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Círculo de Investigación de la Antropología Gnóstica

 

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Investigación de la

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Gnóstica

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Papazila: el mal carácter

 

 

“Purifica primero tu mente y tu corazón a través de la práctica de una conducta recta, y luego dedícate a la práctica de la concentración. La concentración sin pureza de mente y corazón no tiene sentido.

 

Algunos estudiantes tontos e impacientes optan por la concentración enseguida, sin someterse en modo alguno a un entrenamiento ético preliminar. Esta es una seria equivocación.

 

Algunos ocultistas tienen concentración, pero no buen carácter. Esa es la razón por la que no pueden conseguir ningún progreso en el sendero espiritual”.

 

Sivananda

 

 

Cambiad vuestro carácter amadísimos, cambiadlo a través de la acción inteligente, libre del batallar de los opuestos. Cuando se le cierran las puertas a la fantasía, se despierta el órgano de la intuición. La acción, libre del batallar de los opuestos es acción intuitiva, es acción plena; donde hay plenitud el yo está ausente.

 

La acción intuitiva nos conduce de la mano hasta el despertar de la  conciencia. Trabajemos y descansemos felices abandonándonos al curso de la vida. Agotemos el agua turbia y podrida del pensamiento habitual y en el vacío fluirá la gnosis y con ella la alegría de vivir.

 

Carácter de los hombres en los postreros días (2 Timoteo 3)

 

1 también debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. 2 porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, 3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4 traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de dios, 5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

8 y de la manera que janes y jambres resistieron a moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe. 9 más no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquéllos.

 

*pâpazîla, es una palabra sánscrita que significa: “de mal carácter”; perverso, malvado.

 

El maestro Samael nos dice que no aprovechamos el tiempo, porque la vida es un gimnasio psicológico donde  debemos auto-descubrirnos, si nos quejamos del mal carácter de nuestro marido o de nuestra mujer, de los defectos que tiene, en general, nunca podremos auto realizarnos, porque cuanto más difícil es el ambiente familiar, más posibilidades tenemos de trabajar psicológicamente, pero si las aprovechamos, es precisamente en medio de las dificultades psicológicas donde nosotros podemos auto-descubrirnos.

 

¡Qué bonito es el momento en que lo está insultando a uno el marido o la mujer, si  ponemos cuidado a ver qué parte del ego está reaccionando! Ej. Cuando nos dicen que escondamos la barriga, o cuantas arrugas te han salido…

 

A veces se hiere el amor propio, a veces el yo de la auto-importancia se siente molesto, a veces el yo del egoísmo blasfema y protesta.

 

Cuando una pareja se casa, debería entender mejor la psicología. Por lo común, uno de la pareja comienza por herir al otro, el otro reacciona y hiere también; se forma un conflicto. Al fin el conflicto pasa, los dos se reconcilian y todo continúa aparentemente en paz, mas no hay tal: el resentimiento queda. Otro día hay otro conflicto y así, de conflicto en conflicto, los resentimientos van aumentando.  Lo importante es que uno no se enoje, controlarse a sí mismo.

 

Hablar de santidad en estos tiempos resulta algo muy difícil, porque el mundo está lleno de santurrones estúpidos que presumen de santos.

 

El gran maestro de la fuerza llamado Moria, platicando con nosotros en el Tíbet oriental, nos dijo:

 

"Unirse con el íntimo es algo muy difícil, de dos que intenten unirse con el íntimo, tan sólo uno lo consigue, porque como dijo el poeta Guillermo Valencia, entre las cadencias del verso también se esconde el delito".

 

El delito se viste de santo, de mártir, de apóstol. Millones de personas aficionadas a la literatura ocultista presumen de santidad, no comen carnes, no fuman, no toman, más en la casa se pelean con el cónyuge o la cónyuge, golpean a sus hijos e hijas, fornican, adulteran, no pagan sus deudas, prometen y no cumplen, etc., etc.

 

Muchos son los devotos de la senda que en el mundo físico son mansas ovejas, pero cuando se les somete a prueba, en los mundos internos, resultan verdaderos tigres.

