CIAG 

Círculo de Investigación de la Antropología Gnóstica

 

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Investigación de la

Antropología

Gnóstica

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EL TRABAJO SOBRE EL CENTRO EMOCIONAL

 

Maurice Nicoll- Comentarios psicológicos  sobre las enseñanzas de  Gurdjieff y Ouspensky

 

En la última reunión alguien preguntó cómo se trabajaba sobre el Centro Emocional. Lo molesto con el Centro Emocional es que siempre estamos identificados con él —esto es, con las emociones que nos dominan en cualquier momento dado—.

 

Es extremadamente difícil separarnos de nuestro estado emocional momentáneo. Damos nuestro estado emocional por sentado. Por ejemplo, nos sentimos emocionalmente celosos, que es muy distinto de sentirse instintivamente celosos, y estamos completamente identificados con esa emoción. Por otra parte, nos sentimos emocionalmente deprimidos, y una vez más lo tomamos como nuestro estado, como algo que no ponemos en duda.

 

Como es sabido, el Trabajo enseña que el Centro Emocional es el más difícil de abordar. Ya han oído mencionar que se lo llama el elefante loco, y se dijo que hay que poner a ambos lados de dicho animal a dos elefantes mansos, uno de los cuales es el Centro Intelectual y el otro el Centro Motor.

 

Toda la cuestión estriba en la dificultad de observar el Centro Emocional de una manera no identificada. La razón de ello es que nos identificamos más con nuestras emociones que con cualquier otra cosa, y vuelvo a repetirlo, siempre damos por sentado nuestro estado emocional —no como algo que es preciso observar y de lo cual hay que separarse—.

 

Todas las personas tienen una serie característica de estados emocionales que se repiten constantemente y varían desde la excitación y el entusiasmo más pronunciados a los sentimientos más mórbidos y depresivos. Pero, debido a que la fuerza de las emociones es tan cegadora la gente permanece aferrada a la rueda giratoria de sus emociones. En otras palabras, la gente no desconfía de sus emociones sino que las toma como si fueran estados genuinos y muy reales. Aceptan sus emociones como si fueran legítimas en un momento dado. Y porque las emociones son tan difíciles de observar, debido a nuestra tendencia a identificarse con ellas, no las observamos como algo que es preciso observar y no dejarse llevar por ellas.

 

El punto de partida es siempre la observación de sí y en este caso la observación del estado emocional. Ahora bien, ¿alguno de ustedes es capaz de hacerlo ya? ¿Puede observar su estado emocional sin dar por sentado que es su verdadero estado? ¿Acaso alguno de ustedes tienen en su memoria de Trabajo el conocimiento de alguno de sus típicos y recurrentes estados emocionales? ¿Alguno de ustedes ha dudado acaso de su particular estado emocional? En otras palabras, como dije, pone en tela de juicio su estado emocional y se dice a sí mismo: "¿Por qué estoy en este estado emocional? ¿A qué se debe? ¿Y qué es lo que lo ha hecho surgir?"

 

El esfuerzo de la atención interna lo separará entonces de su estado emocional y debido a ello será capaz de vencerlo, esto es, no dejarse llevar por él, no creer en él, no darlo por supuesto.

 

En cualquier momento hay dos fuentes de estados emocionales. Una de ellas es algún estímulo externo, tal como el de una persona que no se comporta bien con usted, o que le dijo algo muy desagradable; y la otra es una típica emoción habitual que proviene de un sentimiento patético por el propio pasado.

 

Vencer al pasado es una línea principal del trabajo sobre sí. La mayoría de las personas tienen un gran acervo de momentos desdichados, alimentados con tanto cuidado que muchas veces le es muy difícil escapar de esos patéticos estados; y, desde luego, dichos estados suscitan continuas emociones negativas que son la causa de mucho sufrimiento inútil. El trabajo personal pertenece a un tipo muy especial y todos deberían ser capaces de enfrentarlo, al cabo de un tiempo.

 

Eventualmente, todo el pasado debe ser cancelado. En otras palabras, no hay que guardar rencor a nadie. Es preciso perdonar todas las deudas. Y, como se dijo a menudo y hace poco tiempo, sólo se puede lograr cambiando completamente la opinión que se tiene de uno mismo por medio de la observación de sí.

 

La otra fuente de estados emocionales es el comportamiento externo y cotidiano de las personas hacia uno mismo. Se vuelve uno negativo porque una persona actuó de cierta manera que a uno le parece injusta.

 

Y todos ustedes deben ver que estas dos fuentes, la interior y la exterior, de emociones negativas, están estrechamente relacionadas. En una ocasión en que el señor Ouspensky estaba hablando sobre este tema y nuestra identificación con cada estado emocional, nos dio una fórmula suprema: No identificarse, no tomar nada seriamente excepto el Trabajo.

 

Ahora bien, respecto a ser negativo y tener un desagradable estado emocional hacia determinada persona —suponiendo que ha logrado observar que está es un desagradable estado emocional, y significa desde luego que no está completamente identificado con él-, supongamos entonces que está ligeramente consciente de estar en un estado negativo hacia determinada persona, ¿cómo hará frente a esta situación?

