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Círculo de Investigación de la Antropología Gnóstica

 

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Investigación de la

Antropología

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 EL KARMA Y EL DHARMA

 

Culturas como la hindú y la egipcia estudiaron esta ley y hablaron de ella. Es lo mismo ley de la balanza, que ley del destino o del Némesis.

 

Cada vida es una repetición de la pasada más sus consecuencias kármicas. Todo ser humano al nacer trae su destino y este se cumple puntualmente.

 

El destino tiene varias vertientes y unas serán positivas y otras negativas. El destino de algunas personas esta lleno de vertientes negativas y por consiguiente estas personas sufren muchísimo durante su dolorida existencia. El destino de otras, sin embargo, esta lleno de vertientes positivas y su existencia es mucho más llevadera.

 

Ante estas situaciones deberíamos reflexionar:

 

¿Qué es el destino?, ¿cómo se forma el destino? ¿Quién o quienes rigen nuestro destino? ¿Podemos alterar un destino que nos sea negativo?

 

Para comprender todo esto urge estudiar la ley del karma y dharma. Karma y dharma son palabras sánscritas de origen indostan que en si mismas significan: acción y consecuencia. También significan: causa y efecto.

 

No existe causa sin efecto, ni efecto sin causa. Todos cometemos diariamente errores y estos generan consecuencias. Cualquier acto de nuestra vida, + o – tiene sus consecuencias.

 

Los actos negativos, tendrán como consecuencia un karma que tendremos que pagar con dolor: enfermedades y sufrimientos. Ej. Delincuentes, traficantes de droga, asesinos...

 

Por otro lado, los actos generosos, positivos, benignos que realcemos, tendrán como efecto un dharma que nos hará tener una existencia placentera, llena de salud y dicha. Ej. Madre teresa de Calcuta.

 

Hay que aclarar, llegados a este punto, que tanto el karma como el dharma no se procesan en el instante, sino a través del tiempo y de diversas existencias. Puede procesarse en esta vida o en vidas posteriores. Por ello podemos apreciar que buenas personas sufren la perdida de seres queridos, tal como un hijo o el esposo. O en una escala material, perdida de bienes o miseria, porque están pagando acciones negativas que cometieron en otras existencias.

 

Por el contrario, también podemos observar como malas personas que explotan a los demás, que maltratan a los que viven junto a él, llevan una vida de abundancia e incluso de placer. A los que la justicia física nunca alcanza; pero más pronto o más tarde la justicia divina si les va a alcanzar.

 

Debemos de saber que nada se esconde a los ojos de Dios.

 

Si nosotros partimos de que solo tenemos una existencia física, podemos apreciar que la máxima de que dios es justo, falla. Pues para que dios fuera justo, tendría que darnos a todos los seres humanos las mismas posibilidades, y sin embargo, mientras que niños nacen llenos de salud, vemos que otros nacen enfermos, ciegos o paralíticos, sordos, mudos, deformes... Mientras que unos niños nacen en hogares donde sus padres son honrados trabajadores y les aman, otros nacen en lugares en donde sus padres son delincuentes e incluso los maltratan, torturan y hasta los matan. Otros bebés nacen en chabolas en donde todo es suciedad e inmundicia y otros nacen en bellas residencias e incluso en palacios. Otros en países míseros y otros en países ricos.

 

Sin embargo y a pesar de lo que hemos explicado, todas las religiones, sin excepción, hablan de la existencia de un dios justo y verdadero.

 

¿Será que todas las religiones se equivocan?, o ¿será que nosotros no comprendemos el proceso de la justicia divina?

 

En realidad, para entender a fondo el proceso del karma-dharma o destino, debemos aceptar la reencarnación.

 

Los indostanes, al igual que casi todas las culturas milenarias, dicen que cuando una persona fallece, lo que muere es el cuerpo físico, no el alma o psiquis, el alma vuelve a reencarnarse en otro nuevo ser que nace, comenzando así otra nueva vida y en esa nueva vida entra en juego el destino, regido por la ley de karma y dharma y la existencia de este nuevo ser humano será dolorosa o placentera de acuerdo a los actos realizados en la vida o en las vidas anteriores.

 

Se quiere decir por tanto que cualquier acto dañino que hagamos en esta vida, es como firmar una letra que tendremos que pagar en cualquier momento de esta u otra existencia.

 

La primera ley cósmica es la del libre albedrío. Refiriéndose a esta ley, existe un ritual egipcio donde Isis le dice a Horus: “haz lo que quieras, esa es la única ley, pero ten en cuenta que de todos tus actos tendrás que dar cuenta”.