 

Muchas gentes han aspirado a la santidad cuando se han informado de que sí existen casos de verdaderos santos. Muchos son los que envidian la santidad de otros y por ello quieren también ser santos.  Muchos individuos no trabajan en la disolución del ego lunar por pura pereza mental. Innumerables aspirantes a la luz se comen tres banquetes diarios, son terriblemente glotones. Muchos no murmuran con los labios, pero murmuran con la mente y, sin embargo, creen que nunca murmuran.

 

Raros son los aspirantes que saben obedecer al Padre que está en secreto. Innumerables aspirantes no han podido dejar el amor propio, se quieren demasiado a sí mismos y sufren lo indecible cuando alguien les hace algún desaire.

 

Multitud de aspirantes están llenos de malos pensamientos, no han aprendido a controlar su mente y, sin embargo, creen que van muy bien. Innumerables devotos dicen malas palabras, algunos sólo las pronuncian mentalmente, aun cuando sus labios hablen dulzuras. Muchos virtuosos son crueles con las gentes.

 

Conocimos el caso de un virtuoso que hirió con duras frases a un infeliz que le compuso un verso. El desdichado tenía hambre y como era poeta compuso un verso al virtuoso con el propósito de conseguir una moneda, la respuesta fue grave, el virtuoso presumiendo de modestia y humildad, insultó al hambriento.

 

Multitud de aspirantes a la luz son vejados y humillados cruelmente por los preceptores de ciertas escuelas.

 

Son muchas las personas que serían capaces de todo en la vida, menos de matar a alguien, pero matan con sus ironías, con sus malas acciones, con la carcajada que hiere, con la dura palabra.

 

Son muchos los esposos que han matado a sus esposas con sus malas acciones, con su mala conducta, con sus horribles celos, con la ingratitud, etc.

 

Son muchas las esposas que han matado a sus esposos con su mal carácter, con los celos torpes, con sus exigencias sin consideración, etc., etc., etc.

 

No debemos olvidar que toda enfermedad tiene causas psíquicas. El insulto, la ironía, la carcajada estruendosa, ofensiva, las malas palabras sirven para causar daño, enfermedades, asesinar, etc.

 

Muchos padres y madres de familia hubieran vivido algo más si sus hijos se lo hubieran permitido.

 

Casi todos los seres humanos en forma inconsciente son matricidas, parricidas, fratricidas, uxoricidas, etc., etc.

 

Falta piedad en los estudiantes de ocultismo, son incapaces de sacrificarse por sus semejantes que sufren y lloran. Son crueles los aspirantes a la luz, despiadados, dicen que aman y no aman, predican la caridad pero no la practican.

 

El signo de sagitario nos invita a reflexionar en todo esto. Sagitario está simbolizado por un hombre que tiene una flecha en la mano, mitad caballo, mitad hombre.

 

Por lo tanto, si no nos comprendemos a nosotros mismos, sin darnos cuenta de todo lo que está operando en nuestra propia mente: cómo pensamos, si estamos imitando, copiando, si tenemos miedo, si estamos buscando el poder, no puede haber inteligencia.  Y la que crea el carácter es la inteligencia,   la comprensión de nosotros mismos, de nuestro propio y extraordinariamente complicado yo, es el principio de la inteligencia, la cual revela el carácter.

 

Muchos son los que se disciplinan contra la ira, los que aprenden a resistirla, pero ésta continúa existiendo en otros niveles de la mente subconsciente, aún cuando en apariencia haya desaparecido de nuestro carácter y al menor descuido de la guardia, el subconsciente nos traiciona y entonces tronamos y relampagueamos llenos de ira, cuando menos lo esperábamos y tal vez por algún motivo que no tiene la menor importancia.

 

Muchos son los que se disciplinan contra los celos y al fin creen firmemente que ya los extinguieron pero como no los comprendieron es claro que éstos aparecen nuevamente en escena precisamente cuando ya los creíamos bien muertos.

 

La sencillez es de la mente y del corazón.  Casi todos somos muy complejos, tenemos muchas necesidades y muchos deseos. Por ejemplo, ustedes desean aprobar sus exámenes, desean conseguir un buen empleo, tienen ideales y quieren desarrollar un buen carácter, etc., ¡la mente tiene tantas exigencias!

 

Yo conozco realmente a ese adepto; es nada menos que el instructor superior del templo de los dos veces nacidos; su carácter es como el limón, pero irradia infinita sabiduría y amor sin límites ni orillas.

 

Nadie puede esbozar un carácter divino, a menos que tenga amor a Dios en su corazón.