 

Aquí interviene todo el trabajo que haya hecho personalmente. Intente formular qué es lo que lo hace ser negativo hacia dicha persona y luego examine su propio libro de observaciones de sí, los testimonios de usted mismo —esto es, su memoria de Trabajo—, y trate de ver si lo que le cuesta tanto soportar en otra persona no es algo que tiene también en sí mismo.

 

Comprender que es tan difícil en sí mismo como la persona que critica produce instantáneamente el sentimiento mágico de la rendición, de la cancelación, de la liberación. Pero para poder hacerlo es preciso emplear el Centro Intelectual. En otras palabras, debe pensar: aquí tengo un muy buen ejemplo de lo que significa pensar en el sentido de Trabajo, y le puedo asegurar que cada vez que piensa de esta manera le dará el mayor sentimiento de libertad que nunca haya experimentado.

 

Por otra parte, supongamos que es negativo porque alguien le dijo algo desagradable. Esta es en realidad la misma cosa que mencioné antes. Es extremadamente difícil hacerle frente, y al principio tal vez no sea capaz de lograrlo. Ahora bien, cada evento que le sucede, tal como el de una persona que le dice algo desagradable, debería ser capaz de transformación. Todo el Trabajo se ocupa de transformarnos, tanto en relación con nuestro pasado como en relación con lo que nos está sucediendo ahora.

 

Sólo puede decir: ¿Ha dicho alguna vez algo desagradable a otras personas y después recuerda haber dicho algo igualmente desagradable? Otra vez le aseguro que si es capaz de hacerlo descubrirá que ese suceso nimio de haber oído algo desagradable dicho por otra persona será completamente cancelado, completamente neutral, si bien, como dije, tal vez no sea capaz de hacerlo en el momento en que una persona le dice algo desagradable. Depende del trabajo personal que se hace después del evento.

 

Es por completo inútil perdonar: es preciso cancelar. Y esto se hace siempre encontrando la misma cosa en uno mismo, y siempre la encontrará si es sincero.

Nadie puede comportarse con usted de otra manera que lo que usted se comporta con los demás porque su Ser atrae su vida.

 

¿Comprende por qué esto ha de ser así para que le sea posible creer en el psicotransformismo?

 

Lo difícil con nosotros es que nos damos por supuestos y creemos ser personas agradables y simpáticas, y aquí es preciso recordar que tal vez no ha dicho algo desagradable externamente, pero que lo ha pensado y aceptado. En el Trabajo debe comprender que lo que piensa psicológicamente en usted mismo, a solas, cuenta tanto como lo que dice. Estoy hablando de aquellos pensamientos que ha aceptado, de aquellos cheques que ha firmado con su nombre. Cuentan tanto como lo que se dice francamente. Los Evangelios lo mencionan a menudo. Pero es un caso muy diferente el de una persona en el Trabajo en cuya mente desfilan muchos pensamientos desagradables sobre las otras gentes pero que no los acepta. Discierne que es muy fácil combinar químicamente con ellos pero no permite que dichas combinaciones tengan lugar, y al cabo de un tiempo la tentación llega a su fin. Esta es la verdadera tentación, porque toda tentación verdadera se refiere al Trabajo.

 

Cuando uno no se deja llevar por los pensamientos y sentimientos desagradables sobre otras personas aunque se tenga conciencia de ellos, se trabaja realmente sobre sí. Este es el trabajo personal. Si es tan tonto como para decir: ¿Por qué tengo esos pensamientos y sentimientos sobre la demás gente?, está muy equivocado. Tan sólo está rogando para que cese la lucha en usted mismo, pero toda lucha nos ofrece la posibilidad de desarrollo, y supongo que se puede decir con sobrada razón que todo desarrollo consiste en no identificarse con lo que el Trabajo nos enseñó a no identificarnos.

 

Si consiente en ser negativo, en tener pensamientos acerbos o recelosos, no se da cuenta que fue tentado con éxito y que la pequeña vasija del Tratado que trata de preparar, el pequeño crisol, ya presenta una hendidura que exija tal vez semanas para repararla y que muchas veces en una nimiedad, aparentemente trivial, que agota completamente su fuerza, porque ha producido un escape en usted.

 

Los pensamientos de auto-compasión producen desde luego agujeros en usted. Llega a ser, en lugar de un crisol, un colador, lleno de agujeros, en el que todo lo que se vierte en usted, todo cuanto ha hecho por usted mismo, se escurre.

 

Tomemos la envidia. La envidia parece una cosa muy leve, pero produce un agujero muy grande. Tomemos la malignidad. Tomemos la mordacidad en su lengua o en lo que escribe. Hace un agujero enorme. O tomemos el odio que surge al recibir una ofensa. Todos esos estados son estados de identificación.

