 

Daniel es conducido, en el exilio, a la corte del rey Nabucodonosor quinientos años antes de Cristo, pero permanece fiel a su religión. Como todos sabemos tiene el don de los sueños y la capacidad de poderlos interpretar. Primero es llamado por el rey Baltasar para interpretar las palabras mene, tekel, peres escritas por manos invisibles sobre la pared, y después deberá interpretar el siguiente sueño de Nabucodonosor:

 

“Estaba en la cama y he aquí un árbol de una altura enorme en medio de la tierra. El árbol creció y se hizo fuerte, llegando hasta el cielo y era visible desde el extremo de la tierra. Sus hojas eran bellas, y había frutos para todos y bajo sus ramas moraban los animales y sobre sus ramas las aves y había de comer para todos. Después vi un ángel descender del cielo y decir: Cortad aquel árbol y dispersad sus frutos pero dejad las raíces, que se cambie su corazón del de hombre al de bestia”.

 

Y Daniel interpreta así (transcripción sintética):

 

“El árbol que has visto y que se hizo grande eres tú, oh rey, porque te has hecho grande y fuerte y tu grandeza ha alcanzado el cielo, tu dominio el extremo de la tierra. El hecho que los vigilantes hayan decidido cortar este árbol significa mi rey, que el altísimo ha decidido que los hombres te expulsarán y comerás aquello que comen las bestias. Y como se dijo de dejar las raíces tu reino te será dejado, te será devuelto de nuevo después que hayas reconocido la fuerza del altísimo, etc., etc.”

 

Veamos ahora como Artemidoro interpreta este símbolo en otro sueño distinto:

 

“Un hombre soñó de haber cambiado de forma y de transformarse en un árbol grandísimo bifurcado, en modo que una parte era un chopo y la otra un pino y que sobre el chopo se posaban aves de todo tipo. Tuvo dos hijos y uno de estos a causa del chopo se convirtió en un atleta y famoso en todo el mundo, el otro se convirtió en un navegante. El hombre que tuvo el sueño vivió hasta edad muy avanzada en prosperidad”.

 

Como antes he mencionado entre los estudiantes gnósticos circulan fascículos con símbolos referidos a sueños y su correspondiente explicación, fruto de la investigación de alguien, que muchos de nosotros usamos. Sin quitar mérito a este fascículo, también Artemidoro podría tener un lugar en esta investigación, sea porque puede ser usado como referencia o bien porque lo aconseja el maestro Samael. Dado el inmenso número de casos y de sueños que él propone seguramente puede ser usado como estímulo en nuestra investigación.

 

¿Toda esta serie de ejemplos puede ayudarnos a interpretar nuestros sueños? ¿Quién sabe? Tal vez si, tal vez no. De todos modos son útiles para hacernos comprender que la interpretación es algo difícil que tiene poco que ver con las informaciones leídas o símbolos descritos sobre diversos diccionarios, ni con los símbolos arquetípicos de la psicología contemporánea: Con franqueza, sin buscar polémicas, sino con todo respeto, se puede afirmar que si las interpretaciones de los psicoanalistas oficiales representaran verdaderamente el mensaje que nos llega de la Conciencia, probablemente ninguno de nosotros estaríamos aquí sino en sus estudios.

 

La interpretación de los sueños esta en relación exclusivamente con la cantidad y calidad del trabajo individual que hacemos sobre sí mismos. Cuanto más trabajemos más posibilidades tendremos de entrar en contacto con la Conciencia y de despertar los sentidos internos.

 

En este sentido Artemidoro y Daniel nos pueden servir de ayuda: Para que nos demos cuenta de la dificultad y por lo tanto nos dediquemos con más fuerza al trabajo sobre sí mismos.

 

Una pequeña experiencia personal. Conozco un amigo que en cierta ocasión tuvo un sueño recurrente, soñaba a menudo con un coche con problemas mecánicos, algunas veces tenía dificultad para conducirlo. En aquel periodo se le presentó la posibilidad de tener una conversación particular con la Maestra que se encontraba en Europa, y como había leído en aquel fascículo del que hemos hablado antes que el coche representaba el cuerpo físico, preguntó a la Maestra si de esto se trataba en su sueño. Pero ella le contestó que no, que no era el cuerpo físico, entonces insistió y le preguntó de nuevo si, como el coche tenía problemas mecánicos, podría representar las enfermedades del cuerpo físico. Y nuevamente la maestra le dijo que no, que no se trataba absolutamente del cuerpo físico. Esta es solo una pequeña experiencia personal con un valor exclusivamente limitado a una persona en concreto: Pero es justo de esto de lo que se trata en los sueños, de experiencias personales relativas al soñador en concreto.

 

Una observación posterior: de todos estos ejemplos se ve muy claro que hay una diferencia entre estos símbolos a nivel mitológico o en el arte y el significado de estos símbolos en nuestros sueños. A menudo en las culturas iniciáticas a algunos símbolos se les da un significado universal que es utilizado para transmitir a la masa mensajes en modo más o menos oculto: Ejemplos son la serpiente, el águila, la llave, el huevo, el árbol, el sol, el cáliz, la espada, la escalera etc, etc. Existen unos textos de iconografía - que eran utilizados hasta el 1600 por los artistas, entre otros por Miguel Ángel- en los que eran descritos con detalle las imágenes simbólicas y sus variantes. ¿En el sueño, estos símbolos, tienen el mismo significado que en el arte o en la mitología? No siempre como hemos visto: No siempre la escalera está en relación a los niveles del Ser, no siempre el águila está en relación con el espíritu o el Real Ser, no siempre en los sueños la copa simboliza el yoni femenino o el graal... Depende. Depende de varios factores, como hemos visto.

 

Antes de concluir no se puede olvidar que naturalmente, existen muchos casos en la historia de sueños que han tenido una interpretación directa y no simbólica. Como curiosidad, no se puede olvidar el sueño de aquel químico del siglo diecinueve, Kekulé, que no lograba definir la estructura química del benceno: en el estado entre la vigilia y el sueño, se le apareció una serpiente que se mordía la cola, el ouroboros, y esto le hizo intuir inmediatamente que el benceno debería tener la forma de un anillo cerrado. Desde ese momento la química industrial, en el campo de los hidrocarburos, dio pasos de gigante.

Otro sueño, también este importantísimo en alquimia, es el de Nicolas Flamel, famoso alquimista renacentista, que soñó exactamente aquel famosísimo libro (el Libro de los Jeroglíficos) que después irá a buscar y encontrará, en el que está contenido el secreto de los secretos.

 

De nuevo para concluir, y para enfatizar este concepto, la interpretación de los sueños está en relación exclusivamente con la calidad y cantidad del trabajo individual que hacemos sobre nosotros mismos. Cuanto más trabajemos, más posibilidades tendremos de entrar en contacto con nuestra Conciencia y de despertar los sentidos internos, que nos permitirán comprender por intuición. Por tanto lo único que nos permitirá avanzar será el trabajo práctico sobre si mismos: De este trabajo derivará todo el resto, también nuestra capacidad de saber interpretar los sueños.

 

 

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