 

El hombre tiene libre albedrío y puede modificar sus actos: educar su carácter, formar hábitos superiores, combatir debilidades, fortalecer virtudes, etc.

 

Modelad vuestro carácter. Comportaos honradamente. Desarrollad la simpatía, el afecto, la benevolencia, la tolerancia y la humildad. Salid  del centro del estrecho círculo de vuestro egoísmo y lograd una visión amplia. Hablad con gentileza y dulzura y en forma cortés. Destruid los deseos y pensamientos indeseables.

 

Estableced buenos hábitos.

 

Gran parte de vuestro subconsciente consiste en experiencias sumergidas, en recuerdos arrojados al trasfondo de la conciencia pero que son recuperables. Podéis establecer nuevos hábitos, nuevas ideas, nuevos ideales, nuevos gustos y un nuevo carácter en el subconsciente cambiando los que teníais antes.

 

No os burléis de nadie. No pongáis mal gesto a nadie. Dominad todos vuestros sentidos. Conservad siempre la alegría. No os lamentéis. Desechad el deseo y la ira. Libraos del orgullo. Mirad vuestro interior. Gozaréis de verdadera felicidad.

 

Podéis cambiar vuestros pensamientos y hábitos y modelaros un nuevo carácter. Podéis convertiros en un hombre justo y en un santo haciendo acciones virtuosas y meditando en pensamientos divinos.

 

Tened buen carácter. Sed buenos con todos. Dominad la ira. Llegad a ser dueños de vosotros mismos. Libraos de la envidia. Pronto alcanzaréis la realización de dios.

 

 Refugiaos en el nombre del señor. No penséis a menudo en vuestros defectos y debilidades. Anhelad con fervor. Creced en espiritualidad. Lograréis la divinidad.

 

Las acciones producen samkaras o impresiones o potencias. Las impresiones se unen debido a la repetición y forman tendencias. Las tendencias a su vez forman hábitos y el carácter. La suma total de las tendencias de un hombre es su carácter. El carácter genera la voluntad. Por lo tanto, si el carácter es puro y fuerte la voluntad será también pura y fuerte y viceversa.

 

No os quejéis de lo que os rodea es malo. Cread vuestro propio mundo mental y medio ambiente. Construid apropiadamente vuestro carácter. Formad hábitos virtuosos  sanos.

 

 Por consiguiente, sembrad en seguida la simiente de los buenos hábitos. Crecerá poco a poco. Se afirmará para lograr un sitio en el cuerpo y la mente y trabajará sola hasta lograr el éxito. Todos los viejos hábitos mórbidos quedarán destruidos.

 

 Sentid todo el mundo como si fuese vuestro hogar o vuestro cuerpo. Pensad que dios mora en todas las criaturas del universo, lograréis el éxito.

 

Practicad las tres clases de tapas

 

 Practicad ahimsa y brahmacharya en pensamiento, palabra y obra. Practicad (rectitud). Tratad de conservar una mente equilibrada. Conservad siempre la alegría. Ateneos a shuddha bhava. Probad estas tres clases de tapas (física, verbal y mental) y controlad vuestras acciones.

 

 Poned atención en lo que decía. Hablad poco. Hablad con palabras dulces y amorosas. Guardaos de proferir jamás una palabra dura que pueda herir el sentimiento de los demás. Tratad de decir la verdad. Esto pone un freno a los impulsos del habla.

 

 Matad el pensamiento con la espada de la voluntad cuando intenta penetrar en la fortaleza de la mente. De este modo construiréis un carácter noble.

 

Nada se gana con la costumbre de preocuparse. Tened cuidado. Mantened vuestra mente siempre ocupada. El hábito quedará destruido.

 Conservad la llama divina ardorosamente firme. Que vuestra determinación y voluntad sean fuertes. Tened valor, unidad de mente y un propósito definido en la vida. No vaciléis.

 

 Despertad ahora del pasado sueño de la ignorancia. No os volváis nunca fatalistas. Pensad rectamente. Actuad con rectitud. Llevad una vida virtuosa. Nunca dañéis los sentimientos de los demás. Modelad vuestro carácter. Purificad vuestra mente. Concentraos. Fijad la mente en el señor.