 

Toda la enseñanza psicológica, toda la verdadera enseñanza psicológica trata de la manera en que se puede hacer crecer al hombre, y tiene un objeto muy definido, puesto que si un hombre retiene su fuerza puede crear en sí mismo a un hombre nuevo, a una persona diferente. Las metáforas empleadas para transmitir este conocimiento han variado en las diferentes épocas. En la enseñanza alquímica, que trataba aparentemente de convertir el plomo en oro, pero en realidad se ocupaba de transformar al Hombre mismo en un nuevo ser, siempre se presenta esta idea de crisol, de algo que no puede ser penetrado por influencias malas, de algo que junta todas las partes esenciales del hombre y que, por medio de roces, las transforma en un nuevo cuerpo.

 

Buscamos llegar a un nivel superior de Ser. ¿Cuál es el signo de un nivel superior de Ser? Permítanme hacer la pregunta de esta manera: ¿Creen que una persona dominada por la auto-compasión, la envidia, los celos, las quejas, la malignidad, la depresión y los estados negativos de toda clase, puede entrar en el Reino de los Cielos? ¿Qué es el Reino de los Cielos? Nada sino el lugar adonde nos lleva la práctica de la verdadera psicología —que en este Trabajo es llamada "Ser Superior"—.

 

De modo que tenemos algo definido que hacer. No es una teoría ni una invención: es una enseñanza permanente. Todo lo que en este Trabajo se nos enseña es sobre algo muy real y definido. Es un camino que lleva a algo definido y posible para aquellos que pueden oír.

 

Tratan del Hombre y de su significación permanente, no su significado local. Y por lo tanto hay algo que responderá necesariamente al Hombre si hace las súplicas y esfuerzos apropiados, porque el Hombre tiene significación y el Universo tiene significación.

 

Regresemos ahora a la cuestión original de cómo ocuparnos del Centro Emocional. Esta es una cosa difícil y nadie puede esperar lograrlo por muchos, muchos años. Pero las gentes que desean hacer este Trabajo deben empezar a ocuparse en su propia escala de sus emociones desagradables porque el Trabajo enseña que en la práctica todas las emociones que conocemos son desagradables. Por ejemplo, triunfar sobre un rival es una emoción muy desagradable aunque en nuestro nivel la juzgamos una emoción agradable. Y aun las emociones agradables que por lo común experimentamos se convierten en las emociones más desagradables con la velocidad del relámpago una vez que nuestro orgullo o vanidad son tocados. Se debe a que todas nuestras emociones se fundan en el amor de sí que les atañe, si nos halagan nos sentimos perfectamente, pero si no hay halago nos sentimos muy desalentados. Por esta razón conviene mucho desconfiar de las propias emociones sean ellas agradables o desagradables, y en especial desconfiar del entusiasmo.

 

Ahora bien, el Trabajo nos enseña que hay emociones que no cambian, las llama emociones positivas (de la Conciencia). No da el nombre de positivas (de la Conciencia) a nuestras emociones ordinarias, meramente las llama agradables o desagradables. El Trabajo nos enseña que aún no tenemos verdaderas emociones. Creo, por propia experiencia, que tenemos ocasionalmente verdaderas emociones durante un muy breve instante y que siempre están por completo libres de egoísmo. Pero creo igualmente que son muy escasas y que es muy fácil inventarlas.

 

Ahora bien, el Trabajo dice que por nosotros mismos no podemos crear emociones positivas (de la Conciencia). Dice que las emociones positivas (de la Conciencia) se nos presentan a veces si hemos trabajado sinceramente y entonces surgen en nosotros a modo de recompensa. También dice que lo que caracteriza una emoción positiva (de la Conciencia), que proviene del Centro Emocional Superior, es que está hecha de tal modo que nunca puede convertirse en su opuesto. Nuestro acostumbrado amor se convierte muy fácilmente en odio. Una emoción positiva (de la Conciencia) carece de opuesto porque pertenece a la Tercera Fuerza que está situada entre los opuestos.

 

Como todos ustedes saben, la purificación del Centro Emocional es uno de nuestros principales objetivos. Sólo podemos lograrlo por medio de la purificación del Centro Intelectual a través de nuevas ideas tanto acerca de nosotros mismos y la demás gente como acerca del significado de toda la vida en la Tierra. Cuando la mente vislumbra una nueva Verdad, entonces el Centro Emocional renuncia a las falsas emociones. El objeto último es el despertar del Centro Emocional de modo que así pueda recibir emociones positivas (de la Conciencia). Y aun cuando está muy lejos de nosotros tal como somos al presente, todos sabemos hasta qué punto es preciso trabajar sobre nuestro Centro Emocional y las emociones que resultan de él.

 

Es preciso, por ejemplo, renunciar a salirse con la suya. No crean que puede ser la obra de un momento. Nos toma mucho tiempo entender lo que significa hacer nuestra santa voluntad en todo. Pero cuando nuestro acostumbrado sentimiento mecánico de nosotros mismos empieza a disolverse —y diría aquí, ¿cuántos son los que entre ustedes están seguros en su fuero interno de tener razón?— entonces las fuentes mismas del egoísmo y de las emociones egoístas que al presente gobiernan a todos serán quebrantadas. Sólo tienen valor las cosas que más se desdeñan (sacrifican) en uno mismo. Cristo no nació en un establo sin que esto tenga significación para lo que pueda crecer en el Hombre.

 

 

 

 

 

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