 

Si el ser humano llegara a comprender esta ley de karma dharma, jamás se le ocurriría robar, matar, explotar, golpear, insultar, calumniar, mentir, estafar, etc. Solamente los malignos, los negligentes, los insensatos serían capaces de hacerlo.

 

Hoy en día un estafador puede llenar de dolor a mucha gente y burlar la justicia física valiéndose del conocimiento de las leyes y de buenos abogados. El astuto asesino también podría burlar la justicia física cambiándose de país y falsificando su identidad. (Caso de mafiosos, terroristas, etc...)

 

Sin embargo por encima de la justicia física esta el tribunal de la justicia cósmica, que según los antiguos egipcios esta regido por Anubis, el dios chacal, y sus 42 jueces o arcontes de la ley.

 

El “Libro de los muertos” (egipcio) dice que al morir el ser humano, su alma es presentada ante Anubis y sus jueces y que estos pesan en la balanza de la justicia los hechos positivos y negativos de la persona fallecida y de acuerdo a ello tendrá su destino en la nueva existencia.

 

Si pesan más los valores negativos se paga karma. Si pesan más los valores positivos, se obtiene dharma. Esta es la ley de la balanza. Por eso es que el destino de algunas personas es duro y doloroso. Ej. Una mujer que en una existencia anterior abandonara a su hijo o abortara, en esta vida querrá tener hijos y no podrá. Y se desesperará por ello.

 

Hablando en términos esotéricos, se dice que el templo de la justicia cósmica, tiene dos columnas en su entrada y que estas son las dos columnas torales de la fraternidad universal blanca.

Una es la justicia y otra es la misericordia. La justicia sin la misericordia es tiranía, la misericordia sin justicia es complacencia con el delito, tolerancia extrema.

 

Nosotros en este mundo material necesitamos que todos nuestros actos sean justo y misericordiosos. Ej. Hijo ladrón, hija drogadicta o prostituta, educación de los hijos...el padre tirano que no da una segunda oportunidad y el padre tolerante en exceso, que le da igual lo que su hijo haga y se hace cómplice del delito.

 

Necesitamos tener rectas acciones, basadas en la justicia y misericordia, para evitarnos muchos sufrimientos en nuestra existencia. El ser humano debería saber que lo importante ante una circunstancia negativa de la vida, no es lamentarse ni justificarse, diciendo: que uno no se merece ese castigo, que es una injusticia divina...

 

El swami Sivananda decía:

 

“El hombre siembra un pensamiento y recoge una acción. Siembra una acción y recoge un hábito. Siembra un hábito y recoge un carácter. Siembra un carácter y obtiene un destino.

El hombre ha construido su propio destino con sus pensamientos y acciones, pero puede cambiarlo...con un pensamiento y un proceder recto y fuerte, el hombre puede convertirse en el dueño de su destino.

 

Algunas personas ignorantes dicen: “el karma es la causa de todo. Todo está predestinado. Si estoy predestinado a ser de esta manera o de la otra ¿por qué debo esforzarme? Es mi destino”.

 

Esto es fatalismo. Tal actitud producirá inercia, estancamiento y miseria. Eso significa no entender en absoluto la ley del karma.

 

No te quejes por lo tanto, de tus circunstancias adversas”.

 

Nunca debemos protestar contra el karma, lo importante es saberlo negociar.

 

El karma es negociable y eso puede sorprender, a algunos pseudo esoteristas y pseudo ocultistas, y se han tornado muy pesimistas en relación con la ley de acción y consecuencia, creen que esta ley es automática, mecánica y cruel y se equivocan, todo karma se puede negociar: una ley superior siempre transciende a una ley inferior.

 

El karma se paga con sacrificio o con dolor. Debemos hacer buenas obras para poder pagar las deudas kármicas. Se dice en esoterismo que: “al león de la ley, se le combate con la balanza”. Quien tiene dharma paga y sale bien de su negocio (circunstancias negativas), quien no tiene con que pagar, paga con dolor (karma).

 

No hay duda que como decía sivananda, el recto pensar, el recto sentir y el recto obrar es el mejor de los negocios”, con esto generamos dharma. Quien quiera cambiar una circunstancia negativa, primero tiene que modificar la causa que la ha originado. No es posible alterar un efecto sin haber modificado radicalmente la causa.