 

Si un aspirante vano, arrogante, falso y violento dice que todos los días medita dos horas, es un hipócrita y un alma que se engaña a sí misma. Ninguna meditación es posible para quien posee tan malos rasgos de carácter. No creáis a este hombre engañado.

 

El noble creyente siempre tiene presente las buenas cualidades de su hermano, de manera que su corazón sea una fuente de honor, cariño y respeto hacia él. El hipócrita de carácter bajo, siempre está señalando delitos y faltas. El creyente procura encontrar excusas para ayudar a los demás, mientras que el hipócrita va buscando las equivocaciones.

 

Por tanto no se debería discutir con el hermano, ni  burlarse de él. Igualmente no se debe ganar a la gente con cosas materiales sino por una cara jovial y un buen carácter. Tampoco, se debe jamás comprar la amistad de una persona por la enemistad de mil.

 

 Disputar es incompatible con la bondad de carácter. Los primeros creyentes fueron muy lejos en  evitar las disputas y en la insistencia en la ayuda mutua, hasta el punto de decir:

 

 “Si le dices al hermano "vamos", y él pregunta: ¿dónde?, entonces no le aceptes como compañero”.

 

 De acuerdo con ello,  el hermano debía de confiar en que donde se le intenta llevar es lo mejor para los dos o al menos para él y por eso debe acompañarte sin hacer preguntas.

 

 Abu Sulayman dijo: “En una ocasión tenía un hermano en Irak. Solía acudir a él en un tiempo en que las cosas marchaban mal y le decía: "Dame algo de dinero". El me lanzaba su bolsa para que cogiera lo que quisiera. Un día llegué y le dije: "Necesito algo." El preguntó, "¿Cuánto quieres?". Esto hizo que la dulzura de la hermandad abandonara mi corazón.

 

La cualidad de ausencia de deseo demuestra que el cuerpo astral debe ser dominado, lo cual implica que deberá hacerse otro tanto con el cuerpo mental. Esto significa control del carácter para no experimentar ni cólera, ni impaciencia; control de la mente para que tu pensamiento pueda estar siempre calmado y sereno.

 

Y mediante el mental, control de tus nervios para que sean lo menos posible susceptibles de irritación.

 

Es muy frecuente que una persona se vaya volviendo cada vez peor de  humor, deprimida, vacilante. No es fácil convivir con ella. Cosas que otros se las tomarían con toda tranquilidad o ni se darían cuenta de ellas y, a lo sumo, se las tomarían a risa, irritan a esas personas nerviosas y malhumoradas hasta extremos insospechados, e incluso las llevan a caer en ataques de histeria o simulaciones de suicidio. Son cosas que vemos todos los días.

 

Tenemos que recordar que los seres humanos están llenos de orgullo y vanidad y este orgullo y esta vanidad inherente en ellos produce una reacción (resentimiento, odio, etc.) Que va dirigida contra el que los critica. Concluimos entonces que el que critica a los demás fracasa inevitablemente. Aquél que quiere corregir a otros es mejor que comience por corregirse a sí mismo. Esto resulta mejor y menos peligroso.

 

El mundo está repleto de seres neurasténicos. El tipo neurasténico es criticón, irritable y también intolerante. Son muchas las causas de la neurastenia: la impaciencia, la cólera, el egoísmo, la soberbia, el orgullo, etc.

 

Entre el espíritu y el cuerpo existe un mediador: el sistema nervioso. Cuide su sistema nervioso. Cuando su sistema nervioso se halle irritado por algo que le canse, es mejor huir de eso. Trabaje usted intensamente pero con moderación.

 

Recuerde que el trabajo excesivo produce fatiga. Si usted no hace caso a la fatiga, si continúa con el trabajo excesivo, entonces la fatiga es sustituida por la excitación.

Cuando la excitación se hace morbosa se convierte en neurastenia. Es necesario alternar el trabajo con el descanso agradable; así evitamos el peligro de caer en la neurastenia.

 

Todo patrono que quiere triunfar debe cuidarse del peligro de la neurastenia. El patrono neurasténico critica todo y se vuelve insoportable. El neurasténico aborrece la paciencia y como patrono se convierte en el verdugo de sus trabajadores.

 

Los obreros que tienen que trabajar bajo las órdenes de un patrono neurasténico y criticón terminan por odiar al trabajo y al patrono. Ningún obrero descontento trabaja con gusto. Muchas veces las empresas fracasan porque los obreros están descontentos y de tal manera no trabajan eficientemente.

 

La abeja goza trabajando. La hormiga es feliz trabajando. Aprenda Ud. A gozar y a disfrutar del trabajo. El empleado de un almacén cuando goza trabajando irradia ondas mentales de éxito y progreso. Entonces las ventas aumentan y el patrono se siente dichoso con su empleado y no quiere que éste se retire.

 

Preocúpese Ud. Por el éxito del negocio donde Ud. Trabaja. Es necesario que Ud. Se gane el cariño del patrono. Aprenda a sonreír sinceramente, aprenda a gozar de su trabajo. Si Ud. Quiere que la gente se sienta feliz con Ud. Es necesario que Ud. Se sienta feliz con los demás. Si Ud. No se siente feliz con el trabajo, si no quiere sonreír, le aconsejamos escuchar buena música.

 

Recuerde que la música realiza milagros. Así también Ud. Podrá cambiar su carácter. Cuando oímos buena música, cuando pasamos largos ratos absorbidos en escuchar buena música, elevamos nuestra mente a niveles más altos de conciencia.

 

La mente irradia ondas que viajan a través del espacio. Esas ondas pasan de un cerebro a otro.

 

Muchas veces encontramos personas que irradian una actitud de dicha, felicidad, salud, optimismo, simpatía, amor, etc. Estas personas se ganan la amistad de todos: poseen una fuerza de atracción, “un imán” irresistible. Otros son débiles y carecen de “ese imán” tan maravilloso: fracasan cuando tratan de recibir ayuda de otras personas y cuando son dueños de algún negocio sus clientes gradualmente se les van.

 

La psicología ha descubierto que el carácter de una persona depende de su estado interno. El carácter no se desarrolla en el cuerpo físico, pero se expresa por medio de él, y si el cuerpo físico no está en buen estado entonces nuestro estado interno no se puede expresar eficientemente.

 

Es indispensable que cada persona se nutra suficientemente.

 

El yo puede también hacer buenas obras y ganar muchos méritos que mejoren su carácter psicológico, pero jamás podrá llegar a la iluminación. Debemos buscar la iluminación, y todo lo demás nos será dado por añadidura. Es imposible llegar a la iluminación sin tener un centro permanente de conciencia. Es imposible tener un centro de gravedad permanente sin haber disuelto el yo pluralizado.

 

Si queremos hacer progresos, nos es preciso cultivar la ecuanimidad de nuestro carácter; nos importa alcanzar un equilibrio de nuestras emociones para que no sean éstas ni desorbitadamente exaltadas ni indebidamente deprimidas. Debernos asegurarnos que las ondas cerebrales de que hemos tratado no presenten picos abruptos ni valles profundos.

 

"Yo no soy más porque me alaben, ni menos porque me vituperen, porque  siempre soy lo que soy"... De manera que debemos permanecer impasibles ante la alabanza y el vituperio, ante el triunfo y ante la derrota; siempre serenos, impasibles, siempre dueños de sí mismos, de nuestros propios procesos psicológicos.

 

Así si, marchando por ese camino, llegaremos a estar siempre estables en eso que se llama "amor". Necesitamos nosotros establecernos en el reino del amor, pero no podríamos hacerlo si no fuésemos dueños de nuestros propios procesos psicológicos.

 

Pues si otros son capaces de hacernos rabiar cada vez que quieran, si otros son capaces de hacernos sentir odio, si otros son capaces de hacernos sentir el deseo de revancha, obviamente no somos dueños de sí mismos. En esas condiciones, jamás podríamos nosotros estar establecidos en el reino del amor. Estaríamos en el reino del odio, en el de la discordia, en el del egoísmo, en el de la violencia, pero jamás en el reino de eso que se llama "amor".

 

Debemos permanecer estables en el reino del amor, tenemos que hacernos dueños de nuestros propios procesos psicológicos.

 

Vosotros, muchachos, debéis renunciar a las tentaciones de la carne, debéis prepararos para ser jóvenes de buen carácter, de buena conducta, jóvenes de pensamiento puro, pues en los días que vivirá nuestro país, días de aflicción, días de perversidad dominante, días en que sucederán cosas terribles en nuestro amado país, será necesario que los jóvenes de buen carácter intervengan en lo que para nosotros es lo desconocido y mantengan viva nuestra cultura. Por consiguiente, vosotros, los de esta generación, debéis estudiar y purificaros.