 

El karma es como una medicina para el alma, se nos aplica para nuestro propio bien. (ej. Si uno es un derrochador, esta acostumbrado a malgastar todo lo que gana sin ser un poco previsor, llega el karma y se ve en la más absoluta miseria. Esta persona cuando salga de esa circunstancia apreciara mucho más las cosas y no las malgastará torpemente.

 

Por desgracia nosotros en lugar de aceptar lo negativo de la vida, las circunstancias difíciles, protestamos, blasfemamos, justificamos y con tales protestas no se modifica el karma, sino al contrario este se vuelve más duro, más severo.

 

Nosotros reclamamos fidelidad, cuando hemos engañado. Pedimos amor, cuando hemos sido despiadados y crueles. Anhelamos dichas inmensas, cuando hemos sido origen de desdichas. Hubiéramos querido un hogar hermoso con unos padres amorosos cuando en pasadas existencias no les brindamos a nuestros hijos un hogar feliz. Queremos que nuestros hijos nos obedezcan, cuando nosotros no obedecimos a nuestros padres. Nos moleta que hablen mal de nosotros, cuando hemos sido calumniadores que hemos llenado el mundo de dolor.

 

Siempre reclamamos aquello que no hemos dado. Lo mismo en nuestras vidas pasadas fuimos de lo peor y sin embargo en esta reclamamos lo mejor.

 

Si los enfermos en vez de preocuparse tanto por si mismos, trataran de ayudar a los demás, con consuelo, medicina, caridad, etc., cancelarían el karma y sanarían totalmente.

 

Debemos dispensar los errores ajenos y ver los errores propios. (Es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el nuestro). Por desgracia siempre queremos lo mejor para nosotros y apenas nos aflige el sufrimiento de los demás.

 

Urge por tanto conocer a fondo la ley de karma-dharma, de acción y consecuencia para así poder modificar el destino, las consecuencias negativas.

 

No debemos equivocarnos entre karma y la violación de leyes físicas como la ley de accidentes. No todo lo negativo que nos ocurre es siempre karma. Muchas veces suele ser torpezas que cometemos.

 

Tipos de karma

 

Karma individual

Solo le atañe a uno. Por acciones realizadas en esta existencia o en anteriores existencias (robar, asesinar, mentir, torturar, etc...).

 

Con observar nuestra vida actual podemos ver cuantas veces hemos dañado a los demás con la ira, la intolerancia, la crítica, la impaciencia...

 

O cuantas veces pudiendo hacer el bien a alguien, nos hemos hecho el loco. No solo ganamos karma por el mal que hacemos, también por el bien que pudiendo hacer dejamos de hacer.

 

Karma familiar

Donde sufren todos los miembros de una familia. A veces, en una misma familia se reúnen a varias personas con deudas kármicas de modo que todos sufren y hacen sufrir a los demás. Padres e hijos que se llevan fatal o entre hermanos, siempre pegándose y discutiendo etc...

 

A veces la ley, pone como hermanos a dos personas que se odiaron mortalmente, para darles una oportunidad de cambiar. A ver si siendo hermanos cesa ese odio.

 

Karma colectivo

Es el karma que se cobra a un conjunto de personas, cuando por ejemplo se desploma algún teatro, incendios, accidentes de avión, autobuses, barcos, trenes, terremotos; cada persona sale dañada de una forma, dependiendo de lo que la ley tenga que cobrar: unos mueren, otros se queman parcialmente, otros se les rompe el brazo y algunos salen ilesos...

 

No es la ley del karma la que provoca los accidentes, sino que aprovecha estos para cobrar lo que se le debe. La ley de accidentes es una ley mecánica de la naturaleza que esta íntimamente relacionada con la ley del karma.

 

Karma mundial

Es el karma que se cobra cuando hay guerras mundiales, crisis económicas, catastrofes naturales, pestes con el sida, hambrunas, sequias, etc...aquí sufre toda la humanidad.

 

Karmayoga

Derivado de la unión astral de la pareja mediante vinculo sexual.

 

Karmasaya

Karma sexual producido por la promiscuidad sexual. Produce enfermedades y se comparte el karma. (Estas uniones kármicas desaparecen con prácticas alkimicas).

 

Karma duro

Este karma se procesa después de que hemos acumulado gran cantidad de karma y que no se ha pagado en su momento por la inmensa gravedad de los hechos. Ej. Casos como hitler que ocasionó tantas muertes y tanto sufrimiento.

 

Katancia

Es una llamada al orden a los dioses y a los maestros. Ellos en su nivel también se equivocan.

 

Por último decir que todos tenemos karma y se manifiesta en su momento.

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