 

El universo no está aparte del hombre, como podríamos pensar; está envuelto en él y relacionado con él de muchas maneras y más íntimamente de lo que podemos darnos cuenta.

 

El problema del mundo es fundamentalmente de comprensión y relaciones humanas.  Los hombres deben descubrir y realizar su unidad fundamental.

 

Al relacionarnos con los demás sólo es posible estar en una condición de la más bella armonía y equilibrio si hay un carácter anónimo, la ausencia de un yo que busca un lugar en el mapa de la existencia.

 

Un conocimiento de cómo y de qué manera estamos relacionados con el mundo que nos rodea, siempre que sea lo suficientemente profundo, puede producir una inmensa diferencia en nuestro vivir,

 

Necesitamos  llegar a estar  conscientes de todo factor de prejuicio en nosotros, de toda dureza en nuestras naturalezas, antes de que podamos vivir internamente en contacto con todos los seres y con todas las cosas.

 

Todos los problemas en la vida son aspectos del problema fundamental, una relación entre nosotros y el mundo que nos rodea, que será completamente armoniosa pero que todavía no revela facetas frescas todo el tiempo.

 

Cuando no hay ninguna búsqueda para el yo, nuestra relación con otros se convierte en una relación de amor.

 

Nosotros podemos ayudar al menos a colocar los fundamentos para un futuro en el cual el hombre viva mejor su vida, con mayor comprensión, en relaciones que sean enriquecedoras y que conduzcan al bien de todo.

 

Hay poca alegría en la vida cuando no hay ninguna comunicación real con otros.

 

El hombre debe comprender su verdadera relación con el universo, que surge de la unidad del espíritu.  Cuando su relación con él llegue a ser una relación de armonía, revelará los valores de esa unidad; entonces será un cooperador de la naturaleza, y su libre albedrío será una fuerza que le ayudará en ese curso progresivo que llamamos evolución.

 

Usted influye sobre el mundo incluso con sus propios pensamientos y los sentimientos que alimenta en el santuario de su corazón, con sus juicios sobre los demás, con sus propósitos y aspiraciones.  No hay nada tan privado que no toque a otros directa o indirectamente.

 

Cuando una relación es íntima y completa, uno no busca nada más allá de ella.

 

Adorad al Atma en todo momento. Llevad una vida moderna. Modelad vuestro carácter. Desarrollad cualidades nobles y virtuosas. Sed honrados y trabajad para bien de los demás. Dedicaos a vuestro maestro. Desarrollad el poder de concentración.

 

Desechad la lujuria, el egoísmo, la ira, la egolatría, el orgullo, etc. Lograréis chittra shuddhi o pureza de corazón. Experimentaréis sentimientos sublimes y divinos. Al desaparecer la atracción y el apego por los objetos sensuales, el conocimiento del Atma  nacerá en vuestro espíritu. Gozaréis del supremo.

 

 

Ni el nacimiento ni el conocimiento os hacen buenos. Sólo os hará buenos el buen carácter. Aquel que perdió su carácter se puede considerar perdido. Cultivar el buen carácter conduce al progreso espiritual.

 

La vida es muy preciosa. Vivid en el espíritu de la enseñanza del Gita y trabajad sin esperar recompensa y sin egoísmo.

 Así también, ninguna fuente puede dar agua salada y dulce. ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.

 

 Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica.

 

 Porque donde hay celos amargos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía".

 

Sed mansos y humildes en pensamientos, palabras y obras, pero cuando de la verdad se trate, sed fuertes en pensamientos, palabras y obras. Si queréis la auto-realización intima tenéis que revolucionaros y pelear espada en mano contra vosotros mismos, contra la naturaleza, contra el cosmos, contra todo y contra todos. El reino de los cielos se toma por asalto, los valientes lo han tomado.

 

No podríamos adquirir la virtud de la mansedumbre, si no eliminamos de sí mismos el defecto del resentimiento. No podríamos adquirir la virtud del altruismo, si no eliminamos el defecto del egoísmo.  Lo que importa pues, es que nosotros vayamos comprendiendo la necesidad de eliminar los defectos, sólo así irán naciendo en nosotros las gemas preciosas de las virtudes. En todo caso, el objetivo de esta plática de hoy ha sido el de llamarles la atención sobre el falso sentimiento del yo. Tendrán ustedes que aprender a sentir la conciencia, a tener un correcto sentimiento de la conciencia superlativa del ser. Esa conciencia superlativa emana o deviene originalmente de Atman, el inefable, es decir, del íntimo, del ser. . .

 

Hay muchas formas de identificarse con uno mismo. Uno tiene que empezar por no identificarse consigo mismo, y después, no identificarse con las cosas de afuera.

 

Cuando uno no se identifica, por ejemplo, con un insultador, le perdona, le ama, no puede herirle; y si alguien le hiere a uno el amor propio, pero uno no se identifica con el amor propio, pues es claro que no puede sentir dolor alguno, puesto que no le duele.

 

Si uno no se identifica con la vanidad, no le importa andar por la calle aunque sea con unos calzones remendados. ¿Por qué? Porque no está identificado con la vanidad.

 

Si primero que todo nos identificamos consigo mismos y luego con las vanidades del mundo exterior, entonces no podemos perdonar; recordemos la oración del señor: "perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores..." pero digo algo más: no basta simplemente con perdonar, sino que hay que cancelar las deudas. Alguien podría perdonar a un enemigo pero no cancelaría las deudas jamás. Hay que ser sinceros, necesitamos cancelar...

 

Dice también el evangelio del señor: "bienaventurados los mansos porque ellos recibirán la tierra por heredad...” esta es una frase que nadie ha entendido. Bienaventurados, dijéramos, los no resentidos. Si uno está resentido, ¿cómo puede ser manso? El resentido se las pasa haciendo cuentas; ¡yo que le hice tantos favores...! Yo le protegí, le hice tantas obras de caridad y vea cómo me ha pagado, ¡este amigo a quien tanto le serví y ahora no es capaz de servirme! Estas son las "cuentas" del resentido.

 

¿Cómo podría ser uno manso si se está lleno de resentimientos? El que está lleno de resentimientos vive haciendo cuentas a todas horas, luego, no es manso. ¿Cómo podría ser bienaventurado?

 

¿Qué se entiende por bienaventurado? ¿Qué se entiende por felicidad? ¿Estamos seguros de que somos felices? ¿Quién es feliz? He conocido personas que dicen ¡yo soy feliz! ¡Estoy contento con mi vida! ¡Soy dichoso! Pero a estos mismos les he escuchado decir: ¡me molesta fulano de tal! ¡Aquél tipo me cae gordo! ¡No sé por qué no se me hace esto que tanto he deseado! Entonces, no son felices, lo que sucede realmente es que son hipócritas, eso es todo.

 

Ser feliz es muy difícil, para ello se necesita antes que todo ser manso.

 

La palabra bienaventuranza significa felicidad íntima, no dentro de mil años, sino ahora, aquí mismo, en el instante que estamos viviendo.

 

Si nosotros verdaderamente nos tornamos mansos mediante la no identificación, entonces llegaremos a ser felices. Pero es necesario no solamente no identificarnos con nuestros pensamientos de lujuria, de odio, de venganza, de rencor, de resentimiento, no; hay que eliminar de nosotros a los demonios rojos de Seth, a esos agregados psíquicos que personifican nuestros defectos de tipo psicológico.

Tenemos que comprender, por ejemplo, lo que es el proceso del resentimiento, hay que hacerle la disección al resentimiento. Cuando uno llega a la conclusión de que el resentimiento se debe a que poseemos en nuestro interior el amor propio, entonces luchamos por eliminar el ego del amor propio. Pero hay que comprenderlo para poderlo eliminar, no podríamos eliminarlo si antes no lo hemos comprendido previamente.

 

Para poder eliminar se necesita de Devi Kundalini Sakti, sólo ella puede desintegrar cualquier defecto psicológico, incluyendo al yo del amor propio.

 

¿Estamos nosotros seguros de no estar resentidos con alguien? ¿Quién de nosotros está seguro de no estar resentido y de no estar haciendo cuentas?

 

Si queremos independizarnos de la mecánica lunar, tenemos que eliminar de nosotros mismos al yo del resentimiento y del amor propio. Cuando uno va entendiendo esto, avanza por el camino que conduce a la liberación final.

 

